Nacida para Seducir
–¿Dónde
coño te has metido? –Peter llevaba un Stetson y unas gafas de sol de alta
tecnología con los cristales amarillos y la montura metálica. Varias horas
antes, él había sido su amante, pero ahora se había convertido en un obstáculo
en su camino. Desde el principio, le había entregado pequeños retazos de sí
misma, pero la noche anterior le había entregado una parte importante, y ahora
tenía intención de recuperarla.
Peter cerró la puerta de la camioneta con un portazo.
–Si
querías montar en bicicleta esta mañana, deberías haberme despertado. Pensaba
salir a dar una vuelta de todas maneras.
–¿Esta
camioneta es tuya?
–No
puedes tener una granja sin tener una camioneta. –La gente comenzó a asomar la
cabeza por los escaparates de las tiendas. La agarró del brazo y la apoyó
contra el lateral de la camioneta–. ¿Qué estás haciendo aquí, Lali? Ni siquiera
me has dejado una nota. Estaba preocupado.
Ella
se puso de puntillas y le plantó un beso rápido en esa mandíbula beligerante.
–Tenía
que venir al pueblo para mi nuevo trabajo, y no tenía ningún medio de
transporte, así que tomé prestada la bici. Te la devolveré.
Él
se arrancó las gafas de sol.
–¿Qué
nuevo trabajo? –Entrecerró los ojos–. No me lo digas.
Ella
señaló con el vaso de café al deportivo Corvette descapotable de la acera de
enfrente.
–No
es un mal trato. Tiene un coche genial.
–No
vas a pintar el perro de esa vieja.
–No
tengo dinero suficiente ni para cubrir una de tus propinas en el MacDonald.
–Nunca
he conocido a nadie tan obsesionado con el dinero como tú. –Se volvió a poner
las gafas de sol–. Admítelo, Lali. Le das demasiada importancia al dinero.
–Bueno,
vale, en cuanto me convierta en una deportista millonaria dejaré de hacerlo.
Él
sacó bruscamente la cartera, cogió un fajo de billetes y se los metió en los
bolsillos de los vaqueros.
–Tu
fortuna acaba de dar un giro inesperado. Ahora, ¿dónde está la bicicleta?
Tenemos cosas que hacer.
Ella
sacó el dinero. Un montón de billetes de cincuenta. Su mirada resentida se
reflejó en las lentes amarillas de Peter.
–¿Para
qué es esto exactamente?
–¿Cómo
que para qué es? Es para ti.
–Eso
ya lo tenía claro, pero ¿qué he hecho para merecerlo?
Peter sabía con exactitud a dónde quería ir a parar, pero él era experto en hacer
pases de touchdown a contrapié para despistar, así que lanzó uno.
–Te
has pasado el fin de semana en Knoxville eligiendo muebles para mí.
–Acompañé
a Gime a elegir tu mobiliario. Y me compensaron adecuadamente con grandes
raciones de comida, un hotel de primera y un masaje. A propósito, gracias. Fue
genial.
–Ahora
eres mi cocinera.
–¿Cocinera?
Si sólo te has comido tres tortitas y algunas sobras.
–¡Me
has pintado la cocina!
–Pinté
parte de la cocina y el techo del comedor.
–Ahí
lo tienes.
–Y
tú a cambio me has dado, comida, casa y transporte durante una semana –dijo
ella–. Eso nos deja a la par.
–¿Llevas
la cuenta? ¿Y que hay del mural que vas a pintar en el comedor? Murales. Quiero
cuatro, uno en cada pared. Voy a hacer que Pablo redacte hoy un jodido
contrato.
Ella
le metió los billetes en el bolsillo.
–Deja
de intentar manipularme. No te importan nada esos murales. Eso fue idea de Gime.
–Sí
que me importan. Me gustó la idea desde el principio, y me gusta cada vez más.
Y es la solución perfecta. Pero por alguna razón, te da miedo pintarlos.
Explícamelo. Explícame por qué te asusta tanto la idea de pintar unos murales
para un hombre con el que estás en deuda.
–Porque
no quiero hacerlo.
–Te
estoy ofreciendo un trabajo digno. Tiene que ser mejor que trabajar para ese
viejo murciélago loco.
