Nacida para Seducir
Secretos. Peter se había pasado casi toda su infancia creyendo que su padre era Bruce
Springsteen. Gime incluso se había inventado una historia sobre que Bruce
había escrito «Candy's Room» pensando en ella. Pero sólo lo había hecho con la
mejor de las intenciones, claro. Cuando Peter tenía trece años y Gime había
hecho un alto en el camino en Dios sabía dónde, le había contado impulsivamente
la verdad, y el ya demasiado caótico mundo de Peter se había venido abajo.
Finalmente,
él había encontrado el nombre del abogado de Jack entre las cosas de Gime,
junto con un montón de fotos de Gime y Jack juntos y la prueba del dinero que
Jack desembolsaba para su manutención. Había llamado al abogado sin decirle
nada a Gime. El tío había intentado sacárselo de encima con evasivas, pero Peter había sido tan terco entonces como lo era ahora, y al final, Jack le había
llamado. Había sido una conversación breve e incómoda. Cuando Gime se enteró,
desapareció del mapa durante un largo fin de semana.
Peter y Jack tuvieron su primer encuentro cara a cara –una reunión secreta y
embarazosa– en un bungalow del Chateau Marmont cuando Jack había hecho una
parada en Los Ángeles durante la gira de Mud and Madness. Jack había intentado
actuar como si fuera el mejor amigo de Peter, pero Peter no había picado. Después
de eso, Jack había insistido en verlo un par de veces al año, y cada encuentro
secreto era más deprimente que el anterior. A los dieciséis, Peter se rebeló.
Jack
lo dejó en paz hasta el segundo año de universidad de Peter en USC, cuando su
rostro apareció en el Sport Illustrated. Jack empezó a llamarlo de nuevo, pero Peter lo había expulsado de su vida. Aun así, Jack había ido a verlo jugar
algunas veces, y Peter había oído comentar que se había visto a Jack Patriot en
un partido de los Stars.
Bueno,
ahora tenía que centrarse en el presente.
–Necesito
tu número de teléfono, Cande.
–Nunca
me acuerdo de ese tipo de cosas.
–¿Te
has olvidado de tu número de teléfono?
Ella
asintió con rapidez.
–Pues
me pareces una niña bastante lista.
–Lo
soy, pero... –tragó saliva–. Sé mucho de fútbol americano. El año pasado,
completaste trescientos cuarenta y seis pases, sólo te placaron doce veces, y
te interceptaron diecisiete.
Peter solía pedirle a la gente que no le recordara lo de las intercepciones, pero no
quería inquietarla más de lo necesario.
–Estoy
impresionado. Es interesante que puedas recordar todo eso y no tu número de
teléfono.
Ella
se puso la mochila en el regazo.
–Tengo
algo para ti. Lo hice yo. –Abrió la cremallera y sacó un álbum de fotos azul.
El nudo que Peter sentía en el estómago se contrajo al contemplar la portada,
que había sido cuidadosamente pintada a mano. Usando acuarelas y rotuladores,
había dibujado el logotipo dorado y azul de los Stars con un elaborado diez –el
número de Peter– en el centro. Unos corazones con alas y estandartes con su
nombre, Boo, decoraba el borde. Se sintió feliz de que Lali tomara la palabra
porque él se quedó sin saber qué decir.
–Es
un trabajo muy bueno desde un punto de vista artístico.
–Paulina
lo hace mejor –contestó Cande–. Es más detallista.
–El
detalle no siempre es lo que cuenta en el arte –dijo Lali.
–Mi
madre dice que ser detallista es importante. O solía decirlo.
–Lamento
mucho lo de tu madre –dijo Lali en voz baja–. ¿Ha sido muy duro para ti?
Cande frotó uno de los corazones de la portada del álbum.
–Paulina
es mi prima. También tiene once años, y es muy guapa. Es hija de mi tía Gayle.
–Apuesto
lo que quieras a que Paulina se preocupará por ti cuando se entere de que has
desaparecido –dijo él.
–Oh,
no –contestó Cande–. Paulina estará contenta. Me odia. Piensa que soy un bicho
raro.
–¿Y
lo eres? –preguntó Lali.
Peter no entendía a dónde pretendía llegar con eso, pero Lali ignoró su mirada torva.
–Supongo
–dijo Cande.
Lali sonrió.
–Yo
también. ¿No es genial? Los bichos raros son las personas más interesantes, ¿no
te parece? Todos los demás son aburridos. Paulina, por ejemplo. Puede que sea
guapa, pero es aburrida, ¿no?
Cande parpadeó.
–Lo
es. Todo lo que quiere es hablar de chicos.
–¡Puaf!
–Llai arrugó la cara más de lo necesario.
–O
de ropa.
–Qué
asco.
–Mira
quién habla –masculló él.
Pero Cande ya le seguía el juego a Lali.
–O
de que vomitar es lo mejor para no engordar.
–Estarás
de broma –Lali arrugó su pequeña nariz afilada–. ¿Cómo sabe eso?
–Vomitar
es muy importante para tía Gayle.
–Lo
he pillado. –Lali le dirigió a Peter una rápida mirada–. Supongo que tía Gayle
es también guapa y aburrida.
–Sí.
Siempre me llama «cariño» cuando me ve y me quiere dar un beso, pero todo es
pura hipocresía. También piensa que soy un bicho raro además de gorda. –Cande
tiró con fuerza del dobladillo de su camiseta intentando cubrir el pequeño
michelín que sobresalía por la cinturilla de los pantalones.
–La
gente así me da pena –dijo Lali con seriedad–. La gente que siempre cree tener
razón. Mi madre, que es una mujer de fuertes convicciones, me enseñó que no
puedes sacar provecho de la vida si te pasas el tiempo criticando a los demás
porque no son ni se comportan como una piensa que deberían hacerlo.
