–No
soy tan estúpida. Es el coche particular del jefe Wesley. Un Buick Lucerna. Y
sólo lo he tomado prestado.
–Sin
decírselo. –Peter tomó un trago.
–Te
aseguro que no le importará. –La sensación de abandono salió a la superficie.
Ella se sentó en el sillón de mimbre frente al balancín–. Y gracias por venir
corriendo a pagar la fianza.
–Te
han fijado una fianza de cincuenta mil dólares –dijo él secamente.
–Casi
lo que te gastas en productos capilares.
–Sí,
pero había un alto riesgo de que te fugaras. –Volvió a sentarse en el balancín.
–¿Te
ibas a marchar a Chicago sin ir a verme? ¿Ibas a dejar que me pudriera allí?
–No
veo que lo hayas pasado tan mal. –Se reclinó en los cojines–. He oído que el
jefe Wesley te consiguió pinturas al óleo ayer por la mañana.
–Me
concedió una especie de tercer grado. –Entrelazó las manos sobre el regazo–. Te
alegraste de que me arrestaran, ¿verdad?
Él
tomó un pequeño sorbo como si considerara la idea.
–Y
qué más da. Si Nita no hubiera hecho eso, tú ya habrías desaparecido a estas
alturas.
–Me
gustaría que al menos me hubieras visitado.
–Dejaste
muy claros tus sentimientos la última vez que hablamos.
–¿Y
has dejado que esa pequeñez te detuviera? –le preguntó con la voz entrecortada.
–¿Por
qué estás aquí, Lali? –Peter sonaba cansado– ¿Acaso quieres hundir un poco más
el cuchillo?
–¿Es
eso lo que piensas que hice?
–Supongo
que hiciste lo que debías. Ahora es mi turno.
Ella
levantó las piernas hasta apoyarlas en el balancín.
–Admito
que tengo un pequeño problema de falta de confianza.
–Tienes
problemas de falta de confianza, problemas de autoestima, problemas de
feminidad y no olvidemos tu pequeño problema con la moda, no, espera, eso ya
entra en la categoría de feminidad.
–¡Estaba
a punto de regresar al pueblo cuando el jefe Wesley me detuvo! –exclamó ella.
–Claro.
–Es
verdad. –No se le había ocurrido que él no pudiera creerla–. Tú tenías razón.
Lo que me dijiste en el callejón. –Inspiró profundamente–. Te amo.
–Lo
que tú digas. –Los cubitos de hielo tintinearon cuando él se terminó el whisky
de golpe.
–Te
amo. De verdad.
–¿Entonces
por qué parece como si estuvieras a punto de vomitar?
–Es
que me estoy haciendo a la idea. –Amaba a Peter Lanzani, y sabía que tenía que
lanzarse al vacío–. He tenido... he tenido un montón de tiempo para pensar
últimamente, y... y...–Se le quedó la boca seca y tuvo que forzar las
palabras–. Iré a Chicago contigo. Viviremos juntos un tiempo. Veremos cómo van
las cosas.
Sobre
ellos se extendió un silencio pesado. Ella comenzó a ponerse nerviosa.
–Esa
proposición ya no está en pie –dijo él en voz baja.
–¡Si
sólo han pasado cuatro días!
–No
eres la única que ha tenido tiempo para pensar.
–¡Sabía
que ocurriría esto! Lo que siempre te dije que pasaría. –Se puso de pie–. No he
sido más que una novedad para ti.
–Y
tú has probado mi teoría. La razón de por qué no debo confiar en ti.
Ella
quiso arrojarlo del balancín.
–¿Cómo
puedes decir eso? ¡Si soy la persona más leal del mundo! Sólo tienes que
preguntarles a mis amigos.
–¿A
esos amigos con los que sólo hablas por teléfono porque jamás permaneces en la
misma ciudad que ellos más que unos meses?
–¿No
acabo de decir que iría a Chicago contigo?
–No
eres la única que necesita sentirse segura. He tardado mucho tiempo para
enamorarme. Por qué de ti, no lo sé. Una de esas ironías del destino, supongo.
Pero te diré una cosa. No estoy dispuesto a despertarme cada mañana
preguntándome si todavía estás conmigo.
Ella
se sintió mareada.
–¿Entonces,
qué?
Peter la miró con una expresión terca.
–Tú
dirás.
–Ya
te lo he dicho. Empezaremos yendo a Chicago.
–¿Es
eso lo que quieres? –Prácticamente se lo escupió a la cara–. Tú sólo eres feliz
viajando. Son las raíces las que te molestan.
Ahí
había dado en el clavo.
Peter se levantó.
–Supongamos
que vamos a Chicago. Te presento a mis amigos. Nos lo pasamos en grande. Nos
reímos. Discutimos. Hacemos el amor. Pasa un mes. Luego otro. Y luego... –Se
encogió de hombros.
–Y
luego tú te despiertas una mañana y yo me he ido.
–Paso
bastante tiempo fuera durante la temporada. Imagina cómo te sentará eso. Y lo
de las mujeres. Se lanzan sobre cualquiera que lleve uniforme. ¿Qué harás
cuando encuentres lápiz de labios en el cuello de mi camisa?
–Mientras
no lo encuentre en tus calzoncillos de Zona de Anotación, creo que podré
soportarlo.
El
no le rió la gracia.
