Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

miércoles, 18 de julio de 2012

Nacida para Seducir Cap 37

                                    Nacida para Seducir

Él inclinó la cabeza y comenzó a succionar sus pezones a través de la camiseta. Mientras siguiera con la ropa puesta... Él siguió jugueteando con sus senos a través del algodón caliente y húmedo, y luego bajó una mano a la unión de sus muslos, sobre la tela. Lali abrió las piernas lenta e involuntariamente. Él siguió jugando un poco más, como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Pero el juego llegó demasiado lejos. Ella dejó caer la cabeza hacía atrás. La luna brillaba tenuemente, luego se fragmentó en miles de astillas plateadas. Por encima de su grito amortiguado, Lali oyó un suave gemido en respuesta, y sintió cómo él se estremecía contra ella. Sólo cuando Lali volvió a recobrar la compostura fue consciente de la humedad que había contra su pierna.

Con una maldición, Peter se apartó de ella y salió precipitadamente de la cama para desaparecer en el cuarto de baño. Lali permaneció allí tumbada... satisfecha, enfadada consigo misma. Eso por pensar que tenía fuerza de voluntad.

Por fin, él salió del cuarto de baño. Desnudo. El suave gruñido que emitió resonó en la estancia.

–No quiero oír ni una sola palabra. Lo digo en serio. Es lo más bochornoso que me ha ocurrido desde que tenía quince años.

Ella esperó hasta que él se volvió a acostar antes de apoyarse en un codo y mirarlo.

–Oye, SpeedRacer(Meteoro como lo conocemos en America Latina.) –Ella se inclinó hacia delante y le rozó los labios con un beso rápido e impersonal para darle a entender que su encuentro no había significado nada para ella–. Me debes cien dólares más.
 
El sonido de los pájaros la despertó a la mañana siguiente. Había dormido tan apartada de Peter como pudo, para evitar acurrucarse contra él, y al final había acabado con la pierna colgando por el borde de la cama. La piel dorada de Peter destacaba sobre las sábanas blancas, y una mata de vello castaño cubría sus formidables pectorales.

Vio un diminuto agujero en el lóbulo de su oreja, y recordó las calaveras plateadas que Jack llevaba. No le costaba imaginar a Peter llevándolas puestas. Bajó la mirada y la detuvo en la protuberancia que se elevaba bajo la sábana. Eso podría ser suyo si dejaba de ser tan razonable.

El no se movió cuando ella se dirigió a la ducha. Sumergió la cara bajo el chorro del agua para aclararse la cabeza. Éste era un nuevo día, y si no le daba demasiada importancia a lo sucedido la noche anterior, él no podría sumar puntos en ese marcador ficticio que llevaba en la cabeza. Era cierto que aún no tenía trabajo, pero había hecho con él una especie de trato temporal. Peter quería tenerla en la granja, para que hiciera de pantalla entre él y todas esas personas que invadían su mundo.

Mientras se estaba secando, oyó correr el agua en el cuarto de baño del pasillo. Al salir, la cama estaba vacía. Con rapidez sacó una camiseta negra sin mangas de la bolsa y unos vaqueros que ella misma había cortado por la mitad del muslo. Sintió un bulto en el bolsillo cuando se los puso y al mirar descubrió el rímel y el brillo de labios perdidos. Aprovechó para usarlos, pero sólo porque era muy probable que volviera a ver a Jack Patriot antes de que partiera para Nashville. Al bajar las escaleras le llegó el aroma a café, y cuando entró en la cocina, vio a Mad Jack sentado a la mesa, bebiendo café en uno de los tazones de cerezas. Al igual que la noche anterior, Lali se quedó sin habla.

El llevaba la misma ropa del día anterior, y le había crecido la barba. Las hebras plateadas de su pelo sólo lo hacían parecer más sexy. La observó con esos ojos familiares, que había visto en infinidad de portadas de discos.

–Buenos días.

De alguna manera Lali logró responderle con un «Buenos días» jadeante.

–Eres Lali.

–Esposito. Soy Lali Esposito.

–Suena como esa canción antigua.

Sabía que se refería a aquella canción de Louis Amstrong, pero se había quedado paralizada, así que él se lo aclaró.

–«Won't you come home, Loli Sposit?» Eres demasiado joven para conocerla. Gime me ha dicho que vas a casarte con Peter. –Obviamente no ocultaba su curiosidad. Lali se preguntó si los había visto dormir juntos o si Peter había desperdiciado los doscientos dólares.

–¿Habéis fijado ya una fecha? –preguntó él.

