Nacida para Seducir
Lali sonrió.
Gime le devolvió la sonrisa.
–También
te dejaré algunas ropas para que puedas cambiarte.
Lali no creía que algo que hubiera sido diseñado para el cuerpo esbelto de Gime le
sentara bien a ella, pero se lo agradeció de todos modos.
–Las
llaves del coche están en la encimera –dijo Gime–. Hay un billete de veinte en
el cajón de la mesilla de mi dormitorio. Cuando Cande despierte, ¿por qué no la
llevas a comer al pueblo?
–No
quiero tu dinero.
–Se
lo cobraré a Peter. Por favor, Lali. Quiero mantenerla alejada de él hasta que
llegue la gente de Jack.
Lali no estaba segura de que mantener alejada a esa niña de once años fuera lo mejor
para Cande o Peter, pero ya la habían amonestado bastante por andar
entrometiéndose, así que asintió a regañadientes.
–Vale.
Gime le había dejado una delicada camisola rosa y una pequeña y frívola falda de
volantes. Había modificado ambas prendas con algún tipo de cinta para hacerlas
más pequeñas. Lali sabía que estaría adorable con esa ropa. Muy adorable.
Vestir esas prendas sería como llevar el cártel de ÉCHAME UN POLVO. Ése era el
problema al que se enfrentaba Lali cada vez que se arreglaba; el principal
motivo de que hubiera dejado de hacerlo.
En
vez de ponerse las ropas que había sobre la cama, Lali cogió una camiseta azul
marino. No mejoraba su pantalón de yoga color púrpura, pero no podía soportar
aparecer en público con la camiseta naranja de MI CUERPO POR UNA CERVEZA.
Aunque la vanidad pudo con ella y cogió el maquillaje de Gime, se aplicó un
poco de colorete rosa en las mejillas, carmín en los labios, y rímel para
resaltar el largo de sus pestañas. Por una vez, quería que Pter se diera cuenta
de que era capaz de estar decente. Aunque en realidad tampoco le importaba lo
que pensara Peter de ella.
–Te
queda muy bien el maquillaje –dijo Cande desde el asiento del acompañante del
Saab de Gime cuando ambas se dirigieron al pueblo–. No se te ve tan
desarreglada.
–Has
pasado demasiado tiempo con esa horrible Paulina.
–Eres
la única persona que piensa que es horrible. Todos los demás la adoran.
–No,
no lo hacen. Bueno, su madre probablemente sí. El resto sólo lo fingen.
Cande le dirigió una sonrisa culpable.
–Me
encanta cuando dices cosas malas de Paulina.
Lali se rió.
Como
en Garrison no había ningún Pizza Hut, fueron a Josie's, el restaurante que
había enfrente de la farmacia. Josie's era un lugar que carecía de encanto, la
comida era asquerosa, y para colmo no necesitaba personal, pero a Cande le
gustó.
–Nunca
había comido en un sitio así. Es distinto.
–Definitivamente
tiene carácter. –Lali pidió un sándwich de bacon, lechuga y tomate, que resultó
tener más lechuga que bacon o tomate.
Cande partió un trozo de tomate de su hamburguesa.
–¿Qué
quieres decir?
–Quiero
decir que es único.
Cande consideró la idea.
–Como
tú.
–Gracias.
Tú también eres única.
Cande se llevó una patata frita a la boca.
–Eres
muy amable.
Cande se había dejado puesta la camiseta SEXY, pero se había cambiado los sucios
pantalones de pana color lavanda por unos vaqueros cortos muy apretados, tanto
que le comprimían el estómago. Se habían sentado en un reservado con asientos
de vinilo desde donde podían ver una mala colección de paisajes del antiguo
oeste pintados sobre las desvaídas paredes en tono azul pastel y unas
polvorientas figuras de bailarinas sobre un estante. Un par de ventiladores de
techo esparcían el olor a fritura.
