Lali avanzó un paso y su
corazón se aceleró vertiginosamente. Las manos de Peter se posaron en su
cintura. Él la estrechó mirándola a los ojos profundamente. Peter la besó en la
sien y en el pómulo, deslizándose a continuación hacia la comisura de sus labios.
Así permanecieron quietos unos segundos antes de que él la besara en la boca.
Pero el beso no fue muy largo. Peter se retiró y soltó la cintura de Lali.
—Casémonos aquí… en
seguida —sugirió él.
—¿Podemos hacerlo?
—preguntó ella.
—¿Por qué no? —sostuvo Peter—.
El secretario de Nico puede ocuparse de todo el papeleo. Lo único en lo que
tienes que pensar es en lo que te vas a poner. Será una boda informal, pero de
todas formas me imagino que querrás un vestido nuevo.
Lali se quedó pensando
en cómo habría sido la primera boda de Peter. ¿Habría ido Nuala vestida de
blanco? ¿Habría sido una ceremonia clásica? En ese caso las señoras habrían
llevado sombrero y los caballeros chaqué.
Pero no se lo iba a
preguntar. No de momento… Y puede que nunca. Cierta parte de la vida de Peter
permanecería siempre en la sombra.
Cuando Lali se lo
comunicó a Gaston, éste estuvo encantado.
—¡Es genial, mamá!
—exclamó el niño—. Es lo que estaba deseando que ocurriera. Sin embargo, tenía
la impresión de que no te llevabas muy bien con Peter.
—¿De verdad? —sostuvo Lali—.
No veo por qué: posee todas las cualidades que admiro.
—¿Qué va a decir el
abuelo? —preguntó Gaston—. ¿Le vas a llamar?
—Más vale que lo haga
ahora mismo —repuso Lali—. No creo que pueda hacer un viaje tan largo como
éste.
—Además, si viniera,
ella también viajaría con él, y lo fastidiaría todo —adujo Gaston.
—Llámala Gimena —le
regañó Lali, aunque en el fondo pensase como su hijo.
En efecto, su forma de
ser y sus manías no iban a ser del agrado ni de Nicolas, ni de Peter. Aunque
sus modales impecables no lo iban a manifestar jamás.
Lali tardó cierto tiempo
en poder hablar con su padre. Le habría gustado poder comunicarse con él por
medio de internet. Pero Gimena le
había convencido de que era demasiado mayor para saber navegar por la red.
Fue Gimena la que
contestó a la llamada. Estuvo largo rato informando a Lali de los chismes de
las vecinas. A continuación, le pasó el teléfono a su esposo.
Lali empezó
preguntándole por su salud y luego se sinceró:
—Papá, ¿te acuerdas de
aquel artículo del periódico en que hablaban del doctor Peter Lanzani, el
hombre que me entrevistó?
Su padre contestó que sí
lo recordaba.
—Pues es una sorpresa
porque no os he contado nada en los e-mails,
pero me ha pedido que me case con él —dijo Lali—. Gaston está encantado y me
gustaría que tú también te alegrases. Cuando lo conozcas, te va a entusiasmar.
—Si te gusta a ti,
entonces a mí también —repuso el señor Esposito—. Me alegro mucho por ti, hija.
Cuando hubieron colgado,
Lali se preguntó si Gimena estaría contenta. La mayoría de las mujeres en su
situación estarían encantadas de tener su casa para su marido y ella. Pero ella
era de esas personas que necesitan acosar siempre a alguien.
Al día siguiente,
mientras Gaston estaba con Peter, Nico fue al estudio de Lali.
—Peter me ha dado la
noticia —repuso él—. Estoy entusiasmado porque hacéis una pareja magnífica.
—¿Tú crees? —preguntó Lali—.
¿Por qué estás tan seguro?
—Porque Peter y yo somos
como dos hermanos —respondió Nicolas—. Te conozco desde hace muy poco tiempo.
Pero viendo cómo has educado a Gaston, puedo hacerme una idea de que vas a ser
una esposa estupenda. No es nada fácil para las mujeres educar a un hijo en
solitario. Suelen acabar siendo o excesivamente protectoras o muy posesivas. Y
tú has esquivado los dos escollos. Gaston es un chico maravilloso. No creo que
se ponga celoso cuando tenga más hermanos porque ya es todo un hombre.
—Eso espero —exclamó Lali.
Había estado pensando en
eso durante toda la noche. Como no podía dormir, no podía evitar preguntarse si
un matrimonio de conveniencia podía ser compatible con el amor. Ese tipo de
matrimonios funcionaban en la India y antiguamente en occidente, pero Lali
tenía sus dudas.
La diseñadora se
preguntó si Nico se lo habría comunicado a su hermana. Detestaba pensar que Eugenia
lo fuera a pasar mal por su causa. Ella y Peter parecían hechos el uno para el
otro. En todo, excepto en lo que concernía a Nico. A él no le gustaría que Peter
fuera su cuñado y él lo sabía.
En cuanto estuvieron a
solas, Lali habló con su futuro marido.
—¿Te has dado cuenta, Peter,
de que Eugenia siente por ti mucho más que una profunda amistad?
Él no pareció
sorprenderse con la observación.