–Todavía no. –Su voz sonó tan chillona como la de Minnie Mouse.

Él continuó con su frío interrogatorio.

–¿Cómo os conocisteis?

–Yo estaba... esto... haciendo una campaña promocional para una tienda de bricolaje.

Pasaron unos segundos. Cuando Lali se percató de que se había quedado mirándolo fijamente, se dirigió a ciegas a la despensa.

–Eh..., tortearé hortitas, quiero decir que haré tortitas.

–Vale.

Ella había tenido fantasías sexuales de adolescente con ese hombre. Mientras sus compañeras de colegio discutían sobre lo guapo que era Kirk Cameron, ella se imaginaba perder la virginidad con el padre de Peter. Mierda. Tenía que tranquilizarse.

Calma...

Le dirigió otra mirada mientras salía de la despensa con los ingredientes de las tortitas. A pesar de su piel aceitunada, él estaba bastante pálido, como si últimamente no hubiera pasado demasiado tiempo al aire libre. Incluso así, irradiaba el mismo tipo de magnetismo sexual que su hijo, pero el atractivo de Jack le resultaba más seguro. Mientras preparaba los ingredientes, se recordó que hoy debía mostrarse más firme con Peter.

Se concentró en mezclar los ingredientes sin perder la cuenta de las medidas. Por lo general, hacía las tortitas de memoria, pero esa mañana era imposible. Jack se apiadó de ella y no le hizo más preguntas. Cuando echó las primeras tortitas en la sartén, Peter entró en la cocina, con aspecto desaliñado, luciendo la misma barba de dos días que llevaba su padre. Tal vez fuera algo genético. La camiseta tenía el número perfecto de arrugas, y sus pantalones cortos le caían lo justo sobre las caderas. Ni siquiera miró a Jack. En su lugar, la miró a ella de pies a cabeza.

–¿Estás maquillada? ¿Qué ha ocurrido? Casi pareces una mujer.

–Gracias. Tú apenas pareces gay.

Detrás de ellos, Jack se rió entre dientes. «Oh, Dios mío», había hecho reír a Jack Patriot.

Peter se inclinó, y la besó... tan fría y calculadoramente, que ella apenas perdió la cabeza. Éste era otro juego, el que él estaba jugando contra esos padres que odiaba. La marcaba como su compañera de equipo para que Jack supiera que eran dos contra uno.

Sólo después de alejarse de ella, reconoció la presencia de su padre con un leve gesto de cabeza. Mad Jack le respondió con un gesto similar y señaló las ventanas de rincón del desayuno con la cabeza.

–Es un lugar agradable. Nunca te hubiera imaginado como granjero.

Al ver que Peter ni siquiera se molestaba en responder, Lali se apresuró a romper el tenso silencio.

–Marchando una tanda de tortitas. Peter, mira a ver si puedes encontrar sirope en las bolsas de la despensa. Y además tráeme la mantequilla, ¿vale?

–De acuerdo, cariño –dijo depositándole en la frente otro besito estratégico. Mientras cogía los platos, se preguntó si su vida podría ser más extraña. Todos sus ahorros habían ido a parar a una banda de guerrilleros sudamericanos y ahora mantenía un compromiso falso con un famoso jugador de fútbol americano. Se había quedado sin hogar y sin trabajo, y le estaba haciendo el desayuno a Jack Patriot.

Cuando Peter salió de la despensa, Jack señaló a Lali.

–¿Dónde está el anillo de compromiso?

–No le gustó el que le regalé –dijo Peter–. Los diamantes le parecían demasiado pequeños. –El tuvo el descaro de pellizcarle la barbilla–. Y yo quiero lo mejorcito para mi amorcito.

Ella canturreó el tema principal de Speed Racer.

Evitando mirar a Jack, logró servirle las tortitas sin tirárselas encima. Peter se comió las suyas de pie, con las caderas apoyadas contra la encimera. Se dirigió a ella mientras comía, pero le lanzaba a Jack algún comentario ocasional para que no creyera que lo ignoraba. Ella había practicado demasiadas veces esa estrategia para no reconocerla. No dejar que nadie viera su dolor. No le gustó descubrir lo bien que comprendía a Peter.

