Nacida para Seducir
Lali
no pudo soportarlo más.
–Se
lo advierto, señora Garrison. A simple vista, Peter puede parecer una persona
estupenda, pero la verdad es que no hay jugador de la NFL que no sea medio animal.
Sólo que él sabe disimularlo mejor.
–¿De
veras piensas que puedes asustarme? –se burló Nita–. Me he criado en las
calles, cariño.
–Sólo
le señalo los hechos. Usted le ha contrariado y eso no augura nada bueno.
–Este
es mi pueblo. No puede hacerme nada.
–Eso
es lo que usted cree –Lali se acercó al lado de Peter, que se había puesto en
cuclillas para acariciar al viejo perro negro–. Los jugadores de fútbol
americano son una leyenda. Sé que usted está acostumbrada a tener a la policía
local en el bolsillo, fue así como consiguió que me metieran en chirona la
semana pasada, pero espere a que Peter les firme un par de autógrafos y les regale
un par de entradas; esos policías no recordarán ni su nombre.
Lali tenía que reconocer las agallas de ese viejo murciélago. En lugar de desistir,
sonrió con burla en dirección a Peter.
–¿Crees
que eso va a funcionar?
Peter se encogió de hombros.
–Me
cae bien la policía, quizá me pase por comisaría para hacerles una visita.
Pero, francamente, estoy más interesado en lo que pueda decir mi abogado de ese
pequeño boicot suyo.
–Abogados.
–Nita escupió la palabra, luego se encaró a Lali otra vez, algo de lo más injusto,
ya que Lali estaba intentando mediar entre ellos–. ¿Estás dispuesta a
disculparte por la manera en que me dejaste plantada la semana pasada?
–¿Está
usted dispuesta a disculparse con Cande?
–¿Por
decir la verdad? No me gusta mimar a los niños. Las personas como tú quieren
resolver todos sus problemas y así no maduran nunca.
–Esa
niña en particular acaba de perder a su madre –dijo Peter con una voz suavemente
engañosa.
–¿Desde
cuándo la vida es justa? –Entrecerró los ojos, cubriendo aún más de arrugas la
sombra azul de sus párpados–. Es mejor que aprendan cuán dura es la vida desde
pequeños. Cuando tenía su edad, dormía en la escalera de emergencia para huir
de mi padrastro. –Tropezó con la cadera contra la mesa y la taza de café cayó
al suelo junto con parte del correo. Nita hizo un gesto ambiguo hacia el
desorden–. Nadie del pueblo quiere hacer trabajos domésticos. Ahora todas las
chicas negras van a la universidad.
Peter se frotó la oreja.
–Ese
condenado Abraham Lincoln.
Lali contuvo una sonrisa.
Nita
lo miró de arriba abajo.
–Eres
un verdadero listillo, ¿verdad?
–Sí,
señora.
La
mirada provocativa que le dirigió sugería que había tratado con bastantes
hombres guapos en su vida. Sin embargo, no había coqueteo alguno en sus ojos.
–¿Bailas?
–No
creo que tengamos edad para eso.
Nita
apretó los labios.
–Enseñé
en la escuela de Arthur Murray de Manhattan durante muchos años. Baile de
salón. Era muy hermosa. –Miró a Lali, como echándole en cara que ella no lo
era–. Pierdes el tiempo soñando con él. Eres demasiado simplona.
Peter arqueó una ceja.
–No
lo es.
–Eso
es lo que le gusta de mí –dijo Lali–. No le hago sombra.
Peter suspiró.
–Eres
tonta –se burló Nita–. He conocido a hombres como él durante toda mi vida. Al
final, siempre se quedan con las mujeres como yo... como yo solía ser. Rubias
de tetas grandes y piernas largas.
Nita
había dado en el clavo, pero Lali no estaba dispuesta a reconocerlo.
–A
menos que en el fondo sean unos travestis. Entonces se quedan con las que
tienen la lencería más bonita.
–¿Me
avisas cuando termines? –dijo Peter.
–Y
de todas maneras, ¿a qué te dedicas? –la anciana soltó la pregunta como si
fuera una bomba fétida.
–Soy
pintora. Pinto retratos de perros y niños.
–¿De
veras? –sus ojos brillaron de interés–. Bueno, entonces, tal vez te contrate
para pintar a Tango. –Ladeó la cabeza para observar al viejo perro–. Sí, ¿por
qué no? Puedes empezar mañana.
–Ella
ya tiene trabajo, señora Garrison –dijo Peter–. Trabaja para mí.
–Has
dicho por todo el pueblo que es tu novia.
–Y
lo es. Y sé que ella será la primera en decir que soy un trabajo a jornada
completa.
–Pamplinas.
La engañas para seguir acostándote con ella. En cuanto te aburras, te desharás
de ella.
