Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

sábado, 14 de julio de 2012

Nacida para Seducir Cap 29


                                                                      Nacida para Seducir

Lali sonrió.

Gime le devolvió la sonrisa.

–También te dejaré algunas ropas para que puedas cambiarte.

Lali no creía que algo que hubiera sido diseñado para el cuerpo esbelto de Gime le sentara bien a ella, pero se lo agradeció de todos modos.

–Las llaves del coche están en la encimera –dijo Gime–. Hay un billete de veinte en el cajón de la mesilla de mi dormitorio. Cuando Cande despierte, ¿por qué no la llevas a comer al pueblo?

–No quiero tu dinero.

–Se lo cobraré a Peter. Por favor, Lali. Quiero mantenerla alejada de él hasta que llegue la gente de Jack.

Lali no estaba segura de que mantener alejada a esa niña de once años fuera lo mejor para Cande o Peter, pero ya la habían amonestado bastante por andar entrometiéndose, así que asintió a regañadientes.

–Vale.

Gime le había dejado una delicada camisola rosa y una pequeña y frívola falda de volantes. Había modificado ambas prendas con algún tipo de cinta para hacerlas más pequeñas. Lali sabía que estaría adorable con esa ropa. Muy adorable. Vestir esas prendas sería como llevar el cártel de ÉCHAME UN POLVO. Ése era el problema al que se enfrentaba Lali cada vez que se arreglaba; el principal motivo de que hubiera dejado de hacerlo.

En vez de ponerse las ropas que había sobre la cama, Lali cogió una camiseta azul marino. No mejoraba su pantalón de yoga color púrpura, pero no podía soportar aparecer en público con la camiseta naranja de MI CUERPO POR UNA CERVEZA. Aunque la vanidad pudo con ella y cogió el maquillaje de Gime, se aplicó un poco de colorete rosa en las mejillas, carmín en los labios, y rímel para resaltar el largo de sus pestañas. Por una vez, quería que Pter se diera cuenta de que era capaz de estar decente. Aunque en realidad tampoco le importaba lo que pensara Peter de ella.

–Te queda muy bien el maquillaje –dijo Cande desde el asiento del acompañante del Saab de Gime cuando ambas se dirigieron al pueblo–. No se te ve tan desarreglada.

–Has pasado demasiado tiempo con esa horrible Paulina.

–Eres la única persona que piensa que es horrible. Todos los demás la adoran.

–No, no lo hacen. Bueno, su madre probablemente sí. El resto sólo lo fingen.

Cande le dirigió una sonrisa culpable.

–Me encanta cuando dices cosas malas de Paulina.

Lali se rió.

Como en Garrison no había ningún Pizza Hut, fueron a Josie's, el restaurante que había enfrente de la farmacia. Josie's era un lugar que carecía de encanto, la comida era asquerosa, y para colmo no necesitaba personal, pero a Cande le gustó.

–Nunca había comido en un sitio así. Es distinto.

–Definitivamente tiene carácter. –Lali pidió un sándwich de bacon, lechuga y tomate, que resultó tener más lechuga que bacon o tomate.

Cande partió un trozo de tomate de su hamburguesa.

–¿Qué quieres decir?

–Quiero decir que es único.

Cande consideró la idea.

–Como tú.

–Gracias. Tú también eres única.

Cande se llevó una patata frita a la boca.

–Eres muy amable.

Cande se había dejado puesta la camiseta SEXY, pero se había cambiado los sucios pantalones de pana color lavanda por unos vaqueros cortos muy apretados, tanto que le comprimían el estómago. Se habían sentado en un reservado con asientos de vinilo desde donde podían ver una mala colección de paisajes del antiguo oeste pintados sobre las desvaídas paredes en tono azul pastel y unas polvorientas figuras de bailarinas sobre un estante. Un par de ventiladores de techo esparcían el olor a fritura.

