Nacida para Seducir
Dean
dejó los calcetines y las deportivas enlodadas en el porche. Como siempre,
nadie se había acordado de cerrar la puerta principal. Dentro, la casa estaba
fresca y tranquila. Había gorras suyas colgadas en el perchero. Al lado de la
bandeja metálica donde dejaba las monedas y las llaves había una foto de él de
cuando tenía ocho o nueve años. Tenía el pecho desnudo y huesudo, las rodillas
nudosas bajo los pantalones cortos, y un casco de fútbol americano sobre su
pequeña cabeza. Gime se la había tomado un verano cuando estaban viviendo en
Venice Beach. Las fotos de su infancia estaban por toda la casa, incluso las
que ni siquiera recordaba.
La
noche anterior, Cande había intentado forzarle a ver los murales, pero él había
querido verlos con Lali por primera vez, y se había negado. Ahora, pasó por
delante del comedor sin asomarse y llegó a la sala. Los sofás, muy largos, eran
perfectos para su estatura, y el televisor había sido colocado de manera que él
pudiera ver los partidos sin que la luz se reflejara en la pantalla. El vidrio
tallado que protegía la mesita de madera de café hacía que fueran innecesarios
los posavasos. Los cajones tenían todo lo que podía necesitar: libros, los
mandos a distancia, cortaúñas. En el piso superior, ninguna de las camas tenía
pies, y las encimeras de los baños estaban más altas de lo normal. Las duchas
eran espaciosas y de los toalleros colgaban toallas enormes, sus preferidas. Y
era Gime quien lo había hecho todo.
Oyó
el eco de sus sollozos de borrachera.
«No
te enfades conmigo, cariño. Todo mejorará. Te lo prometo. Dime que me quieres,
cariño. Si me dices que me quieres te prometo que no beberé más.»
La
mujer que lo había asfixiado con su amor tortuoso y errático no podría haber
creado ese oasis en el que se había convertido su casa.
Ya
había tenido suficiente por ese día. Necesitaba tiempo para analizar todos esos
sentimientos confusos con calma, salvo que ya había tenido años, y, ¿para qué
habían servido? A través de la puerta corredera, vio que Gime subía al porche
cubierto. Jack y él habían construido ese porche, pero ella lo había creado:
techos altos, ventanas paladianas, suelos de color pizarra que se mantenían
frescos incluso en los días más cálidos.
Ella
se llevó las manos a los lumbares mientras se recuperaba de la carrera. Su
cuerpo brillaba de sudor. Llevaba pantalones cortos de ciclista de color negro,
un top en azul eléctrico, y se había recogido el pelo en una coleta torcida
mucho más elegante que el peinado descuidado de Lali.
Peter
necesitaba una ducha. Necesitaba estar a solas. Necesitaba hablar con Lali, que
lo comprendía todo. Pero lo que hizo fue agarrar la manilla de la puerta
corredera y salir en silencio al porche.
La
temperatura ya había alcanzado los treinta grados centígrados, pero el suelo
estaba frío contra sus pies desnudos. Gime le daba la espalda. Él había movido
las sillas la noche anterior cuando había regado el porche con la manguera, y
ella las estaba colocando de nuevo. Peter se dirigió hacia el reproductor de
CD's que había en cima de una estantería de hierro Forjado. No se molestó en
mirar qué CD estaba puesto. Si era de su madre, serviría. Le dio al botón.
Gime
se giró de golpe cuando la música salió con estrépito de los pequeños
altavoces. Abrió la boca, sorprendida. Observó que estaba cubierto de barro y
comenzó a decir algo, pero él habló primero.
–¿Bailas?
Ella
lo miró fijamente. Pasaron unos agonizantes segundos sin que dijera nada. No
podía pensar en nada para animarla, así que comenzó a llevar el ritmo. Con los
pies, las caderas, los hombros. Ella estaba paralizada. Él le tendió la mano,
pero su madre –esa mujer que vivía para bailar cuando el resto de los mortales
andaban– había olvidado cómo moverse.
