Nacida para Seducir
Peter
se detuvo al borde del camino. Estaban bailando. Los tres. Detrás de la casita
de invitados, bajo las estrellas, con la música que salía a todo volumen del
radiocasete que habían colocado en los escalones del porche. Al observar a su
padre, Peter comprendió de dónde provenían sus genes de deportista. Había visto
bailar a Jack en vídeos y en un concierto al que se vio forzado a asistir con
los compañeros del equipo de la universidad. Pero observarle aquí era
diferente. Recordó que algún descerebrado crítico del rock había comparado la
manera de bailar de Jack con la de Mick Jagger, pero Jack no tenía nada que ver
con ese andrógino baile contoneante y escurridizo. Él era pura fuerza.
Cande,
que a esas horas debería de estar en la cama, bailó en torno a Jack con los
movimientos torpes, pero llenos de energía, de un cachorrillo, algo que habría
hecho sonreír a Peter si no se hubiera sentido tan infeliz.
Gime
bailaba descalza. Una falda larga y vaporosa se arremolinaba en torno a sus
caderas. Arqueó la espalda y se levantó el pelo. Cuando esbozó un mohín
sensual, Peter vio a la madre imprudente y autodestructiva de su infancia, la
mujer que había sido esclava de los dioses del rock'n'roll.
Cande
se quedó sin aliento y se dejó caer en el césped al lado del perro. Jack y Gime
cerraron los ojos. Él respondió al shimmy de Gime con un movimiento de pelvis.
La luz del porche arrancaba destellos de los brazaletes de su madre. Se movían
al mismo ritmo, como si llevaran años bailando juntos. Gime se contoneó,
frunciendo los labios en un mohín húmedo. Jack le respondió con el
característico gesto de mofa de los rockeros.
Peter
no habría ido allí esa noche si Gime se hubiese dignado a contestarle los
correos electrónicos días atrás. Y allí estaba, observando a las personas que
lo habían concebido bailando ante sus ojos. Un final perfecto para un día de
mierda. Luna había sido un auténtico coñazo, y había sentido un enorme alivio
cuando las otras mujeres la habían arrastrado de regreso a Nashville para ir de
compras. Los tíos se habían quedado un poco más. Demasiado en realidad. Peter
sólo quería estar con Lali, pero cuando llegó a casa de Nita Garrison, la casa
estaba a oscuras. De todas maneras había trepado hasta el balcón, pero la
puerta estaba cerrada y a través del cristal había visto la cama vacía de Lali.
Sintió una fuerte punzada de dolor antes de recuperar la cordura. Ella no se
iría hasta el sábado, después de la fiesta de Nita. Al día siguiente arreglaría
las cosas, o al menos lo intentaría.
Nada
había sido lo mismo desde la excursión del Cuatro de Julio. Algo se había
torcido en ese jueguecito sexual que habían disputado. Al principio, todo había
sido un entretenimiento erótico, incluyendo todos los cómicos intentos de Lali
por parecer una mujer aterrada. Pero al final, cuando estaban juntos, se había
sentido invadido por la ternura, y algo había cambiado en su interior. Algo que
no estaba preparado para analizar.
Cande
recuperó el aliento y se reincorporó al baile. Peter se mantuvo fuera del
charco de luz. Lejos de ellos. Tal y como quería estar.
Jack
se acercó a Cande, y ella empezó a pavonearse delante de él, mostrando todo un
repertorio de movimientos torpes y caprichosos. Gime sonrió ampliamente mientras
se alejaba bailando. Su falda formaba remolinos. Ladeó la cabeza. Giró. Y
entonces vio a Peter.
Sin
perder el ritmo, le tendió la mano.
Peter
se quedó inmóvil. Se acercó bailando hacia él, moviendo los brazos, incitándolo
para que se uniera a ellos.
Él
se quedó paralizado, aturdido, prisionero de su ADN. La música, el baile lo
atraían a un lugar donde no quería estar. Esas hélices de material genético que
había heredado habían sido canalizadas hacia el deporte, pero ahora, esas
estructuras entrelazadas lo arrastraban a sus orígenes. Al baile.