–Ahórrate
la saliva, ¿vale? Hasta ahora, el único servicio de verdad que te he proporcionado
ocurrió anoche, e incluso un asno estúpido como tú tiene que darse cuenta de
que no puedo aceptar tu dinero después de eso.
Él
tuvo la desfachatez de burlarse.
–¿Estábamos
en la misma cama? Porque tal y como yo lo recuerdo, yo fui el único que proporcionó
un jodido servicio. ¿Quieres reducirlo todo a dinero? Maravilloso. Entonces
deberías pagarme. De hecho, te voy a enviar la factura. ¡Mil dólares! Eso es.
Me debes un montón de pasta por los servicios prestados.
–¿Mil
dólares? Sí, ya. Cuando he tenido que fantasear con mis antiguos novios para
poder excitarme.
No
fue el golpe contundente que ella había esperado dar porque él se rió. No era
una risa pesarosa, que le habría levantado el ánimo, sino una risa
absolutamente divertida.
–¡Chica!
Lali se sobresaltó cuando Nita escogió ese momento para salir de la Peluquería-Spa de
Barb con las garras recién pintadas en color carmín aferradas al bastón.
–¡Chica!
Ven a ayudarme a cruzar la calle.
Peter le dirigió a Nita una sonrisa odiosamente alegre.
–Buenos
días, señora Garrison.
–Buenos
días, Señor Farsante.
–No
soy farsante, señora. Soy Peter.
–No
lo creo. –Le pasó el bolso a Lali–. Chica, llévame esto, es muy pesado. Y mira
mis uñas. Será mejor que no hayas malgastado la gasolina mientras estaba ahí
dentro.
Peter enganchó el pulgar en el bolsillo de los vaqueros.
–Me
siento mucho mejor ahora que veo lo bien que os lleváis las dos.
Lali agarró a Nita por el codo y la ayudó a cruzar.
–Su
coche está aquí.
–Ya
lo veo.
–Pasaré
por su casa para recoger la bicicleta cuando vuelva a la granja –gritó Peter–.
Que tengan un buen día.
Lali fingió no escucharlo.
–Llévame
a casa –dijo Nita mientras se volvía a sentar en el asiento del acompañante.
–¿Y
el banco?
–Estoy
cansada. Te haré un cheque.
«Sólo
serán tres días», se dijo Blue a sí misma, mientras echaba un último vistazo a
la camioneta.
Peter había apoyado un pie en la boca de incendio y una de las bellezas locales se le
había colgado del brazo.
Cuando
regresaron a la casa de Nita, la anciana insistió en que Lali llevara a Tango a
dar un paseo para que se fueran conociendo. Como Tango debía tener unos mil
años y no estaba por la labor, Lali lo dejó dormitar bajo un seto de hortensias
mientras ella se sentaba a su lado fuera de la vista de la casa e intentaba no
pensar en el futuro.
Nita
la manipuló para que le hiciera el almuerzo, pero primero, Lali tuvo que
limpiar la cocina. Mientras secaba la última cacerola, una camioneta plateada
aparcó detrás de la casa. Observó cómo Peter salía y recogía la bici que había
dejado en la puerta trasera. La tiró sobre la parte posterior de la camioneta y
luego se volvió hacia la ventana donde ella permanecía de pie y la saludó con
el Stetson.
Jack
oyó primero la música y luego vio a Gime. Era de noche, pasaban de las diez, y
ella estaba sentada en el porche delantero de la casita de invitados encorvada
sobre una lámpara metálica, pintándose las uñas de los pies. Los años se
evaporaron. Con el top negro y los pantalones cortos rosas se parecía tanto a
la veinteañera que él recordaba que se olvidó por dónde iba y tropezó con la
raíz de un árbol que sobresalía de la cerca de madera.
Gime levantó la vista. De inmediato volvió a bajarla. Se había pasado de rosca con
ella la noche anterior, y a ella no se le había olvidado.
Durante
todo el día había sido testigo de su implacable eficiencia mientras dirigía a
los pintores que, al fin, habían aparecido, había discutido con el fontanero,
había supervisado la descarga de un camión lleno de muebles y lo había evitado
con total deliberación. Sólo las miradas que le dirigían los hombres le eran
familiares.