–Puedes
hacerlo –susurró él.
Ella
soltó un sollozo ahogado, un sonido entre el llanto y la risa. Luego arqueó la
espalda, levantó los brazos y se abandonó a la música.
Bailaron
hasta que el sudor resbaló por sus cuerpos. De rock a rap, se esmeraron en sus
movimientos, cada uno intentando superar al otro. A Gime se le pegaban los
mechones de cabellos al cuello, y las gotas de lodo caían de las piernas
desnudas de Peter al suelo de pizarra. Mientras bailaban, él se acordó de que
ésa no era la primera vez. Había bailado con él cuando era niño. Lo arrancaba
de los videojuegos o la tele, algunas veces incluso de su desayuno si ella
llegaba tarde a casa. Al parecer, se había olvidado de los buenos ratos.
En
medio de una canción, la música se interrumpió de repente. Se oyó el graznido
de un cuervo rompiendo el silencio. Vieron que una Cande enfadada había apagado
el reproductor de CD's y los miraba con las manos en las caderas.
–¡Está
demasiado alto!
–Oye,
vuelve a ponerlo –dijo Gime.
–¿Qué
estáis haciendo ? Es hora de almorzar, no de bailar.
–Cualquier
momento es bueno para bailar–dijo Peter–. ¿Tú que opinas Gime? ¿Deberíamos
dejar que mi hermanita bailara con nosotros?
Gime
alzó la nariz.
–Dudo
que pueda llevar nuestro ritmo.
–Claro
que puedo llevarlo –dijo Cande–. Pero tengo hambre. Y vosotros oléis fatal.
Peter
se encogió de hombros mirando a Gime.
–No
puede llevar nuestro ritmo.
Cande
arrugó el ceño ante la afrenta.
–¿Quién
lo dice?
Gime
y Peter la miraron fijamente. Cande les devolvió la mirada con cólera. Luego
puso de nuevo la música, y bailaron todos juntos.
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Maraton!!
Gracias y Buen dia !!
15 firmitas y otro cap!!
:) Don't worry Be happyAdelantito :
Ella estaba más que guapa. Gime
había convertido a la pastorcilla en un figurín. El vestido era perfecto. Tenía
el largo justo y realzaba los pequeños encantos de Lali. El bustier se pegaba a
sus curvas, y las modernas sandalias de color púrpura enfatizaban sus delgados
tobillos. La había imaginado así. Ese alocado corte de pelo acentuaba la
delicada estructura ósea de Lali y el maquillaje la favorecía, haciéndola
parecer muy femenina. Peter siempre había sabido que no hacía falta hacer mucho
para que ella estuviera increíble. Y así era. Bella, elegante, sexy.


masssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
ResponderEliminarMe encanta!!! quiero mas!!! pronto, sino lo podre leer hasta mañana!
ResponderEliminarBesos!!
Se vino el cambio de Peter,ojalá sea sincero con lali y ella no huya por temor al amor!"
ResponderEliminaray si quiero maaaaaaas
ResponderEliminarsubì nove acà http://fandelalii.blogspot.it/
ResponderEliminarDe que se trata ?
Eliminares mi nove laliter,està al principio...
Eliminarmas noveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
ResponderEliminardale sube maaaaaaaas
ResponderEliminarme encantò
ResponderEliminarmaaaaaaaaaaaaas
mas nove mas nove mas nove mas nove jajajaja
ResponderEliminarmaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas
ResponderEliminarmassssssssssssssssmassssssssssssssssssssmassssssssss
ResponderEliminarme encantò el capitulo y el adelanto m
ResponderEliminarmas
ResponderEliminarPeter se está dando cuenta ,d k no todo en su niñez fue tan malo, como el recordaba.
ResponderEliminarMás k darle una oportunidad a los demás ,se la está dando a el mismo.
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