Nacida para Seducir
Lali
llegó a la granja una hora más tarde de lo acordado. Se había cambiado el
vestido amarillo por un top blanco y unos pantalones cortos de color caqui que
le quedaban como un guante. Peter esperaba que Jack y Cande no los
interrumpieran tal como les había pedido.
–No
quiero hacer esto –dijo Lali cuando entró en el vestíbulo.
Para
no caer en la tentación de besarla, Peter cerró la puerta principal.
–Lo
mejor es hacerlo de una vez. Entra tú primero en el comedor y enciende todas
las luces, así me llevaré el susto de golpe.
No
consiguió arrancarle ni la más leve sombra de una sonrisa. Era extraño ver a Lali
tan deshecha.
–Será
lo mejor. –Ella y sus nuevas sandalias color púrpura entraron con rapidez en el
comedor delante de él. Peter quería tirar esos zapatos a la basura para hacerle
poner esas horrorosas botas negras militares. Lali encendió las luces del
comedor.
–Vas
a odiar estos murales –dijo ella desde dentro.
–Creo
que ya lo has mencionado antes. –Peter esbozó una sonrisa–. Tal vez deberías
beber un trago para relajarte. –Él se acercó y entró en el comedor. Su sonrisa
se desvaneció.
Peter
estaba preparado para un montón de cosas, pero no para lo que vio. Lali había
creado un bosque lleno de luz y fantasía. Pálidos rayos de sol asomaban entre
las hojas de los árboles. Un columpio hecho de vides en flor colgaba de una
rama curva. Un montón de flores imaginarias crecían como si fueran una
brillante alfombra alrededor de un carromato gitano asentado al lado de un
estanque de fantasía. No se le ocurría nada que decir. Salvo lo que no debía.
–¿Eso
es un hada?
–S...
sólo una pequeñita. –Ella levantó la vista para observar la diminuta criatura
que los miraba con atención desde encima de la ventana principal. Luego enterró
la cara entre las manos–. ¡Lo sé! ¡Está fatal! No debería haberla pintado, pero
el pincel se movió solo, cobró vida. Debería haberla borrado. A ella y... y a
todas las demás.
–¿Hay
más?
–Lleva
un rato verlas. –Se dejó caer en una silla entre las ventanas y dijo con un
tono bajo y afligido–: Lo siento. No tenía intención de hacerlo. Esto es un
comedor. Estos murales son para el dormitorio de... de un niño... o una niña.
Pero las paredes eran perfectas, y la luz era exquisita, y no sabía que en
realidad quería pintar algo así.
Parecía
que Peter no lograba asimilarlo. Donde quiera que mirara, veía algo nuevo. Un
pájaro con una cestilla colgando del pico volaba por el cielo. Un arco iris por
encima del marco de la puerta, y una nube con la cara de un anciana de mejillas
sonrosadas mirando hacia el carromato gitano. En la pared más larga, un
unicornio metía el hocico en el agua de la orilla del estanque. No era extraño
que a Cande le encantaran esos murales. Y no era extraño que Gime pareciera tan
preocupada cuando él le había preguntado por ellos. ¿Cómo podía Lali, que era
famosa por su dureza y testarudez, haber creado algo tan tierno y mágico?
Tal
vez porque ella no era dura en absoluto. La dureza de Lali era sólo una
armadura que se había construido para poder sobrevivir. Por dentro era tan
delicada y frágil como las gotas de rocío que había pintado sobre unas
campanillas.
Lali
enterró la cara entre las manos, entrelazando los dedos en los rizos.
–Son
terribles. Sabía que lo estaba haciendo mal mientras los pintaba, pero no podía
detenerme. Fue como si algo se liberase en mi interior, y tuviera que
plasmarlo. Te devolveré el cheque, y si me das unos meses, te reembolsaré lo
que te cueste repintar el comedor.
Él
se arrodilló delante de ella y le apartó las manos de la cara.
–Nadie
va a repintar nada –dijo Peter mirándola a los ojos–. Lo quiero así.
«Y
también te quiero a ti.»
La
certeza de amarla lo atravesó como un soplo de aire fresco.
Había
encontrado su destino cuando se detuvo en esa carretera a las afueras de
Denver. Laliw lo desafiaba, lo fascinaba, lo volvía loco... Dios, lo volvía
loco siempre. Pero, sobre todo, ambos se comprendían mutuamente. Esos murales
dejaban al descubierto a la soñadora que llevaba dentro, la mujer que estaba
decidida a alejarse de él el lunes por la mañana.