Como no podía imaginarse comiendo las tortitas sentada en la misma mesa que Jack Patriot, también comió de pie. La puerta trasera se abrió y entró Gime. Llevaba unos pantalones con una camisa color coral anudada debajo del pecho, y unas sandalias de cuña. Cande entró tras ella con el pelo castaño húmedo, peinado con la raya al medio y retirado de la cara con unas horquillas de colores iridiscentes que le debía de haber prestado Gime. Con los rizos domados, los ojos color miel de Cande quedaban a la vista y eran impresionantes. Se había cambiado la camiseta SEXY del día anterior por una negra con unos labios carmesí en la pechera que le quedaba igual de apretada. Peter se excusó y volvió de nuevo a la despensa. Cuando Cande vio a su padre, se detuvo en seco.

Jack se levantó, pero cuando estuvo de pie, pareció no saber qué hacer. Así que señaló lo evidente.

–Aquí estás.

Cande se mordisqueó el esmalte de las uñas.

–He hecho tortitas –dijo Lali alegremente.

Gime evitó mirar a Jack y a su hijo.

–Hemos desayunado cereales en la casita de invitados.

–Espero que le dieras las gracias a Gime –dijo el hombre que una vez había destrozado una batería de una patada y había mandado a la policía a tomar por culo.

Peter salió de la despensa, con un bote de mantequilla de cacahuete que no necesitaba nadie. Puede que ésa fuera la primera vez en su vida que estaba en la misma habitación que sus padres. Estaba hosco y silencioso. Aunque no necesitaba el apoyo de nadie, ella se acercó a su lado y le deslizó el brazo por la cintura.

Jack buscó el móvil en el bolsillo.

–Llamaré a Frankie para que venga a recogernos.

–No quiero irme –dijo Cande entre dientes. Y luego, como él sacó el teléfono, añadió–: No pienso irme.

Él levantó la mirada del teléfono.

–¿De qué hablas? Ya has perdido una semana de colegio. Tienes que volver.

Cande alzó la barbilla.

–Las vacaciones de verano empiezan la semana que viene, y ya he terminado el curso. Ava tiene mis notas.

Era evidente que a Jack se le había olvidado, pero intentó ocultarlo.

–Tu tía te espera. Ya lo he arreglado todo para que te vayas con tu prima al campamento.

–¡No quiero ir a ningún campamento! Paulina es estúpida y hará que todos se rían de mí. –Dejó caer el plumífero rosa y la mochila. Se le encendieron las mejillas–. Si intentas que vaya, yo... simplemente me escaparé otra vez. Sé como hacerlo.

El pequeño acto de rebelión de Cande lo tomó por sorpresa, pero a Lali no la sorprendió. Esa era la niña que había logrado llegar desde Nashville hasta la granja de su hermanastro en plena noche. Peter se puso rígido. Lali le acarició la espalda con la yema de los dedos.

Jack cerró el teléfono.

–Mira, Cande, entiendo que todo esto está siendo muy duro para ti, pero las cosas mejorarán.

–¿Cómo?

Él estaba como pez fuera del agua, pero hizo un esfuerzo.

–El tiempo lo cura todo. Después de unos meses ya no te dolerá tanto. Sé que querías a tu madre, y...

–¡No la quería! –gritó Cande–. ¡Pensaba que yo era fea y estúpida, a ella sólo le gustaba Paulina!

–Eso no es cierto –dijo Jack–. Ella te quería mucho.

–¿Cómo lo sabes?

Jack vaciló.

–Lo... sé, eso es todo. No quiero seguir escuchándote. Ya has causado demasiados problemas, harás lo que yo te diga.


–No, no quiero. –Con los ojos llenos de furia, cerró los puños–. ¡Me mataré si me haces volver! ¡Lo haré! Sé cómo hacerlo. Cogeré las píldoras de mi madre. Y también las de la tía Gayle. Me las tomaré todas. Y... y me cortaré las venas como la hermana mayor de Mackenzie. ¡Luego me moriré!

Mad Jack se quedó paralizado. Peter palideció y Gime se toqueteó las pulseras de plata. Cande gimoteó y se abalanzó sobre ella.

–¡Por favor, Gime! Por favor, deja que me quede contigo. –Gime la rodeó instintivamente con los brazos.

–Gime no puede hacerse cargo de ti –dijo Jack bruscamente–. Tiene cosas que hacer.

Las lágrimas rodaban por las mejillas de Cande. Sin apartar la mirada del nudo de la camisa de Gime se dirigió a su padre.

–Entonces quédate tú. Quédate y hazte cargo de mí.

–No puedo hacerlo.

