Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

martes, 7 de agosto de 2012

Nacida para Seduir Cap 71


                                      Nacida para Seducir


Lali llegó a la granja una hora más tarde de lo acordado. Se había cambiado el vestido amarillo por un top blanco y unos pantalones cortos de color caqui que le quedaban como un guante. Peter esperaba que Jack y Cande no los interrumpieran tal como les había pedido.

–No quiero hacer esto –dijo Lali cuando entró en el vestíbulo.

Para no caer en la tentación de besarla, Peter cerró la puerta principal.

–Lo mejor es hacerlo de una vez. Entra tú primero en el comedor y enciende todas las luces, así me llevaré el susto de golpe.

No consiguió arrancarle ni la más leve sombra de una sonrisa. Era extraño ver a Lali tan deshecha.

–Será lo mejor. –Ella y sus nuevas sandalias color púrpura entraron con rapidez en el comedor delante de él. Peter quería tirar esos zapatos a la basura para hacerle poner esas horrorosas botas negras militares. Lali encendió las luces del comedor.

–Vas a odiar estos murales –dijo ella desde dentro.

–Creo que ya lo has mencionado antes. –Peter esbozó una sonrisa–. Tal vez deberías beber un trago para relajarte. –Él se acercó y entró en el comedor. Su sonrisa se desvaneció.

Peter estaba preparado para un montón de cosas, pero no para lo que vio. Lali había creado un bosque lleno de luz y fantasía. Pálidos rayos de sol asomaban entre las hojas de los árboles. Un columpio hecho de vides en flor colgaba de una rama curva. Un montón de flores imaginarias crecían como si fueran una brillante alfombra alrededor de un carromato gitano asentado al lado de un estanque de fantasía. No se le ocurría nada que decir. Salvo lo que no debía.

–¿Eso es un hada?

–S... sólo una pequeñita. –Ella levantó la vista para observar la diminuta criatura que los miraba con atención desde encima de la ventana principal. Luego enterró la cara entre las manos–. ¡Lo sé! ¡Está fatal! No debería haberla pintado, pero el pincel se movió solo, cobró vida. Debería haberla borrado. A ella y... y a todas las demás.

–¿Hay más?

–Lleva un rato verlas. –Se dejó caer en una silla entre las ventanas y dijo con un tono bajo y afligido–: Lo siento. No tenía intención de hacerlo. Esto es un comedor. Estos murales son para el dormitorio de... de un niño... o una niña. Pero las paredes eran perfectas, y la luz era exquisita, y no sabía que en realidad quería pintar algo así.

Parecía que Peter no lograba asimilarlo. Donde quiera que mirara, veía algo nuevo. Un pájaro con una cestilla colgando del pico volaba por el cielo. Un arco iris por encima del marco de la puerta, y una nube con la cara de un anciana de mejillas sonrosadas mirando hacia el carromato gitano. En la pared más larga, un unicornio metía el hocico en el agua de la orilla del estanque. No era extraño que a Cande le encantaran esos murales. Y no era extraño que Gime pareciera tan preocupada cuando él le había preguntado por ellos. ¿Cómo podía Lali, que era famosa por su dureza y testarudez, haber creado algo tan tierno y mágico?

Tal vez porque ella no era dura en absoluto. La dureza de Lali era sólo una armadura que se había construido para poder sobrevivir. Por dentro era tan delicada y frágil como las gotas de rocío que había pintado sobre unas campanillas.

Lali enterró la cara entre las manos, entrelazando los dedos en los rizos.

–Son terribles. Sabía que lo estaba haciendo mal mientras los pintaba, pero no podía detenerme. Fue como si algo se liberase en mi interior, y tuviera que plasmarlo. Te devolveré el cheque, y si me das unos meses, te reembolsaré lo que te cueste repintar el comedor.

Él se arrodilló delante de ella y le apartó las manos de la cara.

–Nadie va a repintar nada –dijo Peter mirándola a los ojos–. Lo quiero así.

«Y también te quiero a ti.»

La certeza de amarla lo atravesó como un soplo de aire fresco.

