La
madre de Peter apareció por el recodo del pasillo llevando en la mano un bolso
plateado lleno de papeles.
–No lo lamento –lo miró a los ojos con actitud desafiante–. He trabajado más que cualquier ama de llaves corriente.
–Te quiero fuera de aquí –dijo él con una voz fría y acerada que provocó en Lali una mueca de desagrado.
–En cuanto lo deje todo arreglado.
–Ahora. –Avanzó un paso más por el pasillo–. Esto es una chorrada incluso para ti.
–He hecho un buen trabajo.
–Recoge tus cosas.
–No puedo irme ahora. Mañana vendrán los carpinteros a rematar la cocina. Y los electricistas y los pintores. No harán nada si no estoy aquí.
–Ese es problema mío –le espetó.
–Peter, no seas estúpido. Me hospedo en la casita de invitados. Ni siquiera sabrás que estoy aquí.
–No podrías pasar desapercibida ni aunque lo intentaras. Ahora recoge tus cosas y vete de aquí.–Pasó junto a Lali y se dirigió a las escaleras.
La mujer lo siguió con la mirada. Mantenía la cabeza alta y los hombros rectos, pero de repente la situación pareció superarla. El bolso se le cayó de las manos. Se inclinó para recogerlo y al momento estaba sentada en el suelo con la espalda apoyada en la pared. No hizo nada dramático como llorar, pero parecía tan triste que a Lali se le partió el corazón.
La mujer se rodeó las rodillas con los brazos, los anillos de plata brillaron en los delgados dedos.
–Quería crear un hogar para él. Aunque sólo fuera una vez.
La madre de Lali nunca habría pensado en nada así. Virginia Esposito dominaba a la perfección los tratados de desarme nuclear y los acuerdos económicos internacionales, pero no sabía nada sobre crear hogares.
–¿No te parece que ya es mayorcito para hacerlo él sólo? –le dijo Lali con suavidad.
–Sí. Ya es todo un hombrecito. –Las puntas desfiladas de su pelo caían sobre el encaje de ganchillo del suéter–. Pero no soy una persona horrible. Ya no.
–No me pareces horrible.
–Supongo que piensas que no debería haber hecho esto, pero, como puedes ver, no tenía nada que perder.
–Bueno, ocultar tu identidad no es precisamente la mejor manera de lograr una reconciliación. Si es eso lo que andas buscando.
La mujer acercó más las rodillas al pecho.
–Es demasiado tarde para eso. Sólo quería que tuviera un buen hogar en este lugar, luego me marcharía antes de que él descubriera quién era realmente la señora Bauer. –Con una risita avergonzada, levantó la cabeza–. Soy Gimena Lanzani. Aún no me había presentado. Esto debe ser muy embarazoso para ti.
–No tanto como debiera. Siento una malsana curiosidad por la vida de otras personas. –Observó que las pálidas mejillas de Gime recuperaban algo de color, así que siguió hablando–. Lo cierto es que aunque no compre las revistas del corazón, si entro en una lavandería y veo una, me abalanzo sobre ella.
Gime soltó una risa temblorosa.
–A todos nos gusta cotillear sobre la vida de otras personas, ¿verdad?
Lali sonrió.
–¿Quieres que te traiga algo de beber? ¿Una taza de té? ¿Un refresco?
–Preferiría que te quedaras aquí conmigo y me hicieras compañía un rato. Echo de menos hablar con mujeres. Los hombres que trabajan aquí son buena gente, pero no dejan de ser hombres.
Lali tuvo la impresión de que Gime no pedía nada con facilidad. La entendía. El olor de la madera recién cortada subía por las escaleras cuando se sentó en el suelo enfrente de Gime y buscó un tema neutral.
–Me encanta lo que has hecho aquí.
–Intenté rescatar la esencia de la casa sin que por ello dejara de ser cómoda. Peter es muy inquieto. Quería que aquí pudiera relajarse. –Soltó una risita ahogada–. Supongo que lo único que he conseguido es todo lo contrario.
–Peter es muy exigente.
–Lo heredó de mí.
Lali pasó las manos por las viejas tablas del suelo, ahora pulidas. Bajo la luz del sol, brillaban como la miel.
–Has hecho un buen trabajo.
–Me he divertido haciéndolo. Deberías haber visto cómo estaba todo cuando llegué.
–Cuéntamelo –dijo Lali.
Gime le describió lo que se había encontrado al llegar y qué cambios había hecho. Cuando hablaba, el amor que sentía por la casa rezumaba por todos sus poros.
–Casi hemos terminado aquí arriba, aunque abajo aún quedan bastantes cosas por arreglar. Hemos colocado las camas, y poco más. Pensaba asistir a las subastas que se celebran en las granjas de los alrededores para completar el mobiliario que ya ha comprado Peter.
–¿Dónde están las puertas?
–Las están puliendo y pintando. No podía permitir que se pusieran unas nuevas.