–¿Y
tu madre... está... viva?
–Sí.
Está en Sudamérica ayudando a unas chicas. –El semblante de Lali se volvió
sombrío.
–No
parece aburrido –dijo Cande.
–Es
una mujer impresionante.
«Una
mujer impresionante –pensó Peter– que había dejado que su única hija se criara
con desconocidos.» Pero al menos Virginia Esposito no se había pasado las noches
colocándose y follando con estrellas del rock.
Llai pasó por su lado para coger su móvil de la mesa.
–Necesito
que hagas algo por mí, Cande. Entiendo que no quieras darle a Peter tu número de
teléfono, y comprendo tu privacidad hasta cierto punto. Pero tienes que llamar
a Ava para decirle que estás bien. –Le tendió su teléfono.
Cande lo miró, pero no lo cogió.
–Hazlo.
–Aunque Lali parecía una fugitiva del Reino de las Hadas, podía comportarse
como un sargento de artillería si la situación lo requería, y Peter no se sintió
sorprendido cuando Cande cogió el teléfono y marcó el número.
Lali
se sentó a su lado. Pasaron varios segundos.
–Hola,
Ava, soy yo, Cande. Estoy bien. Estoy con adultos responsables, así que no te
preocupes por mí. Dale recuerdos a Jill. –Colgó y le devolvió el teléfono a Lali. Sus ojos, tan llenos de anhelo, se volvieron hacia Peter–. ¿Te gustaría
ver el álbum?
No
quería herir los sentimientos de esa niña tan frágil dándole falsas esperanzas.
–Quizá
después –dijo bruscamente–. Tengo cosas que hacer. –Miró a Lali–. Dame un
abrazo antes de que me vaya, cariño.
Ella
se levantó, sin protestar por primera vez desde que la conocía. La aparición de Cande era un obstáculo en su plan para ocuparse de la mentira que le había
contado de Gime, pero sólo de momento. Se acercó al centro de la caravana para
no darse con la cabeza en el techo. Ella le rodeó la cintura con los brazos. El
se propuso conseguir algo más, pero ella debió de leerle el pensamiento porque
le pellizcó por encima de la camiseta.
–Ay.
Ella
le sonrió cuando se apartó.
–¿Me
echarás de menos, bomboncíto?
El
le dirigió una mirada torva, pasó por su lado y abandonó la caravana.
Tan
pronto como estuvo fuera de la vista, metió la mano en el bolsillo trasero y
cogió el móvil que ella había metido allí. Revisó rápidamente los menús, volvió
a marcar el último número y comprobó que era el contestador de una compañía de
seguros de Chattanooga.
Esa
niña no tenía ni un pelo de tonta.
Ahora
que tenía el móvil de Lali, aprovechó para examinar con rapidez las llamadas
recibidas hasta llegar a la fecha que quería. Entró en el buzón de voz y metió
la contraseña que le había observado marcar un par de días antes. Lali no había
vaciado el buzón de voz y Peter escuchó el mensaje de su madre con auténtico
interés.
Dentro
de la caravana, Lali observaba cómo Cande volvía a meter lentamente el álbum en
la mochila.
–No
sabía que era tu novio –dijo ella–. Pensaba que eras la mujer de la limpieza o
algo así.
Lali suspiró. Incluso a los once años, esa niña sabía que las Lali Esposito del mundo
no estaban a la altura de los Peter Lanzani.
–Le
gustas un montón –dijo Cande con tristeza.
–Es
aburrido.
Gime metió la cabeza en la caravana.
–Me
he olvidado algo en la casita de invitados. ¿Os gustaría venir conmigo? Es un
paseo agradable.
Lali todavía no se había duchado, pero mantener a Cande alejada de Peter parecía una
buena idea, y sospechaba que ésa era la intención de Gime. Además, quería
conocer la casita de invitados.
–Claro.
A los bichos raros nos gustan las aventuras.
Gime arqueó una ceja.
–¿Bichos
raros?
–No
te preocupes –dijo Cande cortésmente–. Eres demasiado bonita para ser un bicho
raro.
–Alto
–dijo Lali–. No podemos tener prejuicios sólo porque sea guapa. Ser un bicho
raro es un estado de ánimo. Gime tiene mucha imaginación. Y también tiene
corazón de bicho raro.
–Me
siento honrada –dijo Gime con sequedad. Y luego le dirigió a Cande una sonrisa
forzada–. ¿Quieres ver mi estanque secreto?
–¿Tienes
un estanque secreto?
–Te
lo enseñaré.
Cande agarró la mochila, y ambas siguieron a Gime fuera de la caravana.
Falta poco para el Beso !
+ de 10 Comentarios y + caps.
Merci.


awww es muy bno eel cap... jajaja & cande quee marco a otro lugar quee no eraa su casaa mee encanto quiero mas novee porfiss :DD!! yaa quiero el beso ;)
ResponderEliminar@maaff_lazaro
mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas
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ResponderEliminarCande ,para nada tonta,les está dificultando k den con su casa.
ResponderEliminarLali si k sabe ganarse a todos,ya tiene en el bote también a Cande,y no dudo k se ganó a Gime ,ni k decir d Peter.
ResponderEliminarlali una genia ! pobre cande q no kieren hacerse cargo d ella :S
ResponderEliminarmuy buena la nove
flor
Necesito el prox, por fis !! me enamore e la nove
ResponderEliminarmas nove
ResponderEliminar@Angie_232alma
mas nove!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarMa mas mas mas mas mas
ResponderEliminarMas mas mas