–No
lo comprendes, Lali. Las mujeres me persiguen todo el tiempo, y no está en mi
carácter mandarlas a paseo sin dedicarles al menos una sonrisa, o decirles que
me gusta su pelo, o sus ojos, o cualquier otra jodida cosa bonita que tengan,
porque eso las hace sentirse bien, y hace que yo también me sienta bien, yo soy
así.
Un
auténtico encanto. Amaba a ese hombre
–Jamás
te haría daño intencionadamente. –Bajó la mirada hacia ella–. Porque eso
tampoco forma parte de mi manera de ser. Pero, ¿cómo vas a creerlo, cuando
siempre estarás buscando la prueba de que no te amo... algo que te convenza de
que soy como todos los demás que te han dejado tirada? No puedo vigilar cada
cosa que hago, no puedo medir cada palabra que digo por temor a que te vayas a
las primeras de cambio. No eres la única que tiene miedo.
La
irrefutabilidad de su lógica la asustó.
–Se
supone que tengo que hacerme un hueco en el equipo Lanzani, ¿es eso?
Ella
esperaba que lo negara, pero no lo hizo.
–Bueno,
supongo que sí.
Lali se había pasado la infancia intentando hacerse digna del amor de otras
personas. El resentimiento casi la ahogó. Ahora Peter le pedía que hiciera justo
eso, pero algo en la expresión de él la detuvo. La profunda vulnerabilidad del
hombre que lo tenía todo. En ese momento comprendió lo que tenía que hacer.
Quizá le costaría caro, o quizá no. Tal vez estaba a punto de alcanzar un nuevo
nivel de angustia.
–Me
quedaré aquí.
Peter inclinó la cabeza, como si no la hubiera oído con claridad.
–El
equipo Esposito se queda aquí–dijo ella–. En la granja. Sola. –Su mente trabajaba
a marchas forzadas–. No quiero que vengas a visitarme. No nos veremos hasta....
–se detuvo buscando una fecha significativa– hasta el Día de Acción de Gracias.
Y si todavía estoy aquí. Si tú todavía me quieres... –Tragó saliva–. Observaré
cómo los árboles cambian de color, pintaré; por supuesto, torturaré a Nita por
todo lo que me ha hecho. Podría ayudar a Mery a montar la nueva tienda de
regalos, o... –Su voz se quebró–. Para serte sincera, puede que me entre el
pánico y me largue.
–¿Vivirás
en la granja?
«¿Lo
haría?» Asintió bruscamente con la cabeza. Tenía que hacer eso por ellos, pero
principalmente tenía que hacerlo por sí misma. Estaba cansada de no echar
raíces, asustada de la persona en la que podría llegar a convertirse si seguía
viviendo como lo había hecho hasta ahora, con toda su vida en una maleta.
–Lo
intentaré.
–Lo
intentarás. –La voz de Peter sonó cortante.
–¿Qué
quieres de mi? –gimió ella.
El
hombre de acero echó hacia delante la mandíbula.
–Quiero
que seas tan fuerte como das a entender que eres.
–¿Crees
que esto no está siendo suficientemente difícil para mí?
Él
apretó la boca. Un ominoso presentimiento la invadió.
–No,
no es lo suficientemente difícil –dijo él–. Será el todo por el todo. –Se
cernió sobre ella–. El equipo Lanzani no visitará la granja, pero tampoco te
llamará, ni siquiera te enviará un mísero correo electrónico. El equipo Esposito
tendrá que vivir a base de fe. –Apretó las tuercas aún más, desafiándola a
sucumbir–. No sabrás dónde estoy o con quién estoy. No sabrás si te echo de
menos, o si ya paso de ti, o si estoy pensando en cómo dejarlo. –Por un
momento,Peter guardó silencio. Cuando volvió a hablar, su agresividad se había
desvanecido, y sus palabras le acariciaron la piel–. Llegarás a creer que me
estoy alejando de ti como todos los demás.
Lali percibió la ternura en su voz, pero no le sirvió de consuelo.
–Tengo
que regresar a la cárcel. –Se dio la vuelta para irse.
–Lali...
–le tocó el hombro.
Ella
corrió hacia la puerta, salió a la noche. Luego corrió a toda velocidad, tropezando
en el césped hasta llegar al coche del jefe de policía. Peter lo quería todo de
ella, y no le daba nada a cambio. Nada, salvo su corazón, que era tan frágil
como el de ella.

MASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSMASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
ResponderEliminarMassssssss massssss
ResponderEliminarMassssss
mass mass massssss xfaaaaa!
ResponderEliminarnoooo maaaas, peter tambien deberia poner de su parte
ResponderEliminarSi en verdad la deja, va a ir por ella mucho antes!
ResponderEliminarEspero maas :)
Besitoo
Arii
@AriadnaAyelen
subiii otro porfaaaaaaaaaa
ResponderEliminarhayy me estas matandooo mass por favor!!!!
ResponderEliminarno puedes dejarlo asi!!! no es justo para los nervios de nadie!!
ResponderEliminarSe buena y sube otro por favor te lo pido!!
Dios oseaa como ya no entendi si la quiere dejar sola en la granja & sin dan señales de vida! &pff no nos puedes dejar asi subo otros pofis tee los ruego :DD!!
ResponderEliminar@maaff_lazaro
Primero le dice q la ama y ahora esto??? No comprendo, a ninguno de los dos! más!
ResponderEliminarUn tanto egoista d parte d Peter,sabiendo lo mal k lo pasa ella.
ResponderEliminarLa está probando!Yo creo q vuelve!Esto es muy duro para ella q de alguna manera se esta arriesgando a probar y para él q no soportara no verla!
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