–¿Por qué no? Puedes quedarte dos semanas. –En un despliegue de coraje, miró a Gime con ojos suplicantes–. Eso estaría bien, ¿verdad, Gime? ¿Verdad que puede quedarse dos semanas? –Miró vacilante a su padre–. No tienes conciertos hasta septiembre. Te oí decir que querías pasar algún tiempo fuera para componer nuevas canciones. Podrías venir aquí. O a la casita de invitados. La casa de Gime es muy tranquila. Podrías escribir allí tus nuevas canciones.

–La casita de invitados no es mía, Cande–dijo Gime con suavidad–. Es de Peter. Esta casa es suya.

A Cande le tembló la barbilla. Desvió la mirada de Gime al pecho de Peter. Lali sintió cómo le ardía la piel a través de la camiseta,

–Sé que estoy gorda y todo eso –dijo Cande en voz baja–. Y sé que no te gusto, pero no haré ruido, y papá tampoco lo hará. –Levantó esos ojos desconsolados para mirar a Peter directamente a la cara–. No presta atención a nadie cuando compone. No te molestará. Yo incluso podría ayudar por aquí. Podría... podría barrer, o fregar los platos. –Peter se quedó paralizado mientras las lágrimas de Cande casi ahogaban sus siguientes palabras–. O si necesitas que alguien entrene contigo..., yo podría intentarlo.

Peter cerró los ojos con fuerza. Parecía haberse quedado sin respiración. Mad Jack volvió a abrir su teléfono.

–No quiero oír más tonterías. Te vienes conmigo.

–¡No, no voy!

Peter se deshizo del brazo de Lali, y con la voz ronca, como si se rompiera una presa en su interior, exclamó:

–¿No puedes ofrecerle a la niña ni siquiera dos jodidas semanas de tu asquerosa vida?

Cande se quedó callada. Gime levantó la cabeza lentamente. Jack no se movió.

–¡Su madre acaba de morir, por el amor de Dios! Te necesita. ¿O también vas a abandonarla como hiciste conmigo? –Peter se dio cuenta de lo que había dicho y se dirigió hacia la puerta. La ventana del fregadero traqueteó cuando salió dando un portazo.

Un músculo comenzó a palpitar en la mandíbula de Jack. Se aclaró la garganta, y cambió el peso de un pie a otro.

–Bueno, Cande, tienes una semana. Una, no dos.

Cande agrandó los ojos.

–¿De veras? ¿Puedo quedarme aquí contigo?

–Primero iremos a Nashville para hacer las maletas. Y tienes que prometerme que no volverás a escaparte nunca más.

–¡Lo prometo!

–Estaremos de vuelta el lunes. Y será mejor que cumplas tu promesa, porque si vuelves a hacer algo así, te mandaré a un internado en Europa, o algún lugar de donde sea imposible escaparse. Lo digo muy en serio, Cande.

–¡No volveré a hacerlo! Te lo prometo.

Jack se metió el móvil en el bolsillo. Cande miró la cocina como si la viera por primera vez. Gime se acercó a Lali.

–Ve a ver si está bien –le dijo en voz baja.
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 No se preocupen ya viene el rock.
Los proximos caps son muy divertidos.
Si hay muchos comentarios a la noche subo otro cap.

17 comentarios:

  1. Sí la historia es muy divertida y me he reido mucho con lo de Meteoro!

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  2. Me encanta!!! Quiero mas!!!
    Me rio mucho con las conversaciones entre Lali y Peter!
    Besos!!

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  3. mas nove me encanta!!
    @Teen_Angels94

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  4. Jaja pff pobree peter lo mas vergonzoso quee le paso... :3 jajaja mee mato de risaa con su casi pareces una mujeer & lali con su tu apenas pareces gay jajajajajajaja pff quee bueno quee candee see pueda quedar aunqueseaa una semanaa es burnisimaa la novee subi maas :DD!!!

    @maaff_lazaro

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  8. me imagino que seran muy divertido, lali huyendo de peter y el acercandose a ella para escapara de la presion de sus padres ademas lali in poder hablar delante a jack

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  9. jajajaja este capitulo tuvo diversion y tension, estuvo muy bueno! Espero el siguiente!

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  10. amoooo la nove no nos dejes ahi que esta intriganteee

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  11. Aaai sii, sube otro. Lo espero :)
    Besitoo


    Arii
    @AriadnaAyelen

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  12. Es genial esta nove! Cande me dio un poco de pena! Más!

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  13. MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE

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  14. BUENISIIMOO!! Me encanta la nove, Lali es muuy graciosa, me encanta como jode a Peter jajaa lo de SpeedRacer es MUY BUENO jajaja

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  15. me muero... quiero mássss!!

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  16. Como les está cambiando la vida a todos.

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