Se
detuvo al pie de las escaleras de madera y señaló con la cabeza la música
estridente. Ella estaba sentada en una vieja silla Adirondack y apoyaba el pie
en el asiento.
–¿Qué
estás escuchando? –preguntó Jack.
–Skullhead
Julie –Gime mantuvo la atención fija en los dedos de sus pies.
–¿Quiénes
son?
–Un
grupo alternativo de las afueras de Los Ángeles. –El pelo largo cortado en
capas le cubrió la cara cuando se estiró para bajar el volumen. La mayoría de
las mujeres de su edad se habían cortado el pelo, pero ella no seguía la moda.
Cuando todas las demás imitaban a Farrah, Gime había optado por un corte
geométrico que hacía resaltar esos asombrosos ojos azules, y la había
convertido en el centro de atención.
–Siempre
has sido única en descubrir nuevos talentos –dijo él.
–Ya
no lo hago.
–Lo
dudo.
Ella
sopló para secarse los dedos, otra excusa para no mirarle.
–Si
vienes a buscar a Cande, llegas tarde. Se cansó y se quedó dormida en uno de
los dormitorios de invitados.
Jack
apenas había visto a Cande a lo largo del día. Durante toda la mañana, ella
había seguido a Gime, y por la tarde se había ido con Peter en una bicicleta
púrpura que él había sacado de la camioneta nueva. Cuando regresaron, tenía el
rostro encendido y sudoroso, pero estaba feliz. Debería haber sido él el que le
comprara una bicicleta, pero no se le había ocurrido.
Gime metió el pincel en el bote de esmalte.
–Me
sorprende que hayas tardado tanto. Podría haberle echado alcohol en su vaso de
leche, incluso podía haberle llenado la cabeza con historias de tu sórdido
pasado.
–Ahora
estás siendo presuntuosa. –Apoyó un pie en el escalón inferior–. Anoche me pasé
de rosca. He venido a disculparme.
–Adelante.
–Creía
que acababa de hacerlo.
–Vuelve
a intentarlo.
Él
merecía eso y más, pero no pudo contener una sonrisa cuando subió los escalones
del porche.
–¿Quieres
que me humille?
–Para
empezar no estaría mal.
–Lo
haría, pero no sé cómo. Hace años que la gente no hace más que besarme el culo.
–Inténtalo.
–Empezaré
por admitir que tú tenías razón –dijo él–. No sé qué hacer con Cande. Lo que me
hace sentir estúpido y culpable, y como tampoco sé cómo resolver eso, me
desquité contigo.
–Prometedor.
Continúa.
–Dame
alguna pista.
–Estás
muerto de miedo y necesitas mi ayuda esta semana.
–Bueno, eso, también. –A pesar de su aire agresivo,
él sabía que la había lastimado.
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Quizas suba otro cap mas tarde.
Gracias :)

No nos puedes dejar asi!!!
ResponderEliminarQuiero otro capitulo porfis!!!!!
Me encanta la nove!
Fui la primera!!! yujuuuuu
ResponderEliminarme encanta,solo espero que lali no se haga tanto la digna esta exagerando los quiero juntos! y como no vote en lo de la nove elijo la primera beso♥
ResponderEliminar@Angie_232alma
Mas Nove No La Cortes Ahi Mas Nove Mas Nove'
ResponderEliminarMe encanta, quiero saber como sigue! más! La deja a lali así nomas???
ResponderEliminarAaaai en qedaran Peter y Lali? Jej
ResponderEliminarEspero maas :)
Besitoo
Arii
@AriadnaAyelen
Estos dos me desconciertan todo el tiempo!
ResponderEliminarme encantò,maaaaas
ResponderEliminarYo tambien tengo nove acà http://fandelalii.blogspot.it/ ,pasen
ALEXIA.Pon la forma fácil d firmar nombre/URL y sin verificación d palabras ,para poder comentar.
EliminarAhhh ke va a pasar con lali? xfaaa k stalle y sea peter el kien la rescateee! xfaaa siguela no nos puedes dejar asiii te lo ruego sube otro capiii! bsss @monibicolor
ResponderEliminarEsa vieja le va a sacar el jugo a Lali,k huya cuanto antes d su lado, y vuelva con Peter.
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