Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

lunes, 13 de agosto de 2012

Luna de Miel en el Desierto Cap 5

                                                  Luna de Miel en el Desierto


Como era de prever, Gime se puso echa una furia.

—No entiendo cómo puedes marcharte así —replicó la madrastra—. No sólo Gaston no tiene padre, sino que ahora su madre lo abandona.

—No lo estoy abandonando, Gime —dijo Lali pacientemente—. Va a ser algo temporal. Además, en cuanto termine el curso vendrá a verme a la India.

El señor Esposito se puso a hablar.

—Hija mía, si no hubieses tomado tú la iniciativa te lo habría sugerido yo. Me alegro de tu decisión. Has estado cuidando de Gaston desde hace trece años. Ya es hora de lanzarte al mundo a volar.

Y a continuación, se dirigió a su esposa.

—Lali ha tomado una excelente decisión que va a beneficiar tanto a ella como a su hijo. Si no estás de acuerdo con ella, Gime, por favor omite tus comentarios.

Las dos mujeres se quedaron perplejas.


El avión de Lali aterrizó en Delhi a primera hora de la mañana. Cuando salía del aeropuerto sujetando la maleta se quedó obnubilada viendo el panorama. Había una algarabía de hombres intentando atraer la atención de los pasajeros para llevarlos a sus hoteles.

Lali tuvo la tentación de introducirse de nuevo en el edificio. No veía ningún cartel con su nombre, ni a nadie que fuera a recogerla. No tuvo más remedio que ponerse a esperar a que ocurriera algo que la sacase de allí.

De pronto, para su alivio, vio la figura de Lanzani acercarse a ella.

Peter se movía con facilidad entre la multitud. Destacaba entre el resto de los hombres, pero no por su actitud arrogante, al contrario, sonreía y pedía disculpas para pasar entre el tumulto.

—¡Qué locura! —exclamó Peter, cuando la alcanzó finalmente.

—Sí, la verdad —repuso Lali sonriendo—. Qué bien que venga alguien a rescatarme.

—Salgamos de aquí —dijo él—. El chófer llevará la maleta. Yo tomaré su mochila.

Lali y Peter se dirigieron hacia un taxi. Al cabo de unos segundos ambos estaban instalados cómodamente, libres ya del acoso de la multitud.

—¿Qué tal el vuelo? ¿Ha podido dormir un poco? —preguntó Peter.

—No mucho, pero ha estado bien —contestó Lali—. Hemos visto dos películas y la comida estaba bastante buena.

—¿Ha hablado con algún pasajero? —agregó Peter.

—Sí. Con un matrimonio que celebraba sus bodas de oro e iban a visitar el Taj Mahal.

Sin saber muy bien por qué, Lali vio como se abstraía su acompañante después de que ella le contara aquello. Ambos permanecieron en silencio hasta que ella intervino.

—¿Cómo vamos a ir a Karangarh? ¿En tren?

—En avión. Saldremos mañana después de desayunar. Hoy tengo que hacer unas cosas en la ciudad y usted tiene que descansar. Pasaremos la noche en el Imperial, un oasis de paz en el centro de Delhi.

Por el camino, hacia el hotel, Lali vio entre los árboles pastar a varias vacas grises y una valla publicitaria. Decía lo siguiente: No estés preocupado por lo que tienes sino por lo que eres.

Aquello le hizo pensar en la opinión de Gime. ¿Tendría ella razón? ¿Había actuado de modo egoísta? Lo que estaba era claro que la despedida había sido una agonía. Después de abrazar a su familia, no había podido evitar unas lágrimas antes de pasar por la aduana. Sin embargo, Gaston había estado muy animado pensando en su propio vuelo a la India doce semanas más tarde.

A su lado, Lanzani le estaba hablando.

—Se sentirá mejor después de tomar un baño. A continuación, haría bien en dormir hasta el mediodía. Si no, no podrá aguantar hasta la noche.

—Usted es el experto —respondió Lali—. ¿Cuántas veces ha volado de Europa a Asia?

—He perdido la cuenta —repuso él—. Ya no noto el choque de las dos culturas.

El taxi atravesó el caótico tráfico y llegó al hotel. El portero abrió la puerta de Lali y ella salió, escoltada por Lanzani. El hombre tenía unos modales refinados aunque sobrios. Desde la entrada hasta el ascensor, Lali fue plenamente consciente del tacto de sus dedos sobre su codo.

—¿No deberíamos registrarnos antes de subir? —preguntó Lali.

—Más tarde les daremos su pasaporte —respondió Lanzani.

—¿Y la llave? —insistió ella.

—La puerta está abierta —dijo Lanzani, cuando se paró el ascensor.

El pasillo, que daba a un salón, estaba lujosamente enmoquetado.

—Ésta es la suite del Príncipe Nicolas —le explicó el hombre—. El hotel está completo porque hay una boda y los invitados están alojados aquí.

De pronto apareció el botones con el equipaje. Peter le dio una propina, el muchacho se inclinó y se marchó.

—¿Le apetece tomar un té o un café antes de pasar al baño? —le ofreció Lanzani.

—Lo que me apetece es un vaso de agua —repuso Lali.

Peter se puso a buscar una botella de agua mineral y hielos en un mueble bar bellamente decorado. Sirvió la bebida y se la tendió a ella.

—Si necesita algo más puede llamar a recepción —dijo él—. Puede avisar para que la despierten a mediodía. Estaré de vuelta hacia la una e iremos a almorzar al jardín. Hasta entonces.

Mientras se alejaba hacia la puerta, Lali intervino.

—Gracias por haberme recogido en el aeropuerto. Espero que no haya sido una molestia.

—Ha sido un auténtico placer.

Y Lanzani le dedicó una de sus escasas sonrisas.
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No se preocupen Lali y Gaston solo se van a separar más de 2 semanitas, creo.
Mientras Peter no va a dejar Lali sola :D
Bienvenida a los nuevos lectores !!
Gracias.

9 comentarios:

  1. Haber si deja peter lo frio y lo arrogante me pone nerviosa que hable de usted a lali jeje . Mas Nove!!!!

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  2. La trata de ud?JAJA!Igual todo un cabalero aunq para mi q no me gusta q nadie me marque q hacer ,lo siento un poco autoritario,a pesar q es preocupacion por su bienestar!
    Muy buena!Quiero más!

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  3. Aaaaai qe bueno qe aclares eso de Gaston :D
    Espero maas,,
    besitooos


    Arii
    @AriadnaAyelen

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  4. Peter parece más suave, encontrándose en ese país.

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  5. me gusta mucho este peter misterioso y atento....

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