Había encontrado su destino cuando se detuvo en esa carretera a las afueras de Denver. Laliw lo desafiaba, lo fascinaba, lo volvía loco... Dios, lo volvía loco siempre. Pero, sobre todo, ambos se comprendían mutuamente. Esos murales dejaban al descubierto a la soñadora que llevaba dentro, la mujer que estaba decidida a alejarse de él el lunes por la mañana.

–No tienes por qué fingir –dijo ella–. Te he dicho muchas veces cuánto odio que te hagas el simpático. Cuando tus amigos vean esto...

–Cuando mis amigos vean esto, no tendré que preocuparme por que nos quedemos sin tema de conversación en la cena, eso seguro.

–Pensarán que has perdido el juicio.

«No después de que te conozcan.»

Con una mirada seria que él nunca le había visto antes, Lali le pasó una mano por el pelo.

–Tú tienes estilo, Peter. Esta casa es masculina. Todo en ella lo es. Sabes lo poco que pegan aquí esos murales.

–Cierto, no pegan nada, pero son increíblemente hermosos. –«Igual que tú»–. ¿Te he dicho ya lo asombrosa que eres?

Ella le escrutó la cara. Siempre había tenido habilidad para calarlo, y la expresión de Lali se volvió gradualmente interrogativa.

–Te gustan de verdad, ¿no? No lo dices sólo porque tengas buen corazón.

–Jamás te mentiría sobre una cosa tan importante. Son maravillosos. Tú eres maravillosa. –Comenzó a besarla... en los ojos, en la curva de la mejilla, en los labios. Los murales lanzaron un hechizo sobre ellos, y pronto la apretó contra su cuerpo. La tomó en brazos y la llevó fuera, moviéndose de un mundo mágico a otro... hacia el refugio que era la caravana gitana. Bajo las vides y las flores de fantasía, hicieron el amor. En silencio. Con ternura. Todo era perfecto. Finalmente, Lali era suya.



La almohada vacía a su lado a la mañana siguiente era el resultado de no haber dispuesto la instalación de esa letrina portátil de Porta Potti. Peter se puso los pantalones cortos y la camiseta. Lali debía de haber ido a hacer café. Tenía intención de tomárselo sentado en el porche con ella mientras hablaban de lo que harían el resto de sus vidas. Pero cuando atravesaba el patio, vio que el Corvette rojo no estaba. Se apresuró a entrar en la casa y rápidamente contestó al teléfono que sonaba en ese momento.

–¡Vente para acá ahora mismo! –gritó Nita cuando respondió–. Lali piensa marcharse.

–¿De qué está hablando?
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No! Lali se va! Piensan que Peter podra alcanzarla ??
20 firmas y subo otro cap!!
:) Don't worry be happy!! 
Gracias!!

25 comentarios:

  1. masssssssssssssssssssssssssss

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  2. massssssssssssssssssssssssssssmasssssssssssssssssssssssssssssssmasssssssssssssssssssssssssssssmasssssssssssssssssssssssss

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  3. masssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

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  4. No se va a ir, eso seguro!! Tiene qe llegaar,
    Espero maas :)
    Besotoo


    Arii
    @AriadnaAyelen

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  5. Me encanta que Lali sea tan testaruda! Jajaja y que Peter tenga que ir a buscarla y decirle con palabras, hechos, dibujos y lo que sea necesario cuanto le importa :)
    Lali es como la mayoría de las personas, tierna por dentro, llena de sueños y amor para dar. pero por fuera se muestra fría, terca y fuerte para no sufrir...
    jadhasdfuhg MAS!
    ME ENCANTA :)
    besos
    Juli♥
    @amorxca

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  6. xd siguelaa me encantaaaaa! xd k lali no llegue a irse xd! @monibicolor

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  7. muy buena masssssssssssssssssssssssssssssssss

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  8. Terca como ella sola,pero como todas necesita k le digan, te amo.

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  9. Que tierno el mural!! Correeeeeeeeeeeeeee Perer ve por Lali!!!
    Gracias por los caps :)
    @Titel842

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