Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

sábado, 28 de julio de 2012

Nacida para Seducir Cap 56


                               Nacida para Seducir
–Añade más cenas como la de hoy, y cerramos el trato. –Metió un dedo bajo el borde de las bragas–. En todos los sentidos.

Jack se sentó en una silla de la cocina de la casita de invitados y comenzó a afinar su vieja Martin. Había compuesto «Nacido en pecado» con ella, y en ese momento deseaba no haber sido tan impulsivo como para regalarla. Esos sonidos y rasgueos representaban los últimos veinticinco años de su vida. Pero saber que Marli no había dejado que Cande se acercara a sus guitarras lo había sacado de quicio. Debería haberse dado cuenta de cosas así, pero se había mantenido deliberadamente al margen.

Cande cogió otra silla, sentándose tan cerca que sus rodillas casi se tocaban. Con los ojos llenos de admiración miró el desafinado instrumento.

–¿Es mía de verdad?

El pesar se evaporó.

–Es tuya.

–Es el mejor regalo que me hayan hecho nunca.

La expresión soñadora de la cara de Cande le puso un nudo en la garganta.

–Deberías haberme dicho que querías una guitarra. Te habría enviado una.

Ella masculló algo que él no pudo entender.

–¿Qué?

–Te lo dije –dijo ella–. Pero estabas de gira y no me hiciste ni caso.

Él no recordaba que hubiera mencionado nunca una guitarra, pero rara vez prestaba atención a esas tensas conversaciones telefónicas. Aunque enviaba a Cande regalos con frecuencia –ordenadores, juegos, libros, CD's–, jamás había escogido personalmente ninguno de ellos.

–Lo siento, Cande. Supongo que se me pasó.

–No importa.

Cande tenía la costumbre de decir que no importaba cuando en realidad sí lo hacía, algo en lo que no se había fijado hasta ahora. Ésa era una de las muchas cosas que había pasado por alto. Con pagar las facturas y asegurarse de que asistía a una buena escuela, había creído que cumplía con su parte. No había querido ver más allá porque involucrarse más a fondo habría interferido en su vida.

–Sé algo más que los acordes básicos –dijo ella–. Pero el acorde de Fa es muy difícil de tocar. –Observó con fijeza cómo Jack afinaba la guitarra, memorizando todo lo que él hacía–. Busqué en Internet, y, durante un tiempo, Paulina me dejó practicar con su guitarra. Pero luego me hizo devolvérsela.

–¿Paulina tiene guitarra?

–Una Larrivee. Sólo fue a cinco clases antes de dejarlo. Piensa que tocar la guitarra es aburrido. Pero te apuesto lo que quieras a que la tía Gayle la obliga a ir de nuevo. Ahora que mamá ha muerto, tía Gayle necesitará una nueva pareja, y le dijo a Paulina que podían ser algún día como las Judd, sólo que más guapas.

Jack había visto a paulina en el entierro de Marli. Incluso cuando era bebé, había sido irresistible, un querubín de mejillas sonrosadas con tirabuzones rubios y grandes ojos azules. Por lo que él recordaba, rara vez lloraba, dormía cuando debía y mantenía la leche en el estómago en lugar de expulsarla como un proyectil como hacía Cande. Cuando Cande tenía un mes, Jack había salido de gira, feliz de tener una excusa para alejarse de un bebé con cara de luna que no paraba de llorar y un matrimonio que era un craso error. Durante años llegó a pensar que él habría sido mejor padre si hubiera tenido una niña tan encantadora como Paulina, pero los últimos diez días le habían abierto los ojos.

–Un detalle por su parte dejarte su guitarra –dijo él–, pero apuesto cualquier cosa que fue a cambio de algo.

–Hicimos un trato.

–Me gustaría oírlo.

–Mejor no.

–Cuéntamelo, Cande.

–¿Tengo que hacerlo?

–Depende de si quieres que te enseñe una manera más fácil de tocar el acorde de Fa.

Ella clavó los ojos en el traste de la guitarra donde Jack tenía los dedos.

