Habitualmente, le
encantaban. Pero no quería que Lanzani la pillase con la boca llena cuando
respondiese a sus preguntas.
De pronto, frente a
aquel hombre, Lali se sintió nerviosa y aprensiva como si fuera una adolescente.
Sin embargo, ella era una mujer madura.
—¿Cómo es de grande
Karangarh? —preguntó Lali.
—Hace muchos años era
una ciudad muy importante gobernada por toda una dinastía de príncipes —repuso
él—. El palacio de Karangarh es actualmente propiedad de su alteza el príncipe
Kesri, el maharajá de Karangarh. También es el propietario de este apartamento.
Lanzani calló unos
instantes para probar el café.
—Su vida es totalmente
distinta a la de sus antepasados —siguió diciendo Lanzani —. Una gran parte del
palacio se ha transformado en un hotel. Otra parte es un hospital. Algunos
edificios han sido convertidos en talleres de artesanía. El maharajá se educó
en Inglaterra y América. Por eso sabe que para que los productos asiáticos sean
del gusto occidental deben ser especialmente preparados. Ésa es la razón por la
que solicita la colaboración de un diseñador occidental. Quiere aumentar las
exportaciones del negocio.
—¿Qué tipo de artesanía
realizan esos artesanos? —dijo Lali.
—Se lo mostraré en el
vídeo que ha mandado elaborar especialmente el Príncipe, para los
entrevistados.
Lanzani se levantó y se
dirigió hacia un panel de maderas exóticas y madreperla. Lo abrió y apareció una
gran pantalla de televisión. Volvió al sofá y con el mando a distancia puso en
marcha el aparato.
Viendo a Lali Esposito
observar la pantalla, Peter tuvo la sensación de estar con un niño absorto en
la trama de un cuento. Estaba absolutamente concentrada. Desde que apareció el
primer plano de la ciudad amurallada de Karangarh entre las dunas, Lali se
quedó prendada con las imágenes.
Lanzani había
entrevistado a todos los candidatos excepto a uno. Aquello empezaba a
aburrirle. Ni los diseñadores estaban en su onda, ni él en la de los
diseñadores. No le gustaban las grandes ciudades, ni sus habitantes.
Especialmente, las ejecutivas ambiciosas vestidas con trajes de chaqueta de
diseño. Detestaba sus cuerpos flacuchos y sus rostros llenos de maquillaje.
Pero esta mujer no era
como ellas. Tenía unas curvas considerables y unas piernas increíbles. Sin
embargo, no llevaba una minúscula minifalda. Tampoco cruzaba las piernas
constantemente, como en la fiesta de la noche anterior.
Londres, Nueva York,
París y todas las capitales del mundo supuestamente civilizado, parecían estar
llenas de mujeres en busca de marido. Pero él no estaba disponible.
Para él el sexo no tenía
mucha importancia. Las mujeres que le atraían eran pocas. A veces no estaban
disponibles o no aceptaban sus condiciones. Todo solía terminar con un adiós
cariñoso y nada más.
Estaba comprobando que
la señorita Esposito tenía la melena morena y lisa y las curvas insinuantes.
Inmediatamente, tuvo ganas de raptarla y llevarla directamente a la cama.
La idea de cómo
reaccionaría ella le divirtió enormemente. Sin duda, se resistiría. Pero, ¿en
el fondo, tendría la intención de resistirse? ¿La atracción era recíproca? Tras
esa fría fachada, ¿sería de carne y hueso? ¿Tendría el mismo súbito apetito
sexual?
Por lo que había
respondido en el cuestionario estaba soltera, no tenía pareja ni otros
familiares a su cargo. Por lo tanto no había nadie que interfiriera en su
trabajo. Una mujer así, a sus treinta y dos años, soltera y sin novio era un
bien escaso.
Entre las mujeres que
había conocido íntimamente, algunas habían resultado ser decepcionantemente
inhibidas y otras excesivamente voraces. ¿Cómo sería en la cama Lali Esposito?
Cuando el vídeo de
Karangarh terminó, dejó a Lali sumida en un fabuloso cuento de las mil y una noches.
—¡Qué sitio más
maravilloso! —exclamó ella—. ¿Qué es lo que hace usted allí, doctor Lanzani?
¿Trabaja en el hospital?
Se le ocurrió que quizá
estuviese asistiendo a algún congreso de medicina en Londres. Puede que el
Príncipe le pidiera que buscara a algún diseñador.
El hombre se levantó y
fue a desconectar y a cerrar el monitor.
—El hospital lo llevan
médicos de la India. Yo soy antropólogo, y me dedico a estudiar las tribus
nómadas de Rajastán. El Maharajá me deja que use el palacio como base de mis
actividades.
—¿Ha estado viviendo
allí durante mucho tiempo? —preguntó Lali.
El hombre consultó su
reloj de pulsera. Ella ya había notado que tenía unas manos bonitas. Las palmas
y los dedos eran extremadamente largos.