La
puerta se abrió y el murmullo de conversaciones se interrumpió cuando una
anciana de aspecto formidable entró cojeando y apoyándose en un bastón. Estaba
demasiado gorda, e iba demasiado arreglada con unos holgados pantalones rosas y
una camisa a juego en brillante color sandía. Múltiples cadenas de oro rodeaban
su cuello formando una V alargada y los pedruscos de sus pendientes parecían
ser diamantes de verdad. Era bastante probable que hubiera sido hermosa en su
época, pero no había envejecido con garbo. La pesada melena rubio platino que
se rizaba alrededor de su cara tenía que ser una peluca. Se había delineado las
cejas con un lápiz color marrón claro pero no había tenido ningún reparo a la
hora de utilizar el rímel y la brillante sombra azul. Un diminuto lunar, que
alguna vez pudo ser seductor, salpicaba una de las comisuras de los labios
pintados de un rosa brillante. Los anchos zapatos ortopédicos Oxford, que
soportaban sus tobillos hinchados, era la única concesión que había hecho a la
edad.
Nadie
pareció feliz de verla, pero Lali la observó con interés. La mujer examinó el
local abarrotado, su mirada repasó con desdén a los clientes habituales, luego
se detuvo en Lali y Cande. Pasaron unos segundos mientras clavaba la mirada en
ellas sin disimulo. Por fin, se acercó, la camisa rosa ocultaba unos
formidables pechos que debían su colocación a un buen sujetador.
–¿Quiénes
–dijo cuando llegó a su mesa– sois vosotras?
–Soy Lali Esposito. Ella es mi amiga Cande.
–¿Qué
estáis haciendo aquí? –En su voz se apreciaba un leve acento de Brooklyn.
–Estábamos
comiendo. ¿Y usted?
–Por
si no lo habéis notado, tengo una cadera mal. ¿No vais a pedirme que me siente
con vosotras?
Sus
modales prepotentes divirtieron a Lali.
–Claro.
La
horrorizada expresión de Cande indicaba que no quería a esa mujer cerca de
ella, así que Lali se deslizó hacia la esquina para hacerle sitio. Pero la
mujer señaló a Cande con la mano.
–Hazte
a un lado.
Dejó
un enorme bolso de paja sobre la mesa y se sentó con lentitud. Cande colocó la
mochila entre las dos, intentando poner la mayor distancia posible.
La
camarera apareció con un plato y un vaso de té helado.
–Lo
que suele pedir llegará enseguida.
La
mujer la ignoró para centrarse en Lali.
–Cuando
pregunté qué estabais haciendo aquí, me refería en el pueblo.
–Estamos
de paso –contestó Lali.
–¿De
dónde sois?
–Bueno,
yo no pertenezco a ningún sitio en particular. Cande es de Nashville. –Ladeó la
cabeza–. Nosotras ya nos hemos presentado, ahora es su turno.
–Todos
saben quien soy –se quejó la mujer.
–Nosotras
no. –Aunque Lali lo sospechaba.
–Soy
Nita Garrison, por supuesto. Soy la dueña del pueblo.
–Ah,
genial. Llevo tiempo queriendo saber algo respecto a eso.
La
camarera apareció de pronto con un plato donde había un poco de queso fresco y
una pera en almí
bar troceada en cuatro partes sobre una hoja de lechuga.
–Aquí
tiene, señora Garrison. –Su tono amable contradecía la aversión de sus ojos–.
¿Puedo hacer algo más por usted?
–Sí,
darme un cuerpo de veinte años –dijo la anciana con sarcasmo.
–Sí,
señora. –La camarera desapareció a toda velocidad.
La
señora Garrison examinó el tenedor, después pinchó un trozo de pera como si
estuviera buscando un gusano.
–¿Cómo
es posible que alguien sea el dueño de un pueblo? –preguntó Lali.
–Lo
heredé de mi marido. Tienes un aspecto muy extraño.
–Tomaré
eso como un cumplido.
–¿Bailas?
–Cada
vez que puedo.
–Yo
era una excelente bailarina. Impartí clases en el Arthur Murray Studio de
Manhattan durante los años cincuenta. Incluso llegué a conocer al señor Murray.