A
él no le gustó nada oír eso.
–Por
respeto a su edad, señora Garrison, voy a pasar eso por alto. Tiene
veinticuatro horas para ordenar a sus lacayos que hagan el trabajo.
Ignorándolo,
Nita se volvió hacia Lali.
–Quiero
que mañana a la una estés aquí para pintar el retrato de Tango. Si lo haces,
les diré a los hombres que continúen con el trabajo.
–Se
supone que el chantaje implica una sutileza mayor –dijo Lali.
–Soy
demasiado vieja para ser sutil. Sé lo que quiero, y te aseguro que lo obtendré.
–No
lo entiende, señora Garrison –dijo Peter–. Lo único que va a obtener es un
montón de problemas. –Agarró a Lali por el codo y la guió hacia la puerta.
Cuando
regresaron al coche, Peter no abrió la boca más que para prohibir a Lali que se
acercara a la señora Garrison. Como Lali odiaba que le dieran órdenes, estuvo
tentada de discutir con él por principios, pero no tenía intención de dejar que
esa anciana le siguiera amargando la vida. Además, quería disfrutar de la
velada.
Se
detuvieron delante de un edificio de planta baja con un letrero amarillo sobre
la entrada que ponía Barn Grill.
–Pensaba
que este lugar sería un granero de verdad –dijo ella mientras se dirigían hacia
la puerta.
–Yo
también lo pensé la primera vez que vine aquí. Luego me enteré de que el nombre
era la idea que tenía la propietaria de un chiste. En los años ochenta, era
conocido como Walt's Bar and Grill, pero por la manera de hablar de Tennessee
lo acortó.
–Barn
Grill. Ya lo entiendo.
Sonaba
Tim McGraw cantando «Don't Take the Girl» cuando traspasaron la puerta para
acceder a un vestíbulo de entrada con paredes enrejadas de color café oscuro y
un acuario con un castillo naranja fluorescente sobre un lecho de rocas azules.
El espacioso restaurante estaba dividido en dos zonas, y la barra estaba
situada en la parte frontal. Flanqueado por un par de lámparas de imitación de
Tiffany, había un camarero que se parecía a Chris Rock sirviendo un par de
jarras de cerveza. Saludó a Peter en voz alta cuando lo vio. Los clientes de la
barra se bajaron de los taburetes y lo saludaron de inmediato.
–Hola
Boo, ¿dónde te has metido todo el fin de semana?
–Qué
camisa tan bonita.
–Hemos
estado hablando sobre la próxima temporada y...
–Charlie
piensa que deberías correr y lanzar a la vez.
Actuaban
como si lo conocieran de siempre, aunque Peter le había dicho que sólo había
comido allí dos veces. La familiaridad que mostraba esa gente hacia Peter la
hizo alegrarse de no ser famosa.
–Por
lo general, me gustaría hablar de fútbol con vosotros, chicos, pero esta noche
le prometí a mi novia que no lo haría. –Peter le pasó el brazo por los hombros–.
Es nuestro aniversario, y ya sabéis lo sentimentales que se ponen las chicas
con esas cosas.
–¿El
aniversario de qué? –preguntó el doble de Chris Rock.
–Hoy
hace seis meses que mi amorcito me echó el lazo.
Los
hombres se rieron. Peter la alejó de la barra hacia la parte de atrás del
restaurante.
–¿Te
eché el lazo? –dijo ella–. ¿Desde cuándo has dejado de ser un yanqui?
–Desde
que me convertí en un granjero sureño. Me hice bilingüe al instante.
Una
pared a media altura con más enrejado color café y una hilera de botellas de
Chianti dividía el restaurante de la barra. La condujo a una mesa vacía y le
apartó la silla para que se sentara.
–¿Viste
a esos hombres de la barra? Uno es el juez del condado, el grandote es el
director del instituto, y el calvo es peluquero y un gay declarado. Me encanta
el sur.
–Es
un buen lugar para ser un bicho raro, de eso estoy segura. –Lali extendió la
mano sobre el mantel rojo de vinilo para coger una bolsita de galletitas
saladas de la panera–. Me sorprende que te sirvan. Nita Garrison ha debido de cometer
un desliz.
–Estamos
fuera de los límites del pueblo y este sitio no le pertenece. Además, aquí se
suele aplicar el dicho de «Ojos que no ven, corazón que no siente».
–¿Piensas
en serio echarle encima a tu abogado?
–No
estoy seguro. Sé que ganaría, pero también sé que me llevaría meses.
–No
voy a pintar a Tango.
–Por
supuesto que no.
Ella
dejó a un lado las galletitas rancias. Aunque sólo era lunes, casi todas las
mesas estaban llenas, y la mayor parte de los allí presentes no les quitaban
los ojos de encima. No era difícil saber por qué.
