Nacida para Seducir
Gime
se dejó llevar por la música. Estaba muy excitada, sentía que flotaba en un mar
húmedo y resbaladizo. Él le acarició el pelo de la nuca y enterró los labios en
el hueco de la oreja. Ella giró la cabeza y dejó que la besara. Fue un beso
profundo, dulce, mucho más excitante que otros besos de borrachos que se habían
dado. Cuando por fin se separaron, la pregunta implícita en los ojos de Jack
atravesó el estado de ensueño de Gime. Ella negó con la cabeza.
–¿Por
qué? –susurró él, acariciándole el pelo.
–Ya
no tengo rollos de una noche.
–Te
prometo que esto durará más de una noche. –Le acarició la sien con el pulgar–.
¿Acaso no te preguntas cómo sería si nos dejáramos llevar?
Más
de lo que él podía imaginar.
–Siempre
me hago preguntas sobre cosas que no son buenas para mí.
–¿Estás
segura? No somos crios.
Ella
se apartó.
–Ya
no me atraen los rockeros guapos.
–Gime...
Sonó
el móvil en los escalones. «Gracias, Dios mío.» Ella se apresuró hacia el
porche.
–No
irás a contestar... –dijo él.
–Tengo
que hacerlo. –Mientras se acercaba a los escalones, se apretó los labios con el
dorso de la mano, pero no sabía si era para borrar el beso o para conservarlo–.
¿Sí?
–Gime,
soy Ed.
–Ed.
Estaba esperando tu llamada. –Entró con rapidez en la casita de invitados.
Transcurrió
media hora antes de que ella dejase de hablar por teléfono. Salió para recoger
las cosas y se quedó sorprendida al ver a Jack todavía allí, tumbado sobre la
manta, mirando las estrellas. Tenía una rodilla doblada y el brazo bajo la
cabeza. Se sintió demasiado feliz al ver que la había esperado.
Jack
le habló sin mirarla.
–Háblame
de él.
Ella
oyó el tono áspero de su voz y recordó aquellos viejos ataques de celos. Si no
hubiera dejado esos juegos hacía mucho tiempo, le habría dicho que se fuera al
infierno, pero se sentó en la manta y dejó que la falda formara pliegues
alrededor de sus rodillas.
–Ellos.
–¿Cuántos?
–¿Ahora
mismo? Tres.
Ella
se puso rígida cuando él se giró para mirarla de frente. Pero no la atacó.
–Entonces
no son tus amantes.
Fue
una afirmación, no una pregunta.
–¿Cómo
lo sabes?
–Lo
sé.
–Esos
hombres me llaman a todas horas.
–¿Por
qué lo hacen?
Gime
sólo percibió curiosidad en su tono. O a él no le importaba que estuviera con
ellos, o había comenzado a entender a la mujer en la que se había convertido.
Se recostó en la manta.
–Soy
alcohólica y drogadicta rehabilitada. Llevo años en Alcohólicos Anónimos. Ahora
mismo soy la orientadora de tres hombres y una mujer, pero no resulta fácil al
no estar en Los Angeles, aunque ellos no quisieron cambiar de orientador.
–Comprendo
que no lo hicieran. Seguro que eres muy buena. –Se apoyó en un codo para
mirarla–. Jamás te he olvidado, ¿lo sabes, no?
Ella
tenía que recordar cómo eran las cosas realmente, y no cómo quería que fueran.
–No
soy yo lo que no puedes olvidar. Es la culpabilidad que sientes por Peter.
–Conozco
la diferencia, y eres la única mujer que jamás he podido olvidar.
Mientras
Gime lo miraba fijamente a los ojos, él inclinó la cabeza y la besó otra vez.
Su boca se volvió suave y maleable bajo la de él. Pero cuando sintió la mano de
Jack entre las piernas, recordó que los sentimientos de Jack hacia ella siempre
comenzaban y terminaban debajo de los pantalones. Salió de debajo de él y se
puso de pie.
–Ya
te lo he dicho. Ahora no hago estas cosas.
–¿Esperas
que crea que has renunciado al sexo?
–Sólo
con los rockeros. –Se dirigió a los escalones para apagar la música y recoger
las cosas–. He mantenido tres largas relaciones desde que estoy sobria. Un
policía, un productor de televisión y el fotógrafo que me introdujo en Galería
de Corazones. Todos eran tíos estupendos, y ninguno cantaba. Ni siquiera en los
karaokes.
A
través de la oscuridad, ella vio la suave sonrisa burlona de Jack cuando se
puso de pie.
–Pobre
Gime. Mira que privarte de toda esa pasión de los rockeros.
–Al
menos, me respeto a mí misma. Que es más de lo que tú puedes decir.
–Sé
que te sentirás decepcionada, Gime, pero hace mucho tiempo que dejé los rollos
de una noche. Ahora tengo relaciones de verdad. –Recogió la manta y la arrastró
hacia ella–. Es lo único que tú y yo no hemos intentado nunca. Quizá haya
llegado el momento de que lo probemos.
