El ambiente de la casa
se le hacía cada vez más insoportable. Tenía que salir de allí. Su padre no
tenía más remedio que aguantarla con paciencia. El señor Esposito había
cambiado mucho en los últimos tiempos. Incluso con Gaston, su nieto; era menos
vivo y alegre.
Gaston había hecho los
deberes en cuanto había llegado del colegio. Y ahora estaba jugando con su
ordenador, en la pequeña habitación contigua a la de su madre.
—Hola, mamá —la saludó
el niño—. Mira, ven a ver esto.
—Pero si es hora de
acostarse —contestó la madre.
—Lo sé, pero tienes que
ver esta página web. ¡Es fabulosa!
—exclamó Gaston.
Lali se quedó mirando la
pantalla, con el brazo sobre los hombros de su hijo. Pero lo que tenía ganas de
hacer en el fondo era darle un gran abrazo. Sin embargo, le dio un beso de
buenas noches y Gaston se lo devolvió, como siempre solía hacer. La madre no
quería resultar excesivamente efusiva.
Gaston tenía trece años,
justo al comienzo de la pubertad, una edad tan complicada… Especialmente, para
un niño sin padre. De aspecto se parecía a él. Tenía el cabello castaño y los
ojos de color avellana. Pero el tamaño de sus pies y de sus manos dejaban
adivinar que iba a ser muy alto. Lali deseaba de todo corazón que fuese también
una bella persona.
Después de enseñarle la
página web, Gaston apagó el ordenador
y se preparó para acostarse. En el colegio era más bien despierto. No es que
fuera muy brillante. Los juegos deportivos en equipo le aburrían. Lo que más le
interesaba era la informática, cosa que Gime deploraba y Lali alentaba.
Mientras el niño se
lavaba los dientes, su madre se quedó pensando distraída. Lo que a ella le
gustaría era encontrar a un buen padre para Gaston, que pudiera servirle de
ejemplo. El abuelo intentaba solventar esa carencia lo mejor posible. Pero era
mayor, no tenía la vitalidad de un hombre de treinta años.
No sólo por eso echaba
de menos a un hombre en su vida. A Lali le gustaría tener más hijos, su propio
hogar y un hombre con quien compartir las noches. El panorama sentimental de
sus veintitantos años había sido tan árido como el Gran Desierto del Thar.
Ahora, con treinta y dos años, solía conocer a hombres casados. Los que estaban
divorciados no tenían ganas de comprometerse otra vez. Hacía mucho tiempo que
había dejado de pensar en un caballero andante que la rescatase del tedio.
Eso no iba a ocurrir en
la realidad. La única persona que podía cambiar las cosas era ella misma. Por
eso mismo, había solicitado el empleo del anuncio.
Caminando desde el metro
hacia el restaurante, Lali iba pensando en lo que habría comentado de ella Lanzani.
En esta entrevista ya sabía muchas más cosas de él.
Su padre, que leía el
periódico diariamente, estaba interesado en la antropología. Le había dicho que
había leído un reportaje sobre una conferencia que había dado. El acto había
tenido lugar hacía varios años en la Royal Geographic Society. Lanzani había
hablado de la tribu nómada de los Rabari. La única razón por la que la
conferencia había sido polémica era que el orador había despreciado los valores
de Occidente.
Antes de acudir a la
cita, Lali se había informado sobre el restaurante. Una amiga le había dicho
que se trataba de un sitio elegante y muy de moda.
Intentó no llegar
demasiado pronto.
El restaurante tenía una
cristalera y por ella descubrió a Lanzani con un hombre y una mujer, sentados
en un sofá.
La mujer hablaba
animadamente mientras bebía una copa de champán, como sus dos acompañantes.
Lanzani entró en el
local a las doce y media en punto. Dejó el abrigo y el paraguas en el
guardarropa y penetró en la sala. El doctor, que la había visto llegar, estaba
esperándola de pie.
—Buenos días —repuso él,
sonriendo por primera vez y extendiéndole la mano.
La sonrisa transformó su
rostro adusto en un ser amable e increíblemente atractivo. Eso causó una honda
impresión en Lali.
—Buenos días —contestó
ella.
Ambos se estrecharon la
mano, aunque él con menos frialdad que ella.
Lanzani llamó a un
camarero y le comunicó que iban a sentarse en una mesa. Sólo había una pareja
más, vestidos de forma extravagante. Debían de ser componentes de algún grupo
de rock. El resto del restaurante
estaba vacío.
—¿Le apetece beber algo?
—preguntó el doctor.
Pero Lali, con la
tensión o con el impacto de aquel saludo tan cordial, se había quedado en
blanco.
—Como yo estaba bebiendo
champán seguiremos con dicho vino —adujo Lanzani—. Por favor, camarero, dos
copas de champán.
—Sí, señor. Ahora mismo.
Cuando el joven se
alejó, el doctor comenzó a charlar.