La puerta se abrió y el murmullo de conversaciones se interrumpió cuando una anciana de aspecto formidable entró cojeando y apoyándose en un bastón. Estaba demasiado gorda, e iba demasiado arreglada con unos holgados pantalones rosas y una camisa a juego en brillante color sandía. Múltiples cadenas de oro rodeaban su cuello formando una V alargada y los pedruscos de sus pendientes parecían ser diamantes de verdad. Era bastante probable que hubiera sido hermosa en su época, pero no había envejecido con garbo. La pesada melena rubio platino que se rizaba alrededor de su cara tenía que ser una peluca. Se había delineado las cejas con un lápiz color marrón claro pero no había tenido ningún reparo a la hora de utilizar el rímel y la brillante sombra azul. Un diminuto lunar, que alguna vez pudo ser seductor, salpicaba una de las comisuras de los labios pintados de un rosa brillante. Los anchos zapatos ortopédicos Oxford, que soportaban sus tobillos hinchados, era la única concesión que había hecho a la edad.

Nadie pareció feliz de verla, pero Lali la observó con interés. La mujer examinó el local abarrotado, su mirada repasó con desdén a los clientes habituales, luego se detuvo en Lali y Cande. Pasaron unos segundos mientras clavaba la mirada en ellas sin disimulo. Por fin, se acercó, la camisa rosa ocultaba unos formidables pechos que debían su colocación a un buen sujetador.

–¿Quiénes –dijo cuando llegó a su mesa– sois vosotras?

–Soy Lali Esposito. Ella es mi amiga Cande.

–¿Qué estáis haciendo aquí? –En su voz se apreciaba un leve acento de Brooklyn.

–Estábamos comiendo. ¿Y usted?

–Por si no lo habéis notado, tengo una cadera mal. ¿No vais a pedirme que me siente con vosotras?

Sus modales prepotentes divirtieron a Lali.

–Claro.

La horrorizada expresión de Cande indicaba que no quería a esa mujer cerca de ella, así que Lali se deslizó hacia la esquina para hacerle sitio. Pero la mujer señaló a Cande con la mano.

–Hazte a un lado.

Dejó un enorme bolso de paja sobre la mesa y se sentó con lentitud. Cande colocó la mochila entre las dos, intentando poner la mayor distancia posible.

La camarera apareció con un plato y un vaso de té helado.

–Lo que suele pedir llegará enseguida.

La mujer la ignoró para centrarse en Lali.

–Cuando pregunté qué estabais haciendo aquí, me refería en el pueblo.

–Estamos de paso –contestó Lali.

–¿De dónde sois?

–Bueno, yo no pertenezco a ningún sitio en particular. Cande es de Nashville. –Ladeó la cabeza–. Nosotras ya nos hemos presentado, ahora es su turno.

–Todos saben quien soy –se quejó la mujer.

–Nosotras no. –Aunque Lali lo sospechaba.

–Soy Nita Garrison, por supuesto. Soy la dueña del pueblo.

–Ah, genial. Llevo tiempo queriendo saber algo respecto a eso.

La camarera apareció de pronto con un plato donde había un poco de queso fresco y una pera en almí
bar troceada en cuatro partes sobre una hoja de lechuga.

–Aquí tiene, señora Garrison. –Su tono amable contradecía la aversión de sus ojos–. ¿Puedo hacer algo más por usted?

–Sí, darme un cuerpo de veinte años –dijo la anciana con sarcasmo.

–Sí, señora. –La camarera desapareció a toda velocidad.

La señora Garrison examinó el tenedor, después pinchó un trozo de pera como si estuviera buscando un gusano.

–¿Cómo es posible que alguien sea el dueño de un pueblo? –preguntó Lali.

–Lo heredé de mi marido. Tienes un aspecto muy extraño.

–Tomaré eso como un cumplido.

–¿Bailas?

–Cada vez que puedo.