Ella
se quedó tan aturdida que no pudo más que clavar los ojos en él. Jack le puso
la manta en las manos, la besó suavemente en la mejilla, y la dejó sola.
A
las siete de la mañana siguiente, Peter llegó al porche trasero de la casa de
Nita. Odiaba saber que había lastimado a Lali el día anterior. La única razón
de que la hubiera mantenido al margen era que no quería contestar a las
preguntas que sus amigos le harían. ¿Cómo podía explicarles quién era ella
cuando ni él mismo se aclaraba? Sabía cómo manejar a las mujeres como amante o
como amigo, pero no como ambas cosas a la vez.
Una
paloma sobrevoló el tejado de Nita cuando llegó a la puerta trasera. Entró sin
llamar. Nita estaba sentada a la mesa de la cocina con una enorme peluca rubia
y una bata con flores de muchos colores.
–Voy
a llamar a la policía –dijo ella, más molesta que enfadada–. Te arrestarán por
allanamiento de morada.
Él
se acuclilló para rascar detrás de las orejas a un Tango semidormido.
–¿Puedo
tomar antes un café?
–Son
apenas las siete. Deberías haber llamado.
–No
estaba de humor para hacerlo. Es lo mismo que cuando usted se presenta en mi
casa sin molestarse en llamar.
–Mentiroso.
Siempre llamo. Y Lali aún está durmiendo, así que vete y no la molestes.
Él
llenó dos tazas con el café cargado de Nita.
–¿Qué
hace en la cama tan tarde?
–Eso
no te incumbe. –Finalmente la indignación de Nita burbujeó hacia la superficie,
y lo apuntó con el dedo índice como si fuera una pistola.
–Le
has roto el corazón. Y ni siquiera te importa.
–Lali
está enfadada, no dolida. –Miró a Tango–. Déjenos solos un rato.
La
silla chirrió cuando ella se levantó bruscamente de la mesa.
–Un
consejo señor Casanova. Si yo fuera tú, le echaría un vistazo a lo que ella
oculta bajo el lavabo del baño.
Ignorándola,
se dirigió arriba.
A
Lali no le sorprendió oír a Peter hablando con Nita en la planta de abajo. Los
rayos de sol entraban por las puertas del balcón mientras terminaba de subirse
los vaqueros. No hubiera podido soportar que entrara por el balcón la noche
anterior, así que había pasado la noche en el dormitorio que había junto al de
Nita. Ahora él intentaría engatusarla para congraciarse con ella. Vaya suerte
la suya.
Al
sentarse en la cama para ponerse las sandalias, él apareció por la puerta. Castaño,
macizo e irresistible. Lali tiró con brusquedad de la correa de la sandalia.
–Tengo
que hacer un montón de cosas antes de la fiesta de mañana para Nita, y no
quiero discutir ahora.
Él
dejó la taza de café en la mesilla de noche.
–Sé
que estás cabreada.
Estar
cabreada sólo era la punta del iceberg, luego estaba ese otro asunto que era un
secreto.
–Más
tarde, Pedrita. Los hombres de pelo en pecho evitan este tipo de discusiones.
–Déjate
de tonterías. –Como siempre, la voz del quarterback que llevaba dentro la tomó
por sorpresa–. Lo de ayer no fue nada personal. No de la manera que crees.
–Te
aseguro que lo sentí como algo muy personal.
–Crees
que me avergonzaba presentarte a mis amigos por esas ropas que llevas y tu
aspecto descuidado, pero nada más lejos de la verdad.
Ella
se puso de pie con rapidez.
–No
malgastes saliva. No soy el tipo de mujer con el que tus amigos esperan ver a
Malibú Peter, y no querías ponerlos a prueba.
–¿Realmente
piensas que soy así de mezquino?
–No.
Creo que te comportaste como un caballero, tratando de no ponerme en evidencia
presentándome como si fuera sólo una amiga con derecho a roce.
–Eres
más que una amiga, Lali. Eres uno de mis mejores amigos.
–¿Y
eso qué significa? ¿Que soy tu coleguita o... un amiguete?
Él
se pasó la mano por el pelo.
–No
tenía intención de lastimarte. Sólo quiero que lo que hay entre nosotros siga
manteniéndose en privado.
–Como
todas las demás cosas de tu vida que quieres mantener en privado. ¿No te
pierdes con tanto secretismo?
–No
tienes ni idea de lo que significa ser un personaje público –replicó él–. Tengo
que ser precavido.
Ella
cogió la taza de café y agarró con rapidez el bolso de los pies de la cama.
–Lo
que quiere decir que me he convertido en otro de tus sucios secretitos.
–Ése
es un golpe bajo.
Ella
no podía continuar con aquella discusión, no cuando tenía su propio secreto que
ocultar.
–Te
lo voy a poner bien fácil. Hoy es viernes. Mañana es la fiesta de Nita. Tengo
que resolver unas cosas el domingo, pero a primera hora del lunes pondré rumbo
a lo desconocido.
La
expresión de Peter se volvió furiosa.
–No
digas gilipolleces.
