–No.
Gime
lo miró desde el suelo, donde estaba pintando el marco de la ventana. El gran
pañuelo rojo que se había atado a la cabeza estaba salpicado de pintura blanca.
–¿Estás
seguro de que sabes lo que haces?
–Segurísimo.
Y no quiero hablar de ello. –Porque no estaba seguro en absoluto. Sólo sabía
que Lali no había tenido valor para quedarse. Si Nita no la hubiera detenido, a
esas horas ya habría recorrido medio país. Cuando Peter se levantó esa mañana
había tenido que decidir entre emborracharse hasta perder el conocimiento, o
pintar ese condenado granero hasta estar tan cansando que no pudiera moverse.
–La
echo de menos –dijo Jack.
Peter
se cargó una telaraña con la brocha. A pesar de todo lo que él le había dicho,
ella se había marchado.
Cande metió baza desde el suelo.
–Pero
Peter y Lali no son los únicos que han tenido una pelea. Gime y tú también
habéis discutido, papá.
Jack
siguió pintando y sin apartar la mirada dijo:
–Gime
y yo no hemos discutido.
–Yo
creo que sí –dijo Cande–. Apenas os habéis dirigido la palabra desde ayer, y
nadie quiere bailar.
–Estamos
pintando –dijo Gime–. No se puede estar bailando todo el rato.
Cande fue directa al grano.
–Creo
que deberíais casaros.
–¡Cande!
–Gime, que jamás se avergonzaba por nada, se puso colorada como un tomate. Sin
embargo la expresión de Jack era ilegible.
Cande
continuó.
–Si
os casarais, Peter no sería un... ya sabéis... –susurró– un bastardo.
–Tu
padre sí que es un bastardo –explotó Gime–. No Peter.
–Eso
no ha sonado muy bien. –Cande recogió a Puffy.
–Gime
está loca por mí –dijo Jack, sumergiendo el rodillo en la lata de pintura que
había junto a la escalera–. Está enfadada porque le pedí una cita.
Peter
se obligó a dejar su sufrimiento a un lado y miró a Cande.
–Vete.
–No
quiero.
–Tengo
que hablar con ellos –dijo él–. Cosas de adultos. Te lo contaré todo más tarde.
Te lo prometo.
Cande
se lo pensó un momento, y luego se fue con Puffy hacia la casa.
–No
quiero salir con él –siseó Gime cuando Cande desapareció–. No es más que otro
burdo intento para llevarme a la cama. ¿De verdad parezco tan irresistible?
–Por
favor. No delante del niño –dijo Peter haciendo una mueca.
Gime
apuntó a Jack con la brocha, y un chorrito de pintura le cayó por el brazo.
–A
ti te gustan los retos, y eso es lo que yo soy para ti. Un reto.
A
pesar de lo chocante que resultaba oír hablar de la vida sexual de sus padres
–o la falta de ella– Peter tenía un papel en esa conversación y se obligó a no
moverse de allí.
–El
verdadero reto –dijo Jack–, sería lograr que te olvidaras del pasado.
Aquello
dio pie a toda clase de improperios, los dos estaban tan preocupados por
defenderse que no percibían el daño que le hacían al otro, pero Peter sí se daba
cuenta. Se bajó de la escalera de mano. El que su vida estuviera del revés no
quería decir que no supiera lo que era mejor para otras personas.
–Significaría
mucho para mí que en realidad os gustarais –dijo–, pero supongo que eso es
problema mío. Sé que no queréis hacer que me sienta como un error, aunque será
algo que tendré que asumir con el tiempo.
Era
una treta pésima y Lali no habría picado, pero ella estaba encerrada en la
cárcel municipal por robar un collar que la propia Nita le había metido en el
bolso, y estas dos personas que tenía delante rezumaban culpabilidad por todos
los poros.
–¿Un
error? –exclamó Gime, dejando la brocha a un lado–. No puedo permitir que te
sientas como un error.
Jack
se bajó de la escalera y se colocó a su lado; de repente, los dos estaban del
mismo bando.
–Tú
has sido un milagro, no un error.
Peter
se frotó la pintura de la mano.
–No
sé, Jack. Cuando los padres de uno se odian...
–Nosotros
no nos odiamos –gritó Jack–. Ni siquiera llegamos a odiarnos en nuestros peores
momentos.
–Eso
era entonces, y esto es ahora. –Peter se quitó más pintura de la mano–. Tal y
como yo lo veo... No importa. No sé ni para qué me molesto. Me conformaré con
lo que tengo. Cuando vayáis a mis partidos, os conseguiré los asientos más
separados que haya.