Su
padre bailaba.
Su
madre bailaba y quería que él también se uniera a ellos.
Les
volvió la espalda y se dirigió a paso vivo hacia la casa.
Jack
se rió cuando Gime dejó de bailar de repente.
–Mira,
Cande. Somos demasiado para ella.
Jack
no había visto a Peter. Gime forzó una sonrisa. Jack y Cande estaban
aprendiendo a divertirse juntos, no iba echarlo a perder todo ahora con su
tristeza.
–Tengo
sed –dijo ella–. Iré a por algo de beber.
Al
llegar a la cocina, cerró los ojos. Era dolor lo que había visto en la cara de Peter,
no desprecio. Había querido unirse a ellos –lo había sentido–, pero no había
sido capaz de dar el primer paso.
Se
concentró en hacer un zumo de naranja para Cande y ella. No podía controlar los
sentimientos de Peter, sólo los suyos. «Que sea lo que Dios quiera.» Sirvió un
té helado para Jack. Él quería una cerveza, pero no era su día de suerte. Ella
no había contado con él esa noche. Cande y ella habían estado sentadas en el
patio trasero hablando de chicos y escuchando un viejo álbum de Prince cuando
apareció Peter. Antes de saber cómo, los tres se habían puesto a bailar.
Jack
y ella siempre habían sido la pareja de baile perfecta. Tenían el mismo estilo
y energía. Cuando se encontraba bajo el hechizo de la música, no pensaba en la
insensatez de tener cincuenta y dos años y seguir fascinada todavía por Jack
Patriot. Fuera, la música trepidante dio paso a una balada. Ella salió con las
bebidas y se detuvo en los escalones al ver cómo Jack intentaba convencer a Cande
para que bailara esa canción lenta.
–Pero
si no sé –protestó ella.
–Súbete
a mis pies.
–¡No
puedo hacer eso! Soy demasiado pesada. Te aplastaría los dedos.
–¿Una
pollita flaca y huesuda como tú? A mis dedos no les pasará nada. Venga. Súbete.
–Él la tomó entre los brazos y ella subió sus pies desnudos encima de las
zapatillas de lona de su padre. Se la veía muy pequeña al lado de él. Y
hermosa, con ese pelo rizado, los ojos brillantes y la piel dorada. Gime se
había quedado prendada de ella.
Se
sentó en los escalones y los observó. Cuando era niña, había visto a una chica
de su edad bailar con su padre de esa manera. Su propio padre, sin embargo, la
había tratado como si no fuera más que un estorbo, y recordaba haberse
encerrado en el baño para que nadie la viera llorar. Pero se había vengado bien
de él cuando se hizo mayor. Había conocido a un montón de chicos a los que
darle todo el amor que él había rechazado. Uno de ellos había sido Jack
Patriot.
Cande
tenía sentido del ritmo y finalmente se sintió lo suficientemente confiada para
bajarse de los pies de su padre e intentar dar los pasos ella sola. Jack la
guiaba con facilidad. Al final, la hizo girar sobre sí misma y le dijo que era
una campeona, dejando a Cande mareada y orgullosa. Gime sirvió las bebidas.
Cuando terminaron, Jack anunció que ya era muy tarde y que Cande debía
acostarse, así que la llevó de vuelta a la casa. Gime estaba demasiado
intranquila para entrar en la casita y acostarse, así que cogió una manta y se
tumbó para mirar las estrellas. Lali se marcharía en cuatro días, Peter en una
semana y media, y ella volvería a Los Angeles justo después. En cuanto
estuviera allí, se dedicaría por entero al trabajo, al fin había logrado su
propósito en la vida.
–Peter
está en la casa con Cande –dijo una voz ronca y familiar–. No la he dejado
sola.
Ella
levantó la vista y vio que Jack se dirigía hacia ella a través del césped.
–Pensé
que te habías ido a dormir.
