Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

jueves, 12 de julio de 2012

Nacida para Seducir cap 19

                                                Nacida para Seducir


Mientras el conductor se alejaba, Peter metió los pulgares en los bolsillos traseros y examinó el carromato como si se tratara de un coche nuevo y reluciente. Ella no le esperó para subir la escalerilla y abrir la puerta.

El interior de color rojo oscuro era tan mágico como el exterior. Los mismos unicornios que bailaban entre las vides y flores del exterior decoraban cada superficie de las vigas que sostenían el techo curvo, los costales de madera, y las paredes. En la parte posterior del carromato, se había apartado a un lado una cortina de raso adornada con ribetes y flecos, dejando a la vista una cama que a Lali le recordó la litera de un barco. En el lado izquierdo había una litera alta con un armario de doble puerta debajo. Los muebles pequeños, envueltos en papel de estraza, habían sido depositados en el suelo.

El carromato tenía dos ventanas diminutas, una en el centro de la pared lateral donde estaba la mesa, y otra sobre la cama de atrás. Ambas tenían cortinas blancas de encaje con dibujos de casas de muñecas, y estaban recogidas con un cordón trenzado de color púrpura. Sobre un rodapié, un conejo moteado comía una sabrosa zanahoria. Era tan acogedor, tan absolutamente perfecto, que a Lali le habrían dado ganas de llorar, si no se hubiera olvidado de cómo se hacía.

Peter entró detrás de ella y miró alrededor.

–Increíble.

–Debe de haberte costado una fortuna.

–Hizo un buen trato.

No hacía falta preguntar quién.

Solo el centro del carromato tenía la altura suficiente para que Peter pudiera mantenerse completamente erguido. Comenzó a desenvolver una mesa de madera.

–Hay un tío en Nashville que está especializado en restaurar este tipo de caravana gitana. Así es como las llaman. Al parecer algún ricachón se echó atrás después de encargarla.

Caravana gitana. Le gustaba el nombre. Sugería algo exótico.

–¿Cómo te convenció Gime  para comprarla?

–Me dijo que sería un buen lugar para acomodar a los invitados que bebieran demasiado. Además, algunos de mis amigos tienen niños, y pensé que sería entretenido para ellos.

–Ya veo, y decidiste añadirla a tu colección. La única caravana gitana de los alrededores y todo eso.

Él no lo negó.

Ella pasó la mano por las paredes.

–Hay muchas serigrafías, pero casi todo está hecho a mano. Es un buen trabajo.

Peter comenzó a curiosear, abrió las puertas de la alacena y los cajones, y examinó un aplique de hierro forjado con forma de caballito de mar.

–Tiene toma eléctrica, así que podremos tener luz. Tengo que decírselo al electricista.

Lali quería quedarse un rato más, pero él mantuvo la puerta abierta para ella, lo que la obligó a seguirlo al jardín delantero. El electricista estaba en cuclillas ante una caja de conexiones, en la radio que tenía al lado sonaba una vieja canción de Five for Fighting. Gime estaba a unos metros, con un bloc de notas, estudiando las losas que se colocarían en la parte posterior de la casa. La canción de Five for Fighting terminó y comenzó a sonar «Adiós, hasta luego», una de las baladas de Jack Patriot. Los pasos de Peter vacilaron, el cambio de ritmo fue tan sutil que Lali no se habría fijado si Gime no hubiera levantado la cabeza de golpe al mismo tiempo. Cerró el bloc.

–Apaga la radio, Vete.

El electricista la miró por encima del hombro, pero no se movió.

–Olvídalo. –Gime se puso el cuaderno debajo del brazo y se metió dentro. Al mismo tiempo, Peter atravesó el jardín delantero para hablar con el electricista.

Lali echó un vistazo al descuidado jardín. En vez de buscar la manera de llegar a la ciudad para encontrar trabajo, pensó en lo que acababa de suceder. «Adiós, hasta luego», terminó y comenzó a sonar una canción de las Hermanas Moffatt, «Vidas doradas». Algunas de las mejores emisoras musicales del país se dedicaban a poner canciones de las Hermanas Moffatt desde la muerte de Marli, generalmente junto con «Adiós, hasta luego» de Jack Patriot, algo que Lali encontraba bastante vulgar ya que Jack y Marli llevaban años divorciados. Siguió pensando en todo ello mientras entraba en la casa.

Tres hombres hablando en un idioma que no entendía colocaban las puertas superiores de los armarios. Gime estaba sentada en un rincón del comedor mirando con el ceño fruncido una hoja de su bloc.

–Tú eres artista –le dijo a Lali cuando entró–. ¿Puedes ayudarme con esto? No se me da mal la ropa, pero con los detalles arquitectónicos me pierdo, en especial cuando no estoy segura de qué es lo que quiero.

Lali había esperado conseguir otro donut, pero en la caja sólo quedaba azúcar glaseado y un par de manchas de mermelada.

–Es el porche cerrado para la parte trasera de la casa –dijo Gime.

Lali se sentó a su lado y miró el dibujo. Mientras los hombres charlaban, Gime le explicó lo que había imaginado.

–No quiero que parezca el porche de una cabaña de pesca. Quiero grandes ventanales de suelo a techo para que entre mucha luz y molduras en todo el perímetro, aunque no sé de qué tipo.

Lali lo pensó unos minutos y comenzó a esbozar algunos adornos sencillos.

