Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

jueves, 9 de agosto de 2012

Nacida para Seducir Cap 73

                                       Nacida para Seducir
Peter se enjugó el sudor de la frente.

–No.

Gime lo miró desde el suelo, donde estaba pintando el marco de la ventana. El gran pañuelo rojo que se había atado a la cabeza estaba salpicado de pintura blanca.

–¿Estás seguro de que sabes lo que haces?

–Segurísimo. Y no quiero hablar de ello. –Porque no estaba seguro en absoluto. Sólo sabía que Lali no había tenido valor para quedarse. Si Nita no la hubiera detenido, a esas horas ya habría recorrido medio país. Cuando Peter se levantó esa mañana había tenido que decidir entre emborracharse hasta perder el conocimiento, o pintar ese condenado granero hasta estar tan cansando que no pudiera moverse.

–La echo de menos –dijo Jack.

Peter se cargó una telaraña con la brocha. A pesar de todo lo que él le había dicho, ella se había marchado.

Cande metió baza desde el suelo.

–Pero Peter y Lali no son los únicos que han tenido una pelea. Gime y tú también habéis discutido, papá.

Jack siguió pintando y sin apartar la mirada dijo:

–Gime y yo no hemos discutido.

–Yo creo que sí –dijo Cande–. Apenas os habéis dirigido la palabra desde ayer, y nadie quiere bailar.

–Estamos pintando –dijo Gime–. No se puede estar bailando todo el rato.

Cande fue directa al grano.

–Creo que deberíais casaros.

–¡Cande! –Gime, que jamás se avergonzaba por nada, se puso colorada como un tomate. Sin embargo la expresión de Jack era ilegible.

Cande continuó.

–Si os casarais, Peter no sería un... ya sabéis... –susurró– un bastardo.

–Tu padre sí que es un bastardo –explotó Gime–. No Peter.

–Eso no ha sonado muy bien. –Cande recogió a Puffy.

–Gime está loca por mí –dijo Jack, sumergiendo el rodillo en la lata de pintura que había junto a la escalera–. Está enfadada porque le pedí una cita.

Peter se obligó a dejar su sufrimiento a un lado y miró a Cande.

–Vete.

–No quiero.

–Tengo que hablar con ellos –dijo él–. Cosas de adultos. Te lo contaré todo más tarde. Te lo prometo.

Cande se lo pensó un momento, y luego se fue con Puffy hacia la casa.

–No quiero salir con él –siseó Gime cuando Cande desapareció–. No es más que otro burdo intento para llevarme a la cama. ¿De verdad parezco tan irresistible?

–Por favor. No delante del niño –dijo Peter haciendo una mueca.

Gime apuntó a Jack con la brocha, y un chorrito de pintura le cayó por el brazo.

–A ti te gustan los retos, y eso es lo que yo soy para ti. Un reto.

A pesar de lo chocante que resultaba oír hablar de la vida sexual de sus padres –o la falta de ella– Peter tenía un papel en esa conversación y se obligó a no moverse de allí.

–El verdadero reto –dijo Jack–, sería lograr que te olvidaras del pasado.

Aquello dio pie a toda clase de improperios, los dos estaban tan preocupados por defenderse que no percibían el daño que le hacían al otro, pero Peter sí se daba cuenta. Se bajó de la escalera de mano. El que su vida estuviera del revés no quería decir que no supiera lo que era mejor para otras personas.

–Significaría mucho para mí que en realidad os gustarais –dijo–, pero supongo que eso es problema mío. Sé que no queréis hacer que me sienta como un error, aunque será algo que tendré que asumir con el tiempo.

Era una treta pésima y Lali no habría picado, pero ella estaba encerrada en la cárcel municipal por robar un collar que la propia Nita le había metido en el bolso, y estas dos personas que tenía delante rezumaban culpabilidad por todos los poros.

–¿Un error? –exclamó Gime, dejando la brocha a un lado–. No puedo permitir que te sientas como un error.

Jack se bajó de la escalera y se colocó a su lado; de repente, los dos estaban del mismo bando.

–Tú has sido un milagro, no un error.

Peter se frotó la pintura de la mano.

–No sé, Jack. Cuando los padres de uno se odian...

–Nosotros no nos odiamos –gritó Jack–. Ni siquiera llegamos a odiarnos en nuestros peores momentos.