–No
tienes por qué fingir –dijo ella–. Te he dicho muchas veces cuánto odio que te
hagas el simpático. Cuando tus amigos vean esto...
–Cuando
mis amigos vean esto, no tendré que preocuparme por que nos quedemos sin tema
de conversación en la cena, eso seguro.
–Pensarán
que has perdido el juicio.
«No
después de que te conozcan.»
Con
una mirada seria que él nunca le había visto antes, Lali le pasó una mano por
el pelo.
–Tú
tienes estilo, Peter. Esta casa es masculina. Todo en ella lo es. Sabes lo poco
que pegan aquí esos murales.
–Cierto,
no pegan nada, pero son increíblemente hermosos. –«Igual que tú»–. ¿Te he dicho
ya lo asombrosa que eres?
Ella
le escrutó la cara. Siempre había tenido habilidad para calarlo, y la expresión
de Lali se volvió gradualmente interrogativa.
–Te
gustan de verdad, ¿no? No lo dices sólo porque tengas buen corazón.
–Jamás
te mentiría sobre una cosa tan importante. Son maravillosos. Tú eres
maravillosa. –Comenzó a besarla... en los ojos, en la curva de la mejilla, en
los labios. Los murales lanzaron un hechizo sobre ellos, y pronto la apretó
contra su cuerpo. La tomó en brazos y la llevó fuera, moviéndose de un mundo
mágico a otro... hacia el refugio que era la caravana gitana. Bajo las vides y
las flores de fantasía, hicieron el amor. En silencio. Con ternura. Todo era perfecto.
Finalmente, Lali era suya.
La
almohada vacía a su lado a la mañana siguiente era el resultado de no haber
dispuesto la instalación de esa letrina portátil de Porta Potti. Peter se puso
los pantalones cortos y la camiseta. Lali debía de haber ido a hacer café.
Tenía intención de tomárselo sentado en el porche con ella mientras hablaban de
lo que harían el resto de sus vidas. Pero cuando atravesaba el patio, vio que
el Corvette rojo no estaba. Se apresuró a entrar en la casa y rápidamente
contestó al teléfono que sonaba en ese momento.
–¡Vente
para acá ahora mismo! –gritó Nita cuando respondió–. Lali piensa marcharse.
–¿De
qué está hablando?
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No! Lali se va! Piensan que Peter podra alcanzarla ??
20 firmas y subo otro cap!!
:) Don't worry be happy!!
Gracias!!

ay me encanta
ResponderEliminarmaaaaaaaaaaaaas
sube mas,me encantò
ResponderEliminarmasssssssssssssssssssssssssss
ResponderEliminarotro capitulo!!! jajaa
ResponderEliminarQUIERO MAAAAAS
ResponderEliminarsube massss jaja
ResponderEliminar@porLali_ITALIA
MAAAAS
ResponderEliminarmas noveeeeeeeeeeeeeeee
ResponderEliminarMEEE ENCANTA
ResponderEliminarmassssssssssssssssssssssssssssmasssssssssssssssssssssssssssssssmasssssssssssssssssssssssssssssmasssssssssssssssssssssssss
ResponderEliminarmmaaaaaaaaaas
ResponderEliminarmasssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
ResponderEliminarquiero mas
ResponderEliminarmas
ResponderEliminarquiero mas :)
ResponderEliminaramo la nove
ResponderEliminarme encanta =)
ResponderEliminarsubi mas
ResponderEliminarNo se va a ir, eso seguro!! Tiene qe llegaar,
ResponderEliminarEspero maas :)
Besotoo
Arii
@AriadnaAyelen
Me encanta que Lali sea tan testaruda! Jajaja y que Peter tenga que ir a buscarla y decirle con palabras, hechos, dibujos y lo que sea necesario cuanto le importa :)
ResponderEliminarLali es como la mayoría de las personas, tierna por dentro, llena de sueños y amor para dar. pero por fuera se muestra fría, terca y fuerte para no sufrir...
jadhasdfuhg MAS!
ME ENCANTA :)
besos
Juli♥
@amorxca
Lindo comentario
Eliminarxd siguelaa me encantaaaaa! xd k lali no llegue a irse xd! @monibicolor
ResponderEliminarmuy buena masssssssssssssssssssssssssssssssss
ResponderEliminarTerca como ella sola,pero como todas necesita k le digan, te amo.
ResponderEliminarQue tierno el mural!! Correeeeeeeeeeeeeee Perer ve por Lali!!!
ResponderEliminarGracias por los caps :)
@Titel842