–Me gusta ése –dijo Gime–. ¿Podrías dibujarme la pared? ¿Con las ventanas?

Lali esbozó cada una de las paredes como Gime la había descrito. Hicieron algunos ajustes y entre las dos llegaron a un acuerdo.

–Eres muy hábil –dijo Gime cuando los trabajadores hicieron una pausa para fumarse un cigarrillo–. ¿Te interesaría hacer algunos bocetos interiores para mí? A lo mejor estoy suponiendo demasiado. No sé exactamente cuánto tiempo vas a quedarte ni qué tipo de relación tienes con Peter.

– Lali y yo estamos comprometidos –dijo Peter desde la puerta. Ninguna de las dos lo había oído acercarse. Dejó la taza vacía de café encima de la cocina y se acercó para coger el boceto de Lali –. Se quedará mientras yo esté aquí.

–¿Comprometidos? –dijo Gime.

Él ni siquiera levantó la vista del boceto.

–Exacto.

Lali apenas pudo evitar poner los ojos en blanco. Éste era un claro ejemplo del desprecio que sentía hacia su madre. Quería recordarle lo poco que le importaba; tan poco, que ni siquiera se había molestado en decirle que se casaba. Una crueldad hacia alguien que se suponía que estaba al borde de la muerte.

–Enhorabuena. – Gime dejó el lápiz sobre la mesa–. ¿Cuánto hace que os conocéis?

–Lo suficiente –dijo él.

Lali no podía fingir que lo que había visto Gime unas horas antes no había ocurrido.

–Lo que pasó anoche fue una equivocación. Quiero que sepas que me acosté en la cama totalmente vestida.

Gime arqueó una ceja con escepticismo.

Lali intentó parecer avergonzada.

–Hice voto de castidad cuando tenía trece años.

–¿Que hiciste qué?

–No hizo voto de castidad –dijo Peter con un suspiro.

En realidad, Lali sí lo había hecho, aunque incluso a los trece años había tenido serias dudas al respecto. Sin embargo, si se hubiera negado a hacer aquel pacto con Dios, la Hermana Lucas la habría vuelto completamente loca.

– Peter no está de acuerdo, pero para mí la noche de bodas tiene un significado especial. Por eso dormiré en la caravana esta noche.

Él bufó. Gime miró a Lali durante largo rato y luego a él.

–Es muy guapa.

–En eso sí que estoy de acuerdo. –Colocó el boceto sobre la mesa–. Pero no te cortes y di lo que piensas en realidad de ella. Créeme, le he dicho cosas bastante peores.

–¡Eh!

–La primera vez que la vi fue en una feria. –Se dirigió a la cocina para examinar las puertas del mueble superior–. Había metido la cara por uno de esos paneles de madera, es normal que llamara mi atención. Debes admitir que tiene una cara excepcional. Para cuando vi el resto, era demasiado tarde.

–Sigo aquí sentada –les recordó Lali.

–Yo no le veo nada malo –dijo Gime sin demasiada convicción.

–Tiene un montón de cualidades maravillosas. –Probó los goznes de la alacena–. Así que pasé lo demás por alto.

Lali ya tenía una vaga idea de a dónde conducía esa conversación, así que se limitó a pasar el dedo por el azúcar glaseado del fondo de la caja de donuts.

–No a todo el mundo le interesa la moda, Peter. No es un gran pecado. –Lo decía una mujer que bien podría haberse subido encima de la mesa en ese momento y recorrerla como si participara en un desfile.

–Me ha prometido que en cuanto nos casemos me dejará escoger su vestuario –dijo él.

Lali miró la nevera.
                        _______________________________________________
Si hay muchas firmas, subo un cap esta noche o esta tarde.
Gracias por leer y firmar :) 
MUCHAS GRACIAS
Besos a Argentina, España, Italia, Chile, México, Brazil, Venezuela, Colombia, Perú, Francia, Canada, Estados Unidos, Alemania, El Salvador, Israel, Grecia...
En el proximo cap aparece una tercera en discordia.

13 comentarios:

  1. JAJAJAJAJA' B U E N I S I M O!! mee encanto me estabaa muriendo de rissa :3! comprometidos... jajaja muy bna laa novee quiero maas cap's :DD!!

    @maaff_lazaro

    ResponderEliminar
  2. Me encanta!!!! Nunca me da tiempo a firmar porque ando bastante liada pero QUIERO MAS!!!!
    Besos!

    ResponderEliminar
  3. JAJAJAJAAJ comprometidos JAJAJAJ cualquiera le manda Peter.


    Me gusta me gusta ..
    Besos

    @foreverlaliterr

    ResponderEliminar
  4. Se esta poniendo super interesante!!! Mas!!

    ResponderEliminar
  5. Pon otro cap plis!!!!M mas nove

    ResponderEliminar
  6. Nmas nove mas nove mas move

    ResponderEliminar
  7. Masmasmas
    Masmasmas
    Masmasmas
    Masmasmas
    Masmasmas
    Masmasmas
    Masmasmas
    Masmasmas

    ResponderEliminar
  8. Mas nove mas masmasmasmamsasmamsmamamas,asmasm

    ResponderEliminar
  9. Me ha hecho muxa gracia lo de la feria jaja

    ResponderEliminar
  10. Se esta metiendo en un embrollo!

    ResponderEliminar
  11. ¿Cuál d los dos es más mentiroso?,jajaja,tienen salidas para todo.

    ResponderEliminar