–Hay
mucha gente para ser lunes.
–No
hay más sitios adonde ir. Las noches de los lunes o vas al Barn Grill o tienes
catequesis en la
Iglesia Baptista. Aunque creo que eso es los martes. Dar
catequesis en este pueblo es más complicado que estudiar las jugadas de los
Stars en plena temporada.
–Te
gusta todo esto, ¿verdad? No sólo la granja. Sino la vida en un pueblo pequeño.
–Es
diferente.
La
camarera apareció con los menús. En su cara delgada y seca se dibujó una sonrisa
cuando vio a Peter.
–Me
llamo Marie, seré vuestra camarera esta noche.
Lali deseó que hubiera una ley que prohibiera que se presentase una persona que
trabajaba en un lugar con botellas de tabasco sobre el mantel.
–Encantado
de conocerte, Marie –pronunció lentamente el granjero Peter–. ¿Qué tenemos esta
noche?
Marie
ignoró a Lali mientras recitaba los menús sólo para él. Peter eligió pollo asado
con una ensalada. Lali pidió barbo frito con algo llamado «patatas sucias», que
resultó ser un mejunje parecido a una mezcla de puré de patatas con natillas y
champiñones bañados en salsa. Mientras ella se lanzaba al ataque, Peter se comió
el pollo sin la piel, le añadió sólo un poco de mantequilla a la patata al
horno, y no quiso postre; durante todo ese tiempo conversó cordialmente con
todos los que le interrumpieron la comida. La presentó a todos como su novia.
Cuando al fin tuvieron un momento a solas, ella le preguntó mientras se tomaba
una porción de pastel de Oreo bañado en chocolate:
–¿Qué
explicación darás cuando rompamos nuestro compromiso?
–No
lo sé. En este pueblo seguiré estando comprometido hasta que haya una buena
razón para no estarlo.
–Es
decir, al minuto siguiente de que una impresionante, guapísima e inteligente
chica de veinte años capte tu atención.
Él
miró fijamente su postre.
–¿Dónde
logras meter toda esa comida?
–No
he tomado nada desde el desayuno. Nada de chistes, Peter. Lo digo en serio. No
quiero que digas que rompimos nuestro compromiso porque yo tenía una enfermedad
mortal o porque me pillaste en la cama con otro hombre. O mujer –añadió ella
rápidamente–. Prométemelo.
–Es
sólo curiosidad, pero, ¿has estado alguna vez con una mujer?
–No
digas estupideces. Quiero tu palabra.
–Está
bien, diré que fuiste tú quien me dejó.
–Como
si se lo fuera a creer alguien. –Lali se llevó a la boca otra porción de pastel–.
¿Te ha ocurrido alguna vez?
–¿El
qué? ¿Que me dejaran? Claro.
–¿Cuándo?
–En
alguna ocasión. No lo recuerdo exactamente.
–Nunca.
Apuesto lo que quieras a que nunca te han dado plantón.
–Claro Rochi me dio plantón.
–¿La
mujer de Pablo, tu agente? Pensé que habías dicho que no saliste con ella.
–No
lo hice. Me dijo que era demasiado inmaduro para ella, y no niego que lo era en
ese momento, así que se negó a salir conmigo.
–No
creo que eso pueda ser considerado un plantón.
–Oye,
lo he intentado.
Ella
sonrió ampliamente, y él le respondió con otra sonrisa, y algo en el interior
de Lali se derritió, justo como el último bocado de tarta de Oreo. Se excusó
rápidamente y se dirigió al aseo de señoras.
Ahí
fue cuando empezaron los problemas.
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Les dejo un cap muy largo porque mañana a las 6 am me voy en la casa de verano con los mios y vuelvo sabado a las 8 pm. Perdon. Domingo les dejo el Rock Laliter y mucho mas.
Gracias Ciao :)


Hahahaah ya quiero q sea domingo :) espero cm ansias
ResponderEliminarVaya con Nita ,es muy prepotente.Peter está encantado x lo k Lali se da cuenta d pertenecer al pueblo.No me digas k la tal Marie le puso algo en la comida d Lali ,x eso su repentina visita al aseo.Los problemas,k se vienen ,ya me gustaría saberlos ,pero ni modo ,será el sábado,y esperando ansiosa el domingo,jajaja.K lo pases bien.
ResponderEliminarMe encanta, son geniales los dos juntos, me causa mucha gracia como miente con tanta facilidad sobre la relación de los dos jaja más!!!
ResponderEliminarGracias por los capis y espero que puedas subir el domingo.
ResponderEliminarMasi_ruth
Volvi Me Han Encantado Todos Los Cap Quiero Rock Laliter No Falta Mucho Quiero Mas, Garciias Por Avisar'
ResponderEliminar@DaniiVasqueez
Mas mas mas mas quiero rock
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