Jack ya habría puesto los ojos en blanco, pero Gime se llevó una mano al pecho,
dejando una mancha de pintura.
–Oh,
Peter, no tienes que mantenernos separados. No es eso.
Él
fingió quedarse perplejo.
–¿Cómo
que no? Será mejor que me lo expliques porque estoy algo confundido. ¿Tengo una
familia o no?
Gime
se quitó el pañuelo de la cabeza.
–Amo
a tu padre, aunque es la mayor estupidez que he cometido en mi vida. Lo amaba
entonces, y lo amo ahora. Pero eso no quiere decir que él pueda entrar y salir
de mi vida cada vez que se le antoje. –Su madre sonaba más ultrajada que
enamorada, y Peter no se sorprendió cuando Jack se ofendió.
–Si
me amas, ¿por qué demonios me lo estás haciendo pasar tan mal?
Su
viejo no estaba manejando las cosas como debería, así que Peter rodeó los
hombros de su madre con un brazo y dijo:
–Porque
ella ya no tiene rollos de una noche, y eso es todo lo que le ofreces. ¿No es
así, Gimena? –Acto seguido se dirigió a su padre–. La llevarás a cenar un par de
veces y luego te olvidarás de que existe.
–Deja
de decir chorradas –contestó Jack–. Y de todas maneras, ¿tú de qué parte estás?
Peter
consideró la idea.
–De
la de ella.
–Muchas
gracias. –El pendiente de Jack se balanceó cuando giró bruscamente la cabeza
hacia la casa–. Piérdete tú también. Tu madre y yo tenemos algunas cosas que
aclarar.
–Sí,
señor. –Peter cogió una botella de agua y desapareció. De todas maneras quería
estar a solas.
Jack
cogió a Gime por el brazo y la guió al interior del granero donde podrían
disfrutar de un poco de privacidad. Estaba ardiendo y no solo por el calor del mediodía. Lo consumían las llamas de
la culpabilidad, del miedo, de la lujuria, y de la esperanza. El polvoriento
granero todavía conservaba un olor apenas perceptible a heno y abono. Empujó a
Gime a uno de los establos.
–Ni
se te ocurra volver a decir que todo lo que quiero de ti es sexo, ¿me oyes? –Le
dio una pequeña sacudida–. Te amo. ¿Cómo podría no amarte? Estamos hechos el
uno para el otro. Quiero compartir mi vida contigo. Y creo que deberías haber
resuelto esto sin tratar de conseguir que nuestro hijo piense que soy un asco.
Gime
no se amilanó.
–¿Cuándo
te diste cuenta exactamente de que me amabas?
–Desde
el principio. –Jack vio el escepticismo en los ojos de Gime–. Tal vez no la
primera noche. Quizá no fue tan inmediato.
–¿Tal
vez ayer?
El
quiso mentir, pero no pudo.
–Mi
corazón lo sabía, pero mi cabeza aún no se había dado cuenta. –Le rozó la
mejilla con los nudillos–. Tú eres más valiente que yo. Cuando has dicho esas
palabras, algo estalló dentro de mí y al fin pude ver la verdad.
–¿Y
qué verdad es ésa?
–Que
mi corazón late de amor por ti, mi dulce Gime –dijo Jack con la voz ahogada
por la emoción, pero ella no se conformó y lo miró directamente a los ojos.
–Quiero
oír más.
–Te
escribiré una canción.
–Eso
ya lo has hecho. ¿Quién podría olvidarse de esa memorable letra sobre la
belleza rubia que estaba destrozando su cuerpo?
El
sonrió y tomó uno de los mechones rubios entre los dedos.
–Esta
vez escribiré una canción más agradable. Te amo, Gime. Me has devuelto a mi
hija, y a mi hijo. Hasta hace unos meses, he vivido en un mundo que había
perdido su luz, pero cuando te vi, todo empezó a brillar de nuevo. Eres un
regalo mágico e inesperado, y creo que no podría sobrevivir si desaparecieras.
Aunque
Jack no esperaba que cediera tan pronto, una sonrisa curvó la suave boca de
Gime cuando llevó las manos a la cinturilla de sus pantalones.
–Vale.
Te creo. Quítate la ropa.
Jack
soltó una carcajada y la arrastró a lo más profundo del establo. Encontraron
una vieja manta y rápidamente se deshicieron de sus ropas sudorosas y
salpicadas de pintura. Sus cuerpos habían perdido la tonicidad de la juventud,
pero las suaves curvas de Gime complacieron a Jack y ella lo acarició como si
él aún tuviera veintitrés años.
