Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

martes, 31 de julio de 2012

Nacida para Seducir Cap 61


                                    Nacida para Seducir 

–Me ha presionado demasiado, señora. Es hora de jugar al juego pervertido de Prison Break.

Ella se humedeció los labios.

–Eso... eh... suena aterrador.

–Oh, y lo es. Por lo menos para ti. Si intentas huir lo lamentarás. Ahora date la vuelta y ponte de cara al árbol.

Lali sintió la tentación de huir para ponerlo a prueba, pero la idea del árbol era demasiado excitante. Desde el principio habían estado jugando a distintos juegos de dominación y sumisión. Mantenía la perspectiva de las cosas, justo como ella quería.

–¿Qué árbol?

–Elige la prisionera. Será tu última elección antes de que yo tome el mando.

Ella se demoró demasiado admirando los músculos que se marcaban bajo la camiseta de Peter. Él se cruzó de brazos.

–No me hagas tener que repetírtelo.

–Quiero llamar a mi abogado.

–Aquí no existe más ley que la mía.

Él aún podía sorprenderla. Estaba sola con más de ochenta kilos de macho dominante, y jamás se había sentido más segura o más excitada.

–No me hagas daño.

Peter se quitó las gafas de sol y las cerró lentamente.

–Eso dependerá de lo buena que seas cumpliendo órdenes.

Con las rodillas temblorosas por la excitación, Lali se acercó hacia un arce rojo rodeado por una alfombra de musgo. Ni siquiera las salpicaduras de agua de la cascada cercana apagaban su ardor. Cuando acabaran, tendría que recompensarlo del mismo modo, pero por ahora, simplemente se limitaría a disfrutar.

Él lanzó a un lado las gafas de sol y la agarró por el codo para dejarla de cara al árbol.

–Pon las manos en el tronco y no las muevas a menos que yo te lo diga.

Lali extendió los brazos sobre su cabeza con lentitud. El áspero roce de la corteza contra su piel aumentó la sensación erótica de peligro.

–Eh... ¿de qué va todo esto, señor?

–De la reciente fuga en la prisión de máxima seguridad de mujeres al otro lado de las montañas.

–Ah, eso. –¿Cómo podía un famoso deportista tener tanta imaginación?–. Pero yo no soy más que una excursionista inocente.

–Entonces no le importará si la registro.

–Bueno, pero sólo para probar mi inocencia.

–Una chica sensata. Ahora separe las piernas.

Ella abrió lentamente sus piernas desnudas. Él se arrodilló detrás de ella y se las acabó de separar con brusquedad. La barba de tres días de Peter rozó el interior del muslo de Lali mientras le bajaba los calcetines y le rodeaba los tobillos con los dedos. Le masajeó con el pulgar el hueco justo debajo del hueso del tobillo, despertando una zona erógena que ella ni siquiera sabía que existía. Él se tomó su tiempo para recorrerle las piernas desnudas con las manos. A Lali se le puso la piel de gallina. Esperaba que llegara al dobladillo de los pantalones cortos, pero se sintió frustrada cuando lo bordeó para levantar la parte trasera de la camiseta.

–Un tatuaje de prisión –gruñó él–. Tal como sospechaba.

–Bebí demasiado en una excursión del colegio, y cuando me desperté...

Los dedos de Peter se detuvieron en la suave curva de la espalda, justo encima de la cinturilla de los pantalones cortos.

–Ahórrese saliva. Sabe qué significa esto, ¿no?

–¿Que no podré ir a más excursiones del colegio?

–No. Tengo que cachearla sin ropa.

–Oh, por favor, eso no.

–No se resista o tendré que ponerme duro. –Le deslizó las manos debajo de la camiseta, le levantó el sujetador, y arrastró los pulgares por los pezones de Lali. Ella gimió y dejó caer los brazos.

Peter le pellizcó los pezones.

–¿Acaso he dicho que pueda moverse?

–Lo siento. –Si continuaba así iba a morir de éxtasis. De alguna manera consiguió levantar los brazos, que parecían de goma, hasta la posición anterior. Él le abrió la cremallera y le bajó los pantalones cortos y las bragas hasta los tobillos. El aire fresco le rozó la piel desnuda. Apretó la cara contra el duro tronco del árbol mientras le tocaba el trasero, amasándolo, rozando la hendidura de sus nalgas con los pulgares, como probando hasta dónde le dejaría ella llevar ese juego taimado.

