Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

domingo, 12 de agosto de 2012

Luna de Miel en el Desierto Cap 3

                                   Luna de Miel en el desierto 

El ambiente de la casa se le hacía cada vez más insoportable. Tenía que salir de allí. Su padre no tenía más remedio que aguantarla con paciencia. El señor Esposito había cambiado mucho en los últimos tiempos. Incluso con Gaston, su nieto; era menos vivo y alegre.

Gaston había hecho los deberes en cuanto había llegado del colegio. Y ahora estaba jugando con su ordenador, en la pequeña habitación contigua a la de su madre.

—Hola, mamá —la saludó el niño—. Mira, ven a ver esto.

—Pero si es hora de acostarse —contestó la madre.

—Lo sé, pero tienes que ver esta página web. ¡Es fabulosa! —exclamó Gaston.

Lali se quedó mirando la pantalla, con el brazo sobre los hombros de su hijo. Pero lo que tenía ganas de hacer en el fondo era darle un gran abrazo. Sin embargo, le dio un beso de buenas noches y Gaston se lo devolvió, como siempre solía hacer. La madre no quería resultar excesivamente efusiva.

Gaston tenía trece años, justo al comienzo de la pubertad, una edad tan complicada… Especialmente, para un niño sin padre. De aspecto se parecía a él. Tenía el cabello castaño y los ojos de color avellana. Pero el tamaño de sus pies y de sus manos dejaban adivinar que iba a ser muy alto. Lali deseaba de todo corazón que fuese también una bella persona.

Después de enseñarle la página web, Gaston apagó el ordenador y se preparó para acostarse. En el colegio era más bien despierto. No es que fuera muy brillante. Los juegos deportivos en equipo le aburrían. Lo que más le interesaba era la informática, cosa que Gime deploraba y Lali alentaba.

Mientras el niño se lavaba los dientes, su madre se quedó pensando distraída. Lo que a ella le gustaría era encontrar a un buen padre para Gaston, que pudiera servirle de ejemplo. El abuelo intentaba solventar esa carencia lo mejor posible. Pero era mayor, no tenía la vitalidad de un hombre de treinta años.

No sólo por eso echaba de menos a un hombre en su vida. A Lali le gustaría tener más hijos, su propio hogar y un hombre con quien compartir las noches. El panorama sentimental de sus veintitantos años había sido tan árido como el Gran Desierto del Thar. Ahora, con treinta y dos años, solía conocer a hombres casados. Los que estaban divorciados no tenían ganas de comprometerse otra vez. Hacía mucho tiempo que había dejado de pensar en un caballero andante que la rescatase del tedio.

Eso no iba a ocurrir en la realidad. La única persona que podía cambiar las cosas era ella misma. Por eso mismo, había solicitado el empleo del anuncio.

Caminando desde el metro hacia el restaurante, Lali iba pensando en lo que habría comentado de ella Lanzani. En esta entrevista ya sabía muchas más cosas de él.

Su padre, que leía el periódico diariamente, estaba interesado en la antropología. Le había dicho que había leído un reportaje sobre una conferencia que había dado. El acto había tenido lugar hacía varios años en la Royal Geographic Society. Lanzani había hablado de la tribu nómada de los Rabari. La única razón por la que la conferencia había sido polémica era que el orador había despreciado los valores de Occidente.

Antes de acudir a la cita, Lali se había informado sobre el restaurante. Una amiga le había dicho que se trataba de un sitio elegante y muy de moda.

Intentó no llegar demasiado pronto.


El restaurante tenía una cristalera y por ella descubrió a Lanzani con un hombre y una mujer, sentados en un sofá.

La mujer hablaba animadamente mientras bebía una copa de champán, como sus dos acompañantes.

Lanzani entró en el local a las doce y media en punto. Dejó el abrigo y el paraguas en el guardarropa y penetró en la sala. El doctor, que la había visto llegar, estaba esperándola de pie.

—Buenos días —repuso él, sonriendo por primera vez y extendiéndole la mano.

La sonrisa transformó su rostro adusto en un ser amable e increíblemente atractivo. Eso causó una honda impresión en Lali.

—Buenos días —contestó ella.

Ambos se estrecharon la mano, aunque él con menos frialdad que ella.

Lanzani llamó a un camarero y le comunicó que iban a sentarse en una mesa. Sólo había una pareja más, vestidos de forma extravagante. Debían de ser componentes de algún grupo de rock. El resto del restaurante estaba vacío.

—¿Le apetece beber algo? —preguntó el doctor.

Pero Lali, con la tensión o con el impacto de aquel saludo tan cordial, se había quedado en blanco.

—Como yo estaba bebiendo champán seguiremos con dicho vino —adujo Lanzani—. Por favor, camarero, dos copas de champán.