—Sé lo que Eugenia
siente por mí, pero yo no estoy enamorado de ella. Aún en el caso de que lo
estuviese, no habría funcionado. Y ella lo sabe. Eugenia está comprometida con
la causa de las mujeres más desfavorecidas. Jamás abandonará la India. Y yo,
tarde o temprano tendré que volver a Escocia a ponerme al frente de la hacienda
de mi padre. Comprendes lo que supone eso, ¿verdad? Vas a compartir tu futuro
conmigo, dentro de unos días.
—¿Si crees que soy capaz
de cumplir con mis responsabilidades correctamente? —adujo Lali.
—En el pasado las
mujeres Lanzani debían ocuparse primordialmente de la casa y de los hijos. Pero
en nuestros días, tú podrás continuar con tu carrera de diseñadora. Estoy
convencido de que es lo que quieres. Tus obligaciones sólo consisten en
aparecer en público unas cuantas veces y dar a luz los hijos que queramos
tener.
De pronto, Lali se
acordó de una idea que le había obsesionado durante la noche en vela.
—¿Y qué ocurre si no
puedo tener más hijos? —se preocupó ella—. ¿Has pensado en ello?
—¿El parto de Gaston fue
complicado? —preguntó Peter—. ¿Te aconsejaron que no tuvieras más hijos?
—No, en absoluto, el
niño nació fácilmente —repuso Lali—. Pero a mi edad, a veces es difícil
quedarse embarazada.
De pronto, Peter le
acarició la mejilla con el dorso de la mano.
—Hablas como si tu reloj
biológico estuviese dando las últimas campanadas —arguyó Peter—. Si acabas de
cumplir los treinta. Puedes tener dos o tres niños. Y además nuestros ingresos
nos permitirán tener ayuda para cuidarlos.
—No me gustaría que mis
hijos se criaran en manos de otra persona —dijo Lali—. Dejaría mi carrera
durante un tiempo hasta que fuesen mayores. O al menos reduciría mis
responsabilidades.
—Como tú quieras
—respondió Peter—. No te voy a presionar para que lo hagas. Espero poder
conservar yo mismo mi trabajo aún viviendo en Escocia. Sin embargo, no podré
viajar tan a menudo a la India.
—¿Es tan importante para
ti seguir los designios de tu padre? —prosiguió Lali.
—He pensado en esto
muchas veces —sostuvo—. No es lo que más me apetece, encerrarme en un viejo
castillo en un lugar con un clima inhóspito. ¿Pero es acaso mi deber? ¿Tú qué
opinas?
—¿Cómo voy a responderte
si en mi familia la tradición se reduce a conservar el relicario de mi
bisabuela? Yo creo que a tu padre le haría muy feliz que siguieses con las
propiedades de la familia. Y además le has dado tu palabra de que lo harías.
—Tienes razón —continuó Peter—.
Cuando menos me lo esperaba le prometí a mi padre que le dejaría a mi hijo sus
posesiones. Ahora ya no es algo tan remoto como cuando yo tenía veinte años.
—Pero si tu padre tiene buena
salud, no tienes por qué tener prisa, incluso podrías morir tú antes que él.
De pronto, ella sintió
verdadera angustia pensando en esa posibilidad.
Ahora que sabía que
estaba enamorada de él, ¿cómo podría soportar el hecho de vivir sin su
presencia?
—Creo que es mejor que
vivamos plenamente el presente y nos olvidemos del futuro —siguió diciendo Lali—.
Pero pase lo que pase, cuando sea tu esposa, te seguiré allá donde vayas.
—No estoy muy seguro de
que las feministas vayan a ponerse muy contentas si llegan a enterarse —bromeó Peter.
—No necesito su
consentimiento —replicó Lali—. Tengo mis propias convicciones. Dos compañeras
mías de la Facultad se han separado porque sus carreras eran incompatibles con
las de sus maridos. Y estoy segura de que no son las únicas de la clase. Lo
único que dura para toda la vida es una relación sentimental estable…
Había estado a punto de
decir y recíproca.
Pero Peter le dijo de
pronto:
—Deja de hablar y
bésame.
Lali estaba encantada de
acatar su orden pero justo en ese momento se oyó un silbido en el vestíbulo.
—Mamá, ¿estás ahí? —dijo
Gaston en voz alta.
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Hola!! Como estan? Yo? FELIZ :) y FELIZ :))
Caritas felices (solo para entendidos). el NINIO , LA rompe !

Me encanta. Mas Nove!!
ResponderEliminarJajaj súper linda la conversación de ellos mas mas mas mas haha justo llego gastón :/ súper feliz el cumple rochiter y los twitts laliter lo
ResponderEliminarMas
Mas mas mas
Q buen cap! Subiras otro!Q inoportuno Gas!
ResponderEliminarY sí q vivan las caritas felices!
Me encanta, q inoportuno gas!! más!!
ResponderEliminaroooo no puedo creer que se hagan tan faciles las cosas, y mas por que aceptaron en un momento y que lindo que gaston y el papa aceptaran igual que nico :P masssssssss
ResponderEliminarjajajaja si el twitter exploto ajjajaja me encanto el capiulo y quiero maaaaaaaaaaaaas
ResponderEliminarAaaaaaa al final si se casan :DD
ResponderEliminarespero maaas,,
besitoos
Arii
@AriadnaAyelen
Gastón feliz x su madre ,y su padre y Nico también.
ResponderEliminarGastón los interrumpió :( jajaja
ResponderEliminarmás noveee.
Una locura esos tweets laliter :)