–Eso era entonces, y esto es ahora. –Peter se quitó más pintura de la mano–. Tal y como yo lo veo... No importa. No sé ni para qué me molesto. Me conformaré con lo que tengo. Cuando vayáis a mis partidos, os conseguiré los asientos más separados que haya.

Jack ya habría puesto los ojos en blanco, pero Gime se llevó una mano al pecho, dejando una mancha de pintura.

–Oh, Peter, no tienes que mantenernos separados. No es eso.

Él fingió quedarse perplejo.

–¿Cómo que no? Será mejor que me lo expliques porque estoy algo confundido. ¿Tengo una familia o no?

Gime se quitó el pañuelo de la cabeza.

–Amo a tu padre, aunque es la mayor estupidez que he cometido en mi vida. Lo amaba entonces, y lo amo ahora. Pero eso no quiere decir que él pueda entrar y salir de mi vida cada vez que se le antoje. –Su madre sonaba más ultrajada que enamorada, y Peter no se sorprendió cuando Jack se ofendió.

–Si me amas, ¿por qué demonios me lo estás haciendo pasar tan mal?

Su viejo no estaba manejando las cosas como debería, así que Peter rodeó los hombros de su madre con un brazo y dijo:

–Porque ella ya no tiene rollos de una noche, y eso es todo lo que le ofreces. ¿No es así, Gimena? –Acto seguido se dirigió a su padre–. La llevarás a cenar un par de veces y luego te olvidarás de que existe.

–Deja de decir chorradas –contestó Jack–. Y de todas maneras, ¿tú de qué parte estás?

Peter consideró la idea.

–De la de ella.

–Muchas gracias. –El pendiente de Jack se balanceó cuando giró bruscamente la cabeza hacia la casa–. Piérdete tú también. Tu madre y yo tenemos algunas cosas que aclarar.

–Sí, señor. –Peter cogió una botella de agua y desapareció. De todas maneras quería estar a solas.



Jack cogió a Gime por el brazo y la guió al interior del granero donde podrían disfrutar de un poco de privacidad. Estaba ardiendo y no solo por el calor del mediodía. Lo consumían las llamas de la culpabilidad, del miedo, de la lujuria, y de la esperanza. El polvoriento granero todavía conservaba un olor apenas perceptible a heno y abono. Empujó a Gime a uno de los establos.

–Ni se te ocurra volver a decir que todo lo que quiero de ti es sexo, ¿me oyes? –Le dio una pequeña sacudida–. Te amo. ¿Cómo podría no amarte? Estamos hechos el uno para el otro. Quiero compartir mi vida contigo. Y creo que deberías haber resuelto esto sin tratar de conseguir que nuestro hijo piense que soy un asco.

Gime no se amilanó.

–¿Cuándo te diste cuenta exactamente de que me amabas?

–Desde el principio. –Jack vio el escepticismo en los ojos de Gime–. Tal vez no la primera noche. Quizá no fue tan inmediato.

–¿Tal vez ayer?

El quiso mentir, pero no pudo.

–Mi corazón lo sabía, pero mi cabeza aún no se había dado cuenta. –Le rozó la mejilla con los nudillos–. Tú eres más valiente que yo. Cuando has dicho esas palabras, algo estalló dentro de mí y al fin pude ver la verdad.

–¿Y qué verdad es ésa?

–Que mi corazón late de amor por ti, mi dulce Gime –dijo Jack con la voz ahogada por la emoción, pero ella no se conformó y lo miró directamente a los ojos.

–Quiero oír más.

–Te escribiré una canción.

–Eso ya lo has hecho. ¿Quién podría olvidarse de esa memorable letra sobre la belleza rubia que estaba destrozando su cuerpo?

El sonrió y tomó uno de los mechones rubios entre los dedos.

–Esta vez escribiré una canción más agradable. Te amo, Gime. Me has devuelto a mi hija, y a mi hijo. Hasta hace unos meses, he vivido en un mundo que había perdido su luz, pero cuando te vi, todo empezó a brillar de nuevo. Eres un regalo mágico e inesperado, y creo que no podría sobrevivir si desaparecieras.

Aunque Jack no esperaba que cediera tan pronto, una sonrisa curvó la suave boca de Gime cuando llevó las manos a la cinturilla de sus pantalones.