Al parecer, muy lejos.

Al final, cuando ella ya estaba loca de necesidad, cuando apenas se mantenía en pie, Lali oyó el sonido de la cremallera de Peter.

–Y por último... –dijo él con voz ronca.

Entonces la giró hacia él y se quitó los calzoncillos y los pantalones cortos de una patada. Tenía los ojos entrecerrados, oscuros de deseo. Como si pesara menos que una pluma, la tomó en brazos y le apoyó la espalda contra el tronco del árbol. Le abrió las piernas y se acomodó entre ellas. Ella le rodeó las caderas con las pantorrillas y entrelazó los brazos alrededor de la firme columna de su cuello. Peter la abrió con los dedos, explorando su deseo, y, al fin, reclamó lo que era, en ese momento, indiscutiblemente suyo.

Era tan fuerte que mientras la penetraba profundamente, se aseguró de que el áspero tronco no le dañara la piel. Lali enterró la cara en el cuello de Peter, tomó aire y llegó al climax mucho antes de lo que quería. Él esperaba más de ella. Después de dejarla descansar un momento, siguió moviéndose en su interior, llenándola, incitándola, ordenándole que se uniera a él.

El agua de la cascada fluía junto a ellos. El sonido del chorro cristalino se mezclaba con sus entrecortadas respiraciones, con sus ásperas órdenes y sus roncas palabras de cariño. Sus bocas se amoldaron, tragándose las palabras. Él le apretó el trasero. Una embestida más y ellos, también, se unieron a la corriente.

Luego no dijeron nada. Cuando volvieron sobre sus pasos, él se adelantó a ella que, asombrada, sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas. Esos viejos sentimientos de querer pertenecer a alguien habían arraigado en su alma de nuevo.

Peter caminó más rápido, aumentando la distancia entre ellos. Lali lo comprendía demasiado bien. Peter entraba y salía de las relaciones como otros se cambiaban de chaqueta. Amigos, amantes..., eso era fácil. Cuando una relación llegaba al final, había una larga cola de mujeres esperando para iniciar otra.

Peter se giró y la llamó..., le gritó algo sobre que se le había abierto el apetito. Ella se forzó a sonreír, el placer del encuentro había desaparecido. Lo que había comenzado como un absurdo juego sexual había dejado sus sentimientos tan frágiles e indefensos como los de la niña que había sido una vez.

9 comentarios:

  1. Ooo pobre lali :( buenísimo el CAP haha cm están estos dos eh jajajaja mas mas mas

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  2. ay k p0edazo de capi xdd! siguelaa me encantoo! xd lali ya se sta dando cuenta de lo k verdaderamente siente x el! entre tanto jueguito seria bueno k haya un descuido y se nos venga el bebe laliter! jajajaja Espero el proximo cap ansiosa! bss @monibicolor

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  3. No los entiendo, se quiere pero no se lo dicen y se alejan! más!

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  4. Lali no puede resistirse pero no puede entregar su amor,tiene pánico a formalizar,a pertenecer a alguien y él a su vez no esta acostumbrado a una relacion y sabe q Lali es escurridiza!

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  5. http://www.facebook.com/groups/468330719858887/

    Hola, en el link hay novela laliter. Pedi unirte al grupo si quieres --Me gustaria saber si no es mucha molestia que cuando postees otra ves , publiques mi pag asi las chicas se unen- Gracias ♥


    Me gusto este cap, Pero creo que estoy demaciado atrasada para empesar a leerla, asique cuando postees una nueva nove avisame :)

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  6. Aaai pobre Lali, qe pensara Peter?
    Espero maas :)
    Besito


    Arii
    @AriadnaAyelen

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  7. DIOS!! fuee buenisimooo el cap te juro mee encanto pff pobree lali la ulrima parte fue un poco triste de ahi en mas me encanto su juego fue E S T U P E N D O!! (: quiero mas noveporfis ;)

    @maaff_lazaro

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  8. Sigue jugando y cada vez ,más fuerte.

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