–Yo era una excelente bailarina. Impartí clases en el Arthur Murray Studio de Manhattan durante los años cincuenta. Incluso llegué a conocer al señor Murray. Tenía un programa de televisión, pero no lo recordarás, claro. –Su tono arrogante sugería que se debía más a una cuestión de estupidez por parte de Lali que a su edad.

–No, señora –contestó Lali–. Y cuando heredó este pueblo de su marido, ¿fue todo el pueblo o sólo una parte?

–Sólo las partes que interesan. –Pinchó el queso con el tenedor–. Estás con ese estúpido jugador de fútbol americano, ¿no? El que compró la granja Callaway.

–¡No es estúpido! –exclamó Cande–. Es el mejor quarterback de Estados Unidos.

–No estaba hablando contigo –le espetó la señora Garrison–. Eres una maleducada.

Cande palideció, y el despotismo de Nita Garrison ya no le pareció divertido a Lali.

–Cande tiene muy buenos modales. Y está en lo cierto. Peter tiene sus defectos, pero la estupidez no se encuentra entre ellos.

La expresión aturdida de Cande indicaba que no estaba acostumbrada a que nadie diera la cara por ella, lo que entristeció a Lali. Observó que otros clientes escuchaban sin disimulo su conversación.

En lugar de retroceder, Nita Garrison se revolvió como una gata rabiosa.

–Eres una de esas personas que consiente que los niños se comporten como les salga de las narices, ¿no? Que les deja hacer cualquier cosa que quieran. Bueno, pues no le estás haciendo un favor precisamente. Mírala. Está gorda, pero la dejas sentarse ahí y atiborrarse de patatas fritas.

La cara de Cande adquirió un tono escarlata. Avergonzada, inclinó la cabeza y miró el tablero de la mesa. Lali ya había tenido de sobra.

–Cande es perfecta, señora Garrison –dijo quedamente–. Y sus modales son bastante mejores que los suyos. Ahora apreciaría que se buscara otra mesa. Nos gustaría terminar de comer a solas.

–No pienso moverme de aquí. Este lugar es mío.

Aunque no habían terminado de comer, a Lali no le quedó más remedio que levantarse.

–Ya hemos terminado. Vamos, Cande.

Por desgracia, Cande estaba atrapada por la señora Garrison que no se movió. Al contrario, se burló de ellas, dejando al descubierto unos dientes manchados con lápiz de labios.

–Eres tan irrespetuosa como ella.

Lali ya se había levantado. Señaló el suelo con el dedo.

–Vamos, Cande. Ya.

Cabde pilló la indirecta y logró meterse debajo de la mesa con la mochila a cuestas. Los ojos de Nita Garrison se convirtieron en dos rendijas furiosas.

Perdon, como dije ayer tengo problemitas con internet pero esta noche subo si hay + de 10 comentarios. GRACIAS

11 comentarios:

  1. Holaa ! me encanta tu nove espero q peter y lali esten juntos pronto C:

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  2. Aaai pobre Cande, que mujer mas mala!!
    Espero maas :)
    Besitoo


    Arii
    @AriadnaAyelen

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  3. No vendría mal un acercamiento de los protagonistas JAJA
    Q tierna la foto de Cande!

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  4. Me encantá como defiende a cande ,espero k también la defienda para k no se la lleven.

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  5. Quiero k deje en ridículo a la tal Nita Garrison,no se merece k la llame señora.

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  6. pobre candee !! entre la prima y esta gorda no pega una
    keremos maaas
    flor

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  7. X suerte ,llegué ,estaba en la maratón ,y me despojaron d la compu casi 3 horas.

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  8. Las chicas k están en linea,firmen ,k es una maratón.Gracias.

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  9. Mas mas ama mas mas mas quiero laliter

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  10. Hola Perdon Por No Firmarte El Blog En Los Caps Anteriores Pero Solo Paso Para Leer Cuando Tenga Tiempo Los Firmos Esta Muy Buena Y Graciias Por Avisarme'
    @DaniiVasqueez

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