Tenía un programa de televisión, pero no lo recordarás, claro. –Su tono
arrogante sugería que se debía más a una cuestión de estupidez por parte de Lali que a su edad.
–No,
señora –contestó Lali–. Y cuando heredó este pueblo de su marido, ¿fue todo el
pueblo o sólo una parte?
–Sólo
las partes que interesan. –Pinchó el queso con el tenedor–. Estás con ese
estúpido jugador de fútbol americano, ¿no? El que compró la granja Callaway.
–¡No
es estúpido! –exclamó Cande–. Es el mejor quarterback de Estados Unidos.
–No
estaba hablando contigo –le espetó la señora Garrison–. Eres una maleducada.
Cande palideció, y el despotismo de Nita Garrison ya no le pareció divertido a Lali.
–Cande
tiene muy buenos modales. Y está en lo cierto. Peter tiene sus defectos, pero la
estupidez no se encuentra entre ellos.
La
expresión aturdida de Cande indicaba que no estaba acostumbrada a que nadie
diera la cara por ella, lo que entristeció a Lali. Observó que otros clientes
escuchaban sin disimulo su conversación.
En
lugar de retroceder, Nita Garrison se revolvió como una gata rabiosa.
–Eres
una de esas personas que consiente que los niños se comporten como les salga de
las narices, ¿no? Que les deja hacer cualquier cosa que quieran. Bueno, pues no
le estás haciendo un favor precisamente. Mírala. Está gorda, pero la dejas
sentarse ahí y atiborrarse de patatas fritas.
La
cara de Cande adquirió un tono escarlata. Avergonzada, inclinó la cabeza y miró
el tablero de la mesa. Lali ya había tenido de sobra.
–Cande
es perfecta, señora Garrison –dijo quedamente–. Y sus modales son bastante
mejores que los suyos. Ahora apreciaría que se buscara otra mesa. Nos gustaría
terminar de comer a solas.
–No
pienso moverme de aquí. Este lugar es mío.
Aunque
no habían terminado de comer, a Lali no le quedó más remedio que levantarse.
–Ya
hemos terminado. Vamos, Cande.
Por
desgracia, Cande estaba atrapada por la señora Garrison que no se movió. Al
contrario, se burló de ellas, dejando al descubierto unos dientes manchados con
lápiz de labios.
–Eres
tan irrespetuosa como ella.
Lali ya se había levantado. Señaló el suelo con el dedo.
–Vamos, Cande. Ya.
Cabde pilló la indirecta y logró meterse debajo de la mesa con la mochila a cuestas.
Los ojos de Nita Garrison se convirtieron en dos rendijas furiosas.
Perdon, como dije ayer tengo problemitas con internet pero esta noche subo si hay + de 10 comentarios. GRACIAS

Holaa ! me encanta tu nove espero q peter y lali esten juntos pronto C:
ResponderEliminarAaai pobre Cande, que mujer mas mala!!
ResponderEliminarEspero maas :)
Besitoo
Arii
@AriadnaAyelen
No vendría mal un acercamiento de los protagonistas JAJA
ResponderEliminarQ tierna la foto de Cande!
Me encantá como defiende a cande ,espero k también la defienda para k no se la lleven.
ResponderEliminarQuiero k deje en ridículo a la tal Nita Garrison,no se merece k la llame señora.
ResponderEliminarpobre candee !! entre la prima y esta gorda no pega una
ResponderEliminarkeremos maaas
flor
X suerte ,llegué ,estaba en la maratón ,y me despojaron d la compu casi 3 horas.
ResponderEliminarLas chicas k están en linea,firmen ,k es una maratón.Gracias.
ResponderEliminarMas mas ama mas mas mas quiero laliter
ResponderEliminarHola Perdon Por No Firmarte El Blog En Los Caps Anteriores Pero Solo Paso Para Leer Cuando Tenga Tiempo Los Firmos Esta Muy Buena Y Graciias Por Avisarme'
ResponderEliminar@DaniiVasqueez
Más!! Me encanta!
ResponderEliminar