Escaleras abajo se abrió la puerta principal. La mirada de Gime se ensombreció y se puso de pie con rapidez. Lali tenía que dejarlos a solas, así que también se levantó.
–Tengo que llamar al contratista –dijo Gime mientras Peter subía las escaleras.
–No te molestes. Ya me ocuparé yo.
Gime apretó los dientes.
–Está hablando alguien que nunca ha restaurado una casa.
–Creo que lo podré manejar –dijo él con firmeza–. Si tengo alguna pregunta no dudaré en mandarte un correo electrónico.
–Necesito una semana para dejarlo todo organizado antes de irme.
–Olvídalo. Quiero que mañana por la mañana estés fuera de aquí. –Apoyó el pie en el escalón superior bloqueando la salida de Lali. Miró fríamente a los ojos de su madre–. Te he reservado habitación en el Hermitage de Nashville. Si quieres quedarte unos días más, puedes cargarlo a mi cuenta.
–No puedo irme tan pronto. Hay demasiado en juego.
–Tienes toda la noche para organizarte.
Con toda deliberación le dio la espalda para inspeccionar el cuarto de baño.
Por primera vez la súplica asomó a la voz de Gime.
–No puedo abandonar el trabajo, Peter. No cuando he invertido tanto tiempo en él.
–Mira, eres toda una experta en eso de abandonarlo todo sin pensártelo dos veces. ¿No te acuerdas de cómo era? Que llegaban los Stone. Tú te largabas. Que Van Halen tocaba en el Madison Square Garden. Allá voy, Gran Manzana. Quiero verte fuera de aquí mañana por la noche.
Lali observó cómo Gime alzaba la barbilla. Era una mujer alta, pero aun así tuvo que levantar la vista para mirarlo.
–No me gusta conducir de noche.
–Solías decirme que la noche era el mejor momento para viajar por la carretera.
–Sí, pero estaba drogada.
Fue una respuesta tan sincera que Lali no pudo más que sentir un poco de admiración.
–Los buenos tiempos pasados. –Peter esbozó una mueca de desagrado y se giró para bajar las escaleras.
Gime le siguió, clavando la mirada en su nuca, mientras se desvanecían sus ganas de discutir.
–Una semana, Peter. Sólo eso. ¿Es mucho pedir?
–Nunca nos pedimos nada el uno al otro, ¿recuerdas? Caramba, claro que te acuerdas. Si fuiste tú quien me lo enseñó.
–Deja que finalice el trabajo.
Lali observó desde lo alto de las escaleras cómo Gime trataba de agarrarle el brazo, solo para dejar caer la mano sin haberlo tocado. El hecho de que no se atreviese a tocar a su propio hijo entristeció a Lali de una manera imposible de explicar.
–La casita está fuera de la vista de la casa. –Gime se puso delante de él, obligándolo a mirarla–. Estaré con los hombres durante el día. Me mantendré fuera de tu camino. Por favor. –Alzó la barbilla otra vez–. Esto significa mucho para mí.
Peter se mantuvo impertérrito a sus súplicas.
–Si necesitas dinero, te enviaré un cheque.
Las fosas nasales de Gime se ensancharon.
–Sabes de sobra que no necesito dinero.
–Entonces supongo que no tenemos nada más que decirnos.
Gime comprendió que estaba derrotada y se metió las temblorosas manos en los bolsillos de los vaqueros.
–Claro. Disfruta del lugar.
A Lali se le partía el corazón ver de qué manera se aferraba Gime a su dignidad. A la vez que se decía a sí misma que esto no era asunto suyo, unas palabras, imprevistas e imprudentes, escaparon de su boca.
–Peter,
tu madre se está muriendo.
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Si hay muchas firmas subo caps.
Gracias.


me encanta me encanta......
ResponderEliminarQUIERO MAS NOVEEEEEEEEEE!!!!!
Besos q estes bien...!!!!! :) ♥♥♥
Literal o figurativo??' Más!
ResponderEliminarmas noveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
ResponderEliminarno puedo creer lo que dijo quiero mas
ResponderEliminar@Angie_232alma
me encantaaaa mas nove
ResponderEliminarMAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE MAS NOVE
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ResponderEliminarMAS NOVE
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Pero esta loca o que? Como le va a decir eso!!?? Esta es tonta y en su casa no se han entarado!!! Yo cada vez entiendo menos a lagente!!!!
ResponderEliminarAnabel.
O.O mee encanto laa novee pobre gime bno tmb pobree pitt
ResponderEliminarpfff mee encantaa la novee quiero maas porfis ;)
@maaff_lazaro
aaa yo entiendo que peter este enojado pero que haga un esfuerzo,
ResponderEliminarEspero maas (:
besitoos
Arii
@AriadnaAyelen
Hahaha espero q afloje pronto ..mas mas mas mas
ResponderEliminarMe saltie una parte?Cómo supo?Tiene un don o cómo se dio cuenta?
ResponderEliminarMe gusta mucho tu nove!
Atrevida es poco.
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