—No tenemos mucho
tiempo, señorita Esposito —dijo él sin contestarla—. Necesito saber más cosas
acerca de usted. Podrá conocerme mejor si la selecciona el personal del
Príncipe. Él es quién tomará la decisión final. Ya ha visto los informes
preliminares. Le mandaré un correo electrónico con las entrevistas de esta
tarde. Le responderemos en un breve plazo de tiempo.
Su abrupta respuesta y
un algo indefinido en su actitud le dieron la sensación a Lali de que había
descartado su candidatura. Ya se había terminado todo: no habría más encuentros
entre los dos.
Cosa que le pareció de
lo más deprimente, porque era el hombre más atractivo que había conocido desde…
Pero su mente acalló el final de la frase.
—¿Qué más quiere usted
saber? —dijo ella fríamente, sabiendo que todo había terminado y que pronto
volvería a casa.
Lali no le había dicho a
su familia que estaba haciendo entrevistas para cambiar de empleo. Nadie
sospechaba que quisiese marcharse a otro país. Eso habría molestado a Gime, su
madrastra. Por eso era mejor no decir nada hasta el último momento.
Lali no estaba segura de
cómo habría reaccionado el resto del grupo familiar. Pero bueno, al fin y al
cabo, tenía la impresión de que iba a ser eliminada de la selección.
Cuando Gime le dijo que
un tal doctor Lanzani la llamaba por teléfono se quedó muy sorprendida. Las
malas noticias las comunicaban normalmente por carta.
—Soy Mariana Esposito.
—Buenas tardes, señorita
Esposito —repuso él—. El Príncipe ha leído mis informes y ha decidido que usted
y otra persona son los más capacitados para el trabajo. Quiere que yo la
entreviste de nuevo. Podríamos quedar para comer el viernes que viene.
Afortunadamente, Lali
tenía tiempo libre porque acababa de terminar un proyecto que le había ocupado
varias semanas.
—Me parece bien
—contestó ella.
—Estupendo —añadió él,
dándole el nombre y la dirección del restaurante—. Pues nos veremos allí a las
doce y media.
Apenas tuvo tiempo Lali
de colgar cuando su madrastra le preguntó:
—¿Quién es el doctor Lanzani?
La nueva señora Esposito
no dudaba en entrometerse en la vida privada de cualquier miembro de la
familia.
—Es un antropólogo —repuso
Lali, esperando más preguntas, cuando su padre intervino.
El señor Esposito,
estaba sentado junto al fuego, haciendo el crucigrama del periódico como cada
tarde. Levantó la mirada y murmuró unas palabras:
—Lanzani… antropología…
Eso me suena. ¿Ha escrito algún libro sobre ese tema?
—No lo sé, papá
—contestó Lali—. Apenas sé nada de él. Necesitaba a un diseñador y alguien le
facilitó mi nombre.
Por suerte, Gime no hizo
más preguntas porque era la hora de su programa favorito en la televisión. Lali
aprovechó para irse a su habitación.
—Me voy a la cama, papá
—dijo ella, despidiéndose de su padre.
—Hasta mañana, querida.
Que duermas bien. Hubo cierta complicidad entre el padre y la hija, a pesar de
no haber mediado palabra.
Cuando Gime se casó con
su padre, que se acababa de quedar viudo a los cincuenta años, Lali se alegró
por él. Pero cuando su madrastra empezó a tomar confianza, se puso
insoportable. No es que fuera mala. Al contrario, era tan buena que se metía en
la vida de todos los componentes de la familia. Y a veces, sus intervenciones
terminaban siendo desastrosas.
—Buenas noches, Gimena
—repuso Lali besando a su madrastra.
El ambiente de la casa
se le hacía cada vez más insoportable. Tenía que salir de allí. Su padre no
tenía más remedio que aguantarla con paciencia. El señor Esposito había
cambiado mucho en los últimos tiempos. Incluso con Gaston, su nieto; era menos
vivo y alegre.

Gaston no sera hijo de Lali no??? Porque ella en el formulario de la entrevista puso que no tenia hijos pero nunca se sabe...
ResponderEliminarQuiero mas!!!
Gaston,el nieto?Hijo de Lali?No creo ,no mencionó nada y no estaria pensando en irse a Africa,creo yo.
ResponderEliminarlali seleccionada por el extraño Doctor Lanzani.
creo q tenemos una interesante aventura por delante!
Mas mas mas espero q Gastón no sea el hijo :0as mas mas
ResponderEliminarEs muy buenaa la novee ya quiero saber que pasara entre Lali & Peter :DD!! maas cap's porsfis me dejas megaa intrigadaa (:
ResponderEliminar@maaff_lazaro
Y claaro qe se van a conocer mucho mas!!
ResponderEliminarEspero maas :)
Besitoo
Arii
@AriadnaAyelen
mas nove
ResponderEliminarmassssssssssssssssssssssssssssssssssssss
ResponderEliminarAhora Peter necesita saber más datos d ella ,una comidita k nos desvelará cosas d sus vidas,ya k Peter le dijo k si el príncipe la aceptaba, podría conocerlo mejor.
ResponderEliminarMe intriga mucho la noveee, máas :)
ResponderEliminar@jeissymori
Me gusta la nove,no creo que Gaston sea hijo de lali.
ResponderEliminarMasi_ruth
Más!!!
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