Luna de Miel en el Desierto
—Ha sido un auténtico
placer.
Y Lanzani le dedicó una
de sus escasas sonrisas.
Lali se despertó cuando
sonó el teléfono a la hora convenida. Durante unos instantes, se quedó observando
el lujoso entorno en que se encontraba. La habitación era grande y confortable.
Del techo colgaba un ventilador que daba vueltas.
Buscó ropa para almorzar
en el jardín del gran hotel. La ocasión requería algo más distinguido que los
pantalones militares y la cazadora que llevaba en el avión.
Cuando salió del baño y
se vistió, se maquilló ligeramente. Le apetecía más agua. Fue hacia el mueble
bar y se dio cuenta de que había una puerta en la que no había reparado. A lo
mejor era para la esposa del Príncipe, del cual sólo conocía algunos datos. Los
había leído en los libros recomendados por Lanzani.
Con cierta curiosidad, Lali
abrió la puerta y vio una cama usada por alguien. Había también un ordenador
portátil y un par de disquetes sobre una mesa. En la mesilla de noche había un
libro y un portafolios en el sofá.
De pronto cayó en la
cuenta de que Lanzani debía de compartir la suite
con ella. A causa de la boda, el hotel estaba completo. Era curioso pensar que
el hombre hubiera dado por hecho que no le importaría ese detalle.
Al cabo de dos minutos, Lanzani
volvió.
—¿Ha podido dormir?
—preguntó él.
—Sí, claro. Ya me
encuentro mejor —contestó Lali.
—Estupendo, pues vayamos
a comer. No hace falta que busque la llave. Ya la tengo yo.
Mientras se dirigían al
ascensor, Lali preguntó.
—¿No le parecerá extraño
al personal del hotel que utilicemos la suite
del Príncipe?
—¿Está queriendo decirme
que le molesta compartir la suite
conmigo? —repuso Lanzani.
—No, en absoluto…
—Las mujeres no suelen
decir lo que piensan —arguyó él secamente—. Es una de sus características.
Respecto al hotel, su deber es que nos encontremos lo más cómodos posible.
El ascensor estaba en
otro piso.
—¿Acaso quiere que me
vaya a otro lugar? —siguió diciendo Lanzani.
—No. Por supuesto que no…
Desde el punto de vista
de Peter, sería menos aconsejable, por no decir mucho más caro. Con toda
certeza, el que debía de correr con los gastos de la suite era el Príncipe y no Lanzani.
Cuando se abrió el
ascensor, Lali se sonrojó deseando no haber hecho ningún comentario al
respecto.
El jardín del hotel
estaba flanqueado por una serie de árboles que apagaban la algarabía de la
ciudad. La terraza estaba llena de mesas donde los clientes tomaban copas. Un
poco más lejos, sobre la hierba, estaban instaladas las mesas del restaurante.
El maître se acercó de inmediato saludándolos.
—Doctor Lanzani, señora.
¿Dónde quieren sentarse?
—A la sombra. La señora
acaba de venir de Europa y no está acostumbrada a un clima tan cálido.
El encargado los condujo
a una mesa con sombrilla y, automáticamente, otro camarero apareció con dos gin
tonics.
—¿Suele el Príncipe
visitar a menudo Delhi? —preguntó Lali.
—Una vez al mes,
aproximadamente —repuso Peter—. Su hermana es ginecóloga y está muy implicada
en la lucha del colectivo femenino. Al Príncipe también le interesa el futuro
de la India. Y le encanta disfrutar de la vida social… Cosa que yo evito a toda
costa.
—Pero todo el mundo
necesita tener vida social —arguyó Lali.
—Yo disfruto con mis
amigos, pero no me gustan las fiestas multitudinarias —contestó él.
Hasta entonces había
estado pendiente de ella, pero de pronto su mirada fue atraída por dos grupos
que estaban sentándose.
Por un lado había varios
ejecutivos bien trajeados. Y por otro, tres bellas mujeres ataviadas; una a la
europea y las otras dos con vestidos del lugar.
De pronto, Lali reparó
en un extraño animal con una cola pomposa que saltaba sobre la hierba a toda
velocidad. Se dirigía hacia el carrito de las tartas, que estaban
convenientemente tapadas con tapaderas transparentes.
—¿Qué es ese animal?
—preguntó ella.
—Es una ardilla de las
palmeras —repuso Peter—. Como verá, los camareros son previsores con las
fuentes. Esos bichos tienen un gran paladar.
Entonces Lanzani sonrió.
Puede que resultase todo un acontecimiento cada vez que lo hacía. Pero Lali, al
verlo, notó una sensación extraña en el estómago.
Él se levantó y dijo:
—Vayamos a escoger
nuestros platos en el buffet.