—He llegado antes de
tiempo y me he entretenido hablando con una pareja de viajeros americanos. Eran
muy simpáticos. Espero que no haya tenido problemas con su jefe para venir a
comer al centro de Londres.
—Oh, no. Mi horario es
flexible. Además la gente con la que trabajo es muy agradable. Nos conocemos
desde la Universidad. Siempre he procurado dar lo mejor de mí misma trabajando
en equipo, pensando en disfrutar a cambio de tiempo libre. Así, he podido asistir
a varios cursos.
—¿Qué tipo de cursos ha
realizado?
—De gestión
administrativa, informática, de aplicaciones gráficas… Ese tipo de cosas.
El camarero trajo el
champán y dos sobres con la carta.
—Brindo por un agradable
almuerzo —repuso Lanzani, elevando la copa—. Decidamos primero lo que vamos a
tomar para poder hablar luego tranquilamente.
Lali procuró
concentrarse en lo que le decía el maître,
pero no pudo hacer mucho caso de sus palabras en francés. Estaba demasiado
ocupada en causarle una buena impresión a su entrevistador. No obstante, sabía
por su amiga, que la cocina era exquisita. El restaurante figuraba con dos
estrellas en la guía Michelin.
Aunque el maître era extremadamente atractivo no
lo era tanto como su acompañante.
Era probable que Lanzani
fuera de origen escocés, a pesar de vivir en un país tan exótico.
Una vez que pidieron el
menú, Lali preguntó impulsivamente:
—¿A su esposa le gusta
vivir en la India, doctor Lanzani?
Se arrepintió de sus
palabras nada más pronunciarlas. El hombre no mostró su reacción pero pareció
sorprenderse. Posiblemente, habría tenido la intención de llevar él la
conversación. O quizá le fastidió que le hicieran una pregunta personal. De
cualquier modo, Lali tuvo la sensación de haberle molestado.
—No estoy casado —respondió
él—. Mi forma de vida y la familia son dos cosas incompatibles. ¿Y usted, cómo
es que no está casada?
El formulario que había
rellenado dejaba claro que no se trataba de una mujer casada ni divorciada. Sin
embargo, en las preguntas no habían incluido si era madre soltera. Y por
supuesto, no tenía la mínima intención de revelarle el dato a su entrevistador.
Si le hablaba de Gaston, lo más probable sería que pensase mal de ella.
Para algunas personas
puede ser difícil comprender cómo teniendo un hijo, una madre quiera marcharse
a otro lugar lejos de él. Por muy breve que sea la separación.
Si Gaston hubiese sido
más pequeño, no se habría separado de él. Pero en ese momento de su vida, Lali
anteponía los pros a los contras para salir de su casa. Lo más seguro sería que
ella le echase de menos a él, mucho más que él a ella.
Lali volvió a la
conversación, consciente de no haber conseguido el puesto definitivamente.
—Una vez me enamoré
cuando era más joven. Pero no funcionó. Desde entonces me he dedicado a mi
trabajo. Puede que algún día encuentre a alguien… pero el asunto no me
obsesiona. Hay otras cosas en la vida.
—Por supuesto… y la
comida es una de ellas —añadió él.
En ese momento, llegaron
dos camareros con una bandeja de plata y les sirvieron los platos.
Lali había pedido
escalopes adornados con chalotas y achicoria. Previamente, había mordisqueado
los panecillos que estaban en una cesta. Fue consciente de estar mucho más
hambrienta de lo esperado.
Normalmente, el estrés
le quitaba el apetito. Sin embargo, ¿podía existir algo más estresante que
jugarse el futuro de Gaston y el suyo propio almorzando con Peter Lanzani?
_______________________________________________________20 comentarios y subo otro cap.


Me intriga la vida anterior de Lali.No me gusta mucho la idea q planee irse y dejar a un hijo adolescente en manos de una persona con la q ella piensa es dificil la convivencia!Q pensara Pit cdo sepa q tiene un hijo ?O se lo ocultara para conseguir ese empleo?
ResponderEliminarspero otro...muchas intrigas!
Peter Se Llevara Una Gran Cuando Sepa Que Es Madre Soltera Mas Mas.
ResponderEliminar@DaniiVasqueez
mmaaaaaaaaaaaaaas
ResponderEliminarO.O! Lali es la mama de Gaston D: dios quee hondaa estaa megaa interesantee la novee mas mas maas porfiss :DD me dejastee megaa super intrigadisimaa Ya quiero ver si le dan el puesto (:
ResponderEliminar@maaff_lazaro
:0 es el hijo de lali :0 mas mas
ResponderEliminarMas
mas parece muy buena massssssssssssssssssssssssssssssss
ResponderEliminarQuiero mas!!!!
ResponderEliminarMadre d un adolescente,a d ser muy duro separarse d el.
ResponderEliminarDe verdad dejara a Gaston?
ResponderEliminarEspero maas :)
Besitoo
Arii
@AriadnaAyelen