–No
soy tan viejo. –Se acercó al radiocasete y buscó entre los CD's dispersos en el
escalón. Lucinda Williams comenzó a cantar «Like a rose»–. Se acercó a la manta
y le tendió la mano–. Baila conmigo.
–Es
una mala idea, Jack.
–Algunos
de nuestros mejores momentos han sido el resultado de malas ideas. Deja de
comportarte como una anciana.
A
ella le sentó fatal que le dijera eso –algo que él ya esperaba– y rápidamente
se puso en pie.
–Si
intentas meterme mano...
Los
dientes de Jack brillaron cuando esbozó una amplia sonrisa de pirata, y la tomó
entre sus brazos.
–Mad
Jack sólo se aprovecha de las mujeres menores de treinta años. Aunque, ahora
está oscuro y...
–Cállate
y baila.
Él
solía oler a sexo y cigarrillos. Ahora olía a roble, a bergamota, y a la noche.
Su cuerpo también era diferente al de aquel chico flaco que ella recordaba.
Todavía era delgado, pero había desarrollado músculo. Su rostro también había
perdido esa apariencia demacrada que tenía cuando había llegado. La letra de la
canción de Lucinda los envolvió. Se acercaron más hasta que sólo una brizna de
aire separaba sus cuerpos. De pronto ni siquiera fue eso. Ella le rodeó el
cuello con los brazos. El le colocó los suyos en torno a la cintura. Gime se
permitió descansar contra él. Tenía una erección, pero era algo que estaba ahí.
Manifestándose sin exigir nada.
Gime
se dejó llevar por la música. Estaba muy excitada, sentía que flotaba en un mar
húmedo y resbaladizo. Él le acarició el pelo de la nuca y enterró los labios en
el hueco de la oreja. Ella giró la cabeza y dejó que la besara. Fue un beso
profundo, dulce, mucho más excitante que otros besos de borrachos que se habían
dado. Cuando por fin se separaron, la pregunta implícita en los ojos de Jack
atravesó el estado de ensueño de Gime. Ella negó con la cabeza.
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Esta noche subo mas ??
Gracias :)

Siiii mas mas mas dnd esta kaki ??? Ya se fue??
ResponderEliminaray xd k paso con lali? se fue sin decirle nada a nadie? xfaa sube mas capis sta nocheee! me encantoooo! es normal k lali este dolida x la actitud cobarde d peter delante d luna! xfin se estan dando cuenta de k entre ellos hay algo mas k un rock and roll! pero son idiotas y no se kieren dar cuenta! @monibicolor
ResponderEliminarAaaai qe pasara entre ellos dos? Y Lali donde andara? Igual peter se lo merece por dejar qe sus amigos la traten como una survienta u.u
ResponderEliminarEspero maas :)
Besitoo
Arii
@AriadnaAyelen
mas nove,lali donde està?
ResponderEliminarmaaaaaaaas
masss ♥
ResponderEliminarY lali se fue?
ResponderEliminarLali se fue definitivamente?? Me da mucha pena por ella pq esta repitiendo la historia de su vida y peter q no es capaz de asumir lo q verdaderamente le pasa! Gime y jack me encantan más!
ResponderEliminarno se como peter piensa que lali lo va a peronar despues de lo que hizo espero mas
ResponderEliminar@Angie_232alma
AHORA SI!! Ya la leo a tiempo!! Un beso ME ENCANTA!
ResponderEliminarY tenia que aparecer esa luna nomas. La concha de la lora. Siempre la odie jaja. Por cierto. Hola apareci. Estaba de vacas.
ResponderEliminarY tenia que aparecer esa luna nomas. La concha de la lora. Siempre la odie jaja. Por cierto. Hola apareci. Estaba de vacas.
ResponderEliminarY tenia que aparecer esa luna nomas. La concha de la lora. Siempre la odie jaja. Por cierto. Hola apareci. Estaba de vacas.
ResponderEliminarPatrece k Jack quisiera sentar cabeza con la edad ,y quien mejor k Gimena?,ojalá x el bien d Cande.
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