—Sí, señor. Ahora mismo.

Cuando el joven se alejó, el doctor comenzó a charlar.

—He llegado antes de tiempo y me he entretenido hablando con una pareja de viajeros americanos. Eran muy simpáticos. Espero que no haya tenido problemas con su jefe para venir a comer al centro de Londres.

—Oh, no. Mi horario es flexible. Además la gente con la que trabajo es muy agradable. Nos conocemos desde la Universidad. Siempre he procurado dar lo mejor de mí misma trabajando en equipo, pensando en disfrutar a cambio de tiempo libre. Así, he podido asistir a varios cursos.

—¿Qué tipo de cursos ha realizado?

—De gestión administrativa, informática, de aplicaciones gráficas… Ese tipo de cosas.

El camarero trajo el champán y dos sobres con la carta.

—Brindo por un agradable almuerzo —repuso Lanzani, elevando la copa—. Decidamos primero lo que vamos a tomar para poder hablar luego tranquilamente.

Lali procuró concentrarse en lo que le decía el maître, pero no pudo hacer mucho caso de sus palabras en francés. Estaba demasiado ocupada en causarle una buena impresión a su entrevistador. No obstante, sabía por su amiga, que la cocina era exquisita. El restaurante figuraba con dos estrellas en la guía Michelin.

Aunque el maître era extremadamente atractivo no lo era tanto como su acompañante.

Era probable que Lanzani fuera de origen escocés, a pesar de vivir en un país tan exótico.

Una vez que pidieron el menú, Lali preguntó impulsivamente:

—¿A su esposa le gusta vivir en la India, doctor Lanzani?

Se arrepintió de sus palabras nada más pronunciarlas. El hombre no mostró su reacción pero pareció sorprenderse. Posiblemente, habría tenido la intención de llevar él la conversación. O quizá le fastidió que le hicieran una pregunta personal. De cualquier modo, Lali tuvo la sensación de haberle molestado.

—No estoy casado —respondió él—. Mi forma de vida y la familia son dos cosas incompatibles. ¿Y usted, cómo es que no está casada?

El formulario que había rellenado dejaba claro que no se trataba de una mujer casada ni divorciada. Sin embargo, en las preguntas no habían incluido si era madre soltera. Y por supuesto, no tenía la mínima intención de revelarle el dato a su entrevistador. Si le hablaba de Gaston, lo más probable sería que pensase mal de ella.

Para algunas personas puede ser difícil comprender cómo teniendo un hijo, una madre quiera marcharse a otro lugar lejos de él. Por muy breve que sea la separación.

Si Gaston hubiese sido más pequeño, no se habría separado de él. Pero en ese momento de su vida, Lali anteponía los pros a los contras para salir de su casa. Lo más seguro sería que ella le echase de menos a él, mucho más que él a ella.

Lali volvió a la conversación, consciente de no haber conseguido el puesto definitivamente.

—Una vez me enamoré cuando era más joven. Pero no funcionó. Desde entonces me he dedicado a mi trabajo. Puede que algún día encuentre a alguien… pero el asunto no me obsesiona. Hay otras cosas en la vida.

—Por supuesto… y la comida es una de ellas —añadió él.

En ese momento, llegaron dos camareros con una bandeja de plata y les sirvieron los platos.

Lali había pedido escalopes adornados con chalotas y achicoria. Previamente, había mordisqueado los panecillos que estaban en una cesta. Fue consciente de estar mucho más hambrienta de lo esperado.

Normalmente, el estrés le quitaba el apetito. Sin embargo, ¿podía existir algo más estresante que jugarse el futuro de Gaston y el suyo propio almorzando con Peter Lanzani?
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20 comentarios y subo otro cap.

9 comentarios:

  1. Me intriga la vida anterior de Lali.No me gusta mucho la idea q planee irse y dejar a un hijo adolescente en manos de una persona con la q ella piensa es dificil la convivencia!Q pensara Pit cdo sepa q tiene un hijo ?O se lo ocultara para conseguir ese empleo?
    spero otro...muchas intrigas!

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  2. Peter Se Llevara Una Gran Cuando Sepa Que Es Madre Soltera Mas Mas.
    @DaniiVasqueez

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  3. O.O! Lali es la mama de Gaston D: dios quee hondaa estaa megaa interesantee la novee mas mas maas porfiss :DD me dejastee megaa super intrigadisimaa Ya quiero ver si le dan el puesto (:

    @maaff_lazaro

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  4. :0 es el hijo de lali :0 mas mas
    Mas

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  5. mas parece muy buena massssssssssssssssssssssssssssssss

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  6. Madre d un adolescente,a d ser muy duro separarse d el.

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  7. De verdad dejara a Gaston?
    Espero maas :)
    Besitoo


    Arii
    @AriadnaAyelen

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