Jack
no podía decepcionarla. La acostó sobre la manta donde se besaron una y otra
vez. Él exploró sus curvas mientras los rayos de sol que se filtraban por los
tablones del granero caían sobre sus cuerpos como delgados hilos dorados que
los unirían para siempre.
Cuando
ya no pudieron tolerar más aquel doloroso placer, Jack se colocó suavemente
sobre ella. Gime abrió las piernas y lo dejó entrar. Estaba mojada y apretada.
El duro suelo puso a prueba sus cuerpos –algo que pagarían al día siguiente–,
pero, por ahora, no les importaba. Jack comenzó a moverse dentro de ella. Este
era un amor espiritual. Un amor sincero y puro. Sin las prisas de la juventud
podían mirarse fijamente a los ojos sin apartar la mirada. Podían transmitirse
mensajes sin palabras y establecer compromisos mutuos. Se movieron juntos. Se
mecieron juntos. Subieron hasta la cima y cuando todo acabó, se regocijaron del
milagro que acababa de ocurrir.
–Me
has hecho sentir como una virgen –dijo ella.
–Tú
me has hecho sentir como un héroe –dijo él.
Envueltos
por el polvo y los olores del sexo y el sudor, permanecieron abrazados. Y a
pesar del duro suelo que ya hacía que se les resintieran las articulaciones,
sus corazones cantaban de alegría. El largo pelo rubio de Gime cayó sobre el
cuerpo de Jack cuando ella se apoyó sobre el codo para besarlo en el pecho. Él
le acarició la espalda.
–¿Qué
vamos a hacer ahora, mi amor?
Ella
sonrió a través de la cortina dorada de su pelo.
–Poco
a poco, cariño. Iremos poco a poco.
Estar
entre rejas no era tan terrible como Lali había imaginado.
–Me
gustan los girasoles –dijo Cari Dawks, el policía de guardia, pasándose la mano
por el pelo afro–. Y las libélulas parecen bastante reales.
Lali
limpió el pincel y fue hasta el final del pasillo para comprobar las
proporciones de las alas.
–Me
gusta pintar insectos. Voy a añadir también una araña.
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Perdooooooooooooooooooon por ayer pasa que vino mi padre. Y tuve que ir a cenar con el y con mis primos, tios... No lo soporto, no lo veo desde febrero 2009. Y ahora aparece con 1000 euritos de regalo como si nada. Lo peor fue que le pregunto a mi primo que edad tenia a escondidas, me cree tonta!! Sorry pero estoy insoportable hoy!
Bueno volviendo a la nove quedan 7 caps mas o menos. Despues subire Luna de miel en el desierto.
Esta noche subire otro cap !
Gracias, y ciao.
PS: Hoy es el cumple de Cande Vetrano !
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Perdooooooooooooooooooon por ayer pasa que vino mi padre. Y tuve que ir a cenar con el y con mis primos, tios... No lo soporto, no lo veo desde febrero 2009. Y ahora aparece con 1000 euritos de regalo como si nada. Lo peor fue que le pregunto a mi primo que edad tenia a escondidas, me cree tonta!! Sorry pero estoy insoportable hoy!
Bueno volviendo a la nove quedan 7 caps mas o menos. Despues subire Luna de miel en el desierto.
Esta noche subire otro cap !
Gracias, y ciao.
PS: Hoy es el cumple de Cande Vetrano !

Jaja me encanto la platicaa de peter con sus papas me divertio muchisimoo quee Bonito quee jack & gime se reconciliaron *.* aww ya quiero saver que pasa con peter & lali dios! que intrigaa...
ResponderEliminar@maaff_lazaro
xfaaa haz maraton hoy y subenos el finallll! stoy ansiosa x leerlo! jajajajaja @monibicolor kierop ver k pasara con laliter!
ResponderEliminarBien por gime y jack!! Y peter cuando piensa reaccionar eh!!! Más!
ResponderEliminarMe encanta la nove :)
ResponderEliminarQue feo lo de tu papá! No importa descargarse hace bien, él no sabe lo que se pierde!
Besos
Jajaja,me reí con la araña,debió añadir una al mural d casa d Peter,ya k le dan miedo.Cobardica Peter ,no lucha hasta el final ,y ahora k está encerrada en la cárcel le podría decir todo,ella no puede escapar d ahí ,y al menos tendría k escucharlo.
ResponderEliminarCande y Peter van a salir beneficiados ,con las "paces" d Jack y Gime.
ResponderEliminarjajajaj me muero q buen cap masss noveeee !! ♥
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