–Le dije a tía Gayle que Paulina estaba conmigo cuando estaba con su novio. Y tuve que comprarles tabaco.

–¡Si tiene once años!

–Pero su novio tiene catorce y Paulina es muy adulta para su edad.

–Ah, ya veo, muy adulta. Gayle debería vigilar a esa niña, se lo diré en cuanto tenga ocasión.

–No puedes hacer eso. Si lo haces, Paulina me odiará todavía más.

–Genial. Así se mantendrá apartada de ti. –Como aún no había resuelto los detalles, se contuvo de decirle a Gayle que no vería demasiado a la princesita Paulina. Había decidido que no iba a dejar a Cande bajo el dudoso cuidado de Gayle. A Cande no le gustaría ir a un internado, pero planificaría las fechas de sus conciertos para pasar las vacaciones con ella, así no se sentiría abandonada.

–¿Cómo conseguiste los cigarrillos? –le preguntó.

–Por un tío que trabajaba en casa. El me los compró.

Cande, por lo que él había observado, había convertido el soborno en una técnica de supervivencia. Se sentía avergonzado.

–¿Alguien ha estado pendiente de ti en algún momento?

–Sé cuidarme sola.

–No deberías tener que hacerlo. –Él no podía creer que Marli y él le hubieran negado algo tan básico como una guitarra–. ¿Le dijiste a tu madre que querías aprender a tocar la guitarra?

–Lo intenté.

De la misma manera que había intentado decírselo a él. Pero, ¿cómo podía culpar a Marli de que no prestara atención a su hija cuando él se había comportado mucho peor con ella?

–¿Me enseñas ahora el acorde de Fa? –dijo ella.

Y él le enseñó cómo tocar el acorde con las dos cuerdas superiores, algo que era más fácil para unas manos pequeñas. Al final, le ofreció la guitarra. Ella se secó las manos en los pantalones cortos.

–¿Es mía de verdad?

–Claro que sí, y no conozco a nadie mejor para dársela. –Y era cierto.

Ella colocó la guitarra contra su cuerpo. Él la animó.

–Venga. Prueba.

Jack sonrió cuando ella se colocó la púa entre los labios, del mismo modo que él hacía, mientras recolocaba el instrumento. Cuando se sintió satisfecha, cogió la púa de la boca y, mirando hacia la izquierda, colocó los dedos para tocar el acorde de Fa como él le había enseñado. Lo aprendió de inmediato, luego tocó otros acordes básicos.

–Lo haces bastante bien –dijo Jack.

Ella sonrió radiante.

–He estado practicando.

–¿Con qué? Creía que le habías tenido que devolver a Paulina la guitarra.

–Sí. Pero me hice una de cartón para poder practicar las posiciones de los dedos.

Jack se quedó helado. Se levantó de la silla.

 –Ahora vuelvo.

Cuando cerró la puerta del baño, se sentó en el borde de la bañera y se cogió la cabeza entre las manos. Tenía dinero, coches, casas, habitaciones repletas de discos de platino. Tenía de todo y su hija había tenido que practicar con una guitarra de cartón.

Tenía que hablar con Gime. La mujer que antaño lo había vuelto loco parecía ser ahora la única persona a la que podía pedir consejo.
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9 comentarios:

  1. Cande cuantas cosas le toco pasar!! más!

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  2. Cande es una superviviente nata,les está enseñando a todos ellos d a poquito ,sobre todo a su padre.

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  3. Gracias por los 2 capis, el anterior muy bueno no quieren aceptar que se aman.
    Masi_ruth

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  4. Aaai pobre Cande,
    Espero mas :)
    Besitoo


    Arii
    @AriadnaAyelen

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  5. me encantaron los caps
    mas noveeeeeeeeee
    @porLali_ITALIA

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  6. hayy al fin!!
    me mato todo lo q vivio candeee!! :O
    masssssssss

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  7. ay xfaaaa k cande se large a tocar una linda cancion y ke vayan tods a verlaaa! y xfaaa keremos mas laliterrr! se les extraño en este cap! xfaa siguelaaa @monibicolor

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