Cuando terminaron de
comer, Lali se imaginaba que le dejaría la tarde libre. Sin embargo, Lanzani
dijo.
—Tengo una hora de sobra
antes de la reunión. ¿Le apetece estirar las piernas?
A Lali le habría
apetecido dormir una siesta tras el delicioso almuerzo. No obstante, tomó su
bolso y le acompañó.
Abandonaron el recinto
del hotel. Los alrededores constituían un mundo completamente distinto. En
plena calle varias mujeres vendían telas en tonos anaranjados y rojizos como el
amanecer. Habían expuesto los tejidos a un lado de la calle, de forma que el
conjunto parecía una enorme alfombra mágica.
Entre árbol y árbol,
habían tendido cuerdas de las que colgaban tapices hechos con mezclas de
terciopelo y seda.
Los saris de algodón que
vendían en el mercadillo no debían de valer nada comparados con los de seda que
vendían en el hotel. Sin embargo, los colores eran magníficos debido
probablemente al prolongado contacto con el sol y a los múltiples lavados.
—¡Qué bonitos son!
—exclamó Lali.
—La belleza parece
emanar de unos pies descalzos, o de unas sandalias y desaparecer con unos
zapatos de tacón. Y veo con gran satisfacción que usted no los lleva.
A Lali le pareció un
poco irritante esa opinión tan arbitraria.
—Me los pongo a veces,
cuando no tengo que andar mucho —replicó ella.
—La llevare hacia la
zona donde está situado el gran mercado, allí podrá ver las tiendas de
artesanía que son subvencionadas por el gobierno —continuó él—. Podrá seguir
viendo artesanía y no estará lejos del hotel. Nos veremos allí para cenar
alrededor de las siete.
Lali estaba lista en el salón de la suite, cuando varios minutos antes de
las siete apareció Lanzani. Salía de su habitación con el cabello todavía
húmedo de la ducha. Ya no llevaba el traje de antes, sino unos chinos y una
camisa clara.
—¿Pudo volver sin
problemas? —dijo él.
—En efecto —repuso Lali
sonriendo—. Me metí en una librería y el dueño me recomendó esta novela.
Ella le mostró el libro.
Lanzani leyó el título en alto.
—Memorias de la Maharaní de Jaipur. Les gusta mucho a las turistas.
Cuenta la vida de la Maharaní y la de su madre: fueron dos grandes bellezas. No
lo he leído pero me han dicho que es muy interesante dentro de su contexto.
—¿Por qué no lo ha
leído, porque está escrito por una mujer? —preguntó Lali.
Peter esbozó una
sonrisa.
—¿Acaso cree que odio a
las mujeres? —dijo él.
—Desde luego no está muy
a favor de ellas —arguyó Lali.
—No de todas en masa
—agregó Lanzani—. No obstante, puedo disfrutar de la compañía de algunas de
ellas. No me diga que no se siente más cómoda en compañía de mujeres.
—Depende de la situación
—contestó ella—. En un autobús averiado en cualquier parte, no me alejaría de
un hombre. En cualquier grupo siempre hay alguno que entiende de mecánica.
Estoy seguro que usted sabría qué hacer si su coche no arranca. Yo no tendría
idea de cómo empezar.
—Yo empezaría mirando un
manual —replicó él—. Vayamos al bar.
Cuando salieron de la suite, cuatro mujeres aparecieron por el
otro lado del pasillo. Todas iban vestidas con saris exquisitos, bordeados de
oro auténtico. Llevaban valiosas joyas. Tres de ellas no llevaban velo. Pero la
cuarta iba cubierta con un sari colorado.
El exótico grupo se
acercó hasta la puerta del ascensor.
—Bajaremos por las
escaleras —repuso Lanzani—. La de rojo es la novia.
Cuando las mujeres
descubiertas miraron al doctor, él las saludó juntando las palmas de las manos
e inclinándose.
Lali se preguntó si bajo
ese aspecto exterior tan rudo no se escondía un caballero andante.
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MAS NOVE!!!
ResponderEliminarMasssssss nove esta buenisimaa
ResponderEliminarPeter me intriga ampliamente!Q experiencia estar ahí!Me encanta!
ResponderEliminarmáas noveee!! Me guusta! :)
ResponderEliminarUn poco rudo ,pero un caballero.
ResponderEliminarQuieeero maaaas :DD
ResponderEliminarbesitooo
Arii
@AriadnaAyelen
mas noveeeeeeeeeeee!!!
ResponderEliminarmuy buena y es super diferentee!! seguila
ResponderEliminarmas
ResponderEliminarya quiero que montes cuando lali y peter esten juntos
ResponderEliminarmas
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