–Vale. Te creo. Quítate la ropa.

Jack soltó una carcajada y la arrastró a lo más profundo del establo. Encontraron una vieja manta y rápidamente se deshicieron de sus ropas sudorosas y salpicadas de pintura. Sus cuerpos habían perdido la tonicidad de la juventud, pero las suaves curvas de Gime complacieron a Jack y ella lo acarició como si él aún tuviera veintitrés años.

Jack no podía decepcionarla. La acostó sobre la manta donde se besaron una y otra vez. Él exploró sus curvas mientras los rayos de sol que se filtraban por los tablones del granero caían sobre sus cuerpos como delgados hilos dorados que los unirían para siempre.

Cuando ya no pudieron tolerar más aquel doloroso placer, Jack se colocó suavemente sobre ella. Gime abrió las piernas y lo dejó entrar. Estaba mojada y apretada. El duro suelo puso a prueba sus cuerpos –algo que pagarían al día siguiente–, pero, por ahora, no les importaba. Jack comenzó a moverse dentro de ella. Este era un amor espiritual. Un amor sincero y puro. Sin las prisas de la juventud podían mirarse fijamente a los ojos sin apartar la mirada. Podían transmitirse mensajes sin palabras y establecer compromisos mutuos. Se movieron juntos. Se mecieron juntos. Subieron hasta la cima y cuando todo acabó, se regocijaron del milagro que acababa de ocurrir.

–Me has hecho sentir como una virgen –dijo ella.

–Tú me has hecho sentir como un héroe –dijo él.

Envueltos por el polvo y los olores del sexo y el sudor, permanecieron abrazados. Y a pesar del duro suelo que ya hacía que se les resintieran las articulaciones, sus corazones cantaban de alegría. El largo pelo rubio de Gime cayó sobre el cuerpo de Jack cuando ella se apoyó sobre el codo para besarlo en el pecho. Él le acarició la espalda.

–¿Qué vamos a hacer ahora, mi amor?

Ella sonrió a través de la cortina dorada de su pelo.

–Poco a poco, cariño. Iremos poco a poco.



Estar entre rejas no era tan terrible como Lali había imaginado.

–Me gustan los girasoles –dijo Cari Dawks, el policía de guardia, pasándose la mano por el pelo afro–. Y las libélulas parecen bastante reales.

Lali limpió el pincel y fue hasta el final del pasillo para comprobar las proporciones de las alas.

–Me gusta pintar insectos. Voy a añadir también una araña.

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Perdooooooooooooooooooon por ayer pasa que vino mi padre. Y tuve que ir a cenar con el y con mis primos, tios... No lo soporto, no lo veo desde febrero 2009. Y ahora aparece con 1000 euritos de regalo como si nada. Lo peor fue que le pregunto a mi primo que edad tenia a escondidas, me cree tonta!! Sorry pero estoy insoportable hoy!

Bueno volviendo a la nove quedan 7 caps mas o menos. Despues subire Luna de miel en el desierto.

Esta noche subire otro cap !
Gracias, y ciao.

PS: Hoy es el cumple de Cande Vetrano !  

7 comentarios:

  1. Jaja me encanto la platicaa de peter con sus papas me divertio muchisimoo quee Bonito quee jack & gime se reconciliaron *.* aww ya quiero saver que pasa con peter & lali dios! que intrigaa...

    @maaff_lazaro

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  2. xfaaa haz maraton hoy y subenos el finallll! stoy ansiosa x leerlo! jajajajaja @monibicolor kierop ver k pasara con laliter!

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  3. Bien por gime y jack!! Y peter cuando piensa reaccionar eh!!! Más!

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  4. Me encanta la nove :)
    Que feo lo de tu papá! No importa descargarse hace bien, él no sabe lo que se pierde!
    Besos

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  5. Jajaja,me reí con la araña,debió añadir una al mural d casa d Peter,ya k le dan miedo.Cobardica Peter ,no lucha hasta el final ,y ahora k está encerrada en la cárcel le podría decir todo,ella no puede escapar d ahí ,y al menos tendría k escucharlo.

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  6. Cande y Peter van a salir beneficiados ,con las "paces" d Jack y Gime.

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  7. jajajaj me muero q buen cap masss noveeee !! ♥

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