–¿Por
qué? ¿Por qué lo dejo yo y no tú? –Todas las emociones que ella no quería
sentir (tristeza, miedo, dolor), la invadieron de golpe, pero las contuvo a
fuerza de voluntad–. La vida es corta, Boo. Ya tengo un coche de alquiler, y
compré un mapa de carreteras nuevecito. Ha sido un placer estar contigo, pero
ya es hora de que siga mi camino.
Ella
se estaba comportando de una manera irracional, y cerró los puños.
–Por
lo que se ve, necesitas tiempo para madurar. –Sus palabras fueron tan frías que
ella medio esperaba ver una nubecilla de vapor saliendo de su boca–. Hablaremos
de esto mañana en la fiesta de Nita. Tal vez entonces puedas pensar como un ser
humano racional. –Salió a grandes zancadas de la habitación.
Ella
se recostó en la cama, deseando tontamente que él la hubiera tomado entre sus
brazos para pedirle perdón. Esperaba como mínimo que le hubiera dicho algo
sobre los murales antes de comenzar el asalto. Ya los habría visto a esas
alturas. El día anterior, había recibido un sobre en el buzón de Nita con un
cheque de Gime. Eso era todo. Ninguna nota personal. Gime y Peter tenían un
gusto impecable. Estaba claro que odiaban los murales. Había sabido que lo
harían. Pero, a pesar de todo, había esperado que no lo hicieran.
Peter
recorrió la alfombra rosa del pasillo. Si se concentraba en retorcerle el
cuello a Lali, no tendría que pensar en que se había comportado como un
imbécil. Odiaba saber que la había lastimado. Lali creía de verdad que a él le
avergonzaba presentarla a sus amigos, pero no era vergüenza lo que sentía. Si
esos tíos se hubieran molestado en hablar con ella en vez de tratarla como a
una criada, se habrían enamorado de Lali al instante. Pero Peter no quería que
nadie –en especial sus compañeros de equipo– vieran algo personal en la
relación que mantenía con Lali cuando todavía era algo muy reciente. Caramba,
ni siquiera hacía dos meses que la conocía.
Y
ahora ella pensaba dejarle. Debería haber comprendido desde el principio que no
podía contar con ella. Pero después de cómo la había tratado ayer, tampoco
podía culparla.
Al
bajar las escaleras recordó algo que le había dicho Nita. A la anciana le
encantaba meter cizaña, pero también era cierto que se preocupaba por Lali a su
retorcida manera. Se dio la vuelta y volvió arriba.
El
baño de Lali tenía las paredes rosas, toallas del mismo color y una cortina de
ducha estampada con botellas de champán. Una toalla, húmeda de la ducha,
colgaba torcida del toallero. Él se inclinó frente al lavabo, abrió la puerta
del mueble, y clavó los ojos en la cajita que tenía delante.
Oyó
unos pasos apresurados a sus espaldas.
–¿Qué
estás haciendo? –dijo ella sin aliento.
Cuando
la mente de Peter registró lo que veía, se le subió la sangre a la cabeza.
Cogió la caja y de alguna manera logró ponerse de pie.
–¡Deja
eso! –gritó ella.
–Me
dijiste que tomabas la píldora.
–Y
la tomo.
Además,
también habían usado condones. Con excepción de un par de veces..., la miró.
Ella estaba paralizada, con los ojos muy abiertos y la piel pálida. Él sostuvo
en alto el kit de la prueba del embarazo.
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Que esconde Lali bajo el lavabo ??
Un Babytest !!
Viernes y Sabado no hay nove pero domingo Maraton!!
Gracias :)
Viernes y Sabado no hay nove pero domingo Maraton!!
Gracias :)

Nooo es un montón si nove :/ uuu esperare cn ansias
ResponderEliminarNo nos dejes así!!! Uno más hoy!! Dale q sí!!
ResponderEliminarA veces todas las precauciones pueden fallar Más!!
omg!! me queres matar!!!
ResponderEliminarmasssssssssssssssss
nooo yo quiero saber que pasaaaaaaa... esta embarazada???? nnoooooo puedoo esperarrr has el domingooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo masssssssssssssssssssssssssssssss
ResponderEliminarayyyyy xfin el bebe laliterr! no me lo puedo creer k pasara? xfaaa sube otro cspi hoy no nos puedes dejar tantos dias con la intrigaaa! @monibicolor
ResponderEliminarNonoononon, no podes dejarnos asi tienes que subir por lo menos un cap mas!!
ResponderEliminarArii
@AriadnaAyelen
Haay Dios!!no porfavor no nos dejes asi estaa buenisimaa la novee pff pobre lali :/ & peter que todavia la trata horriblee :$ yaa quiero ver quee pasaa con lo de la pruebaa :DD super intrigadaa (:
ResponderEliminar@maaff_lazaro
K grande Nita!!!,jajaja,Peter parece k necesita toda la ayuda k le puedan brindar.
ResponderEliminarLa vieja al final es una genia!Creo q le tiene mucho cariño a Lali!Un baby?Esperar hasta el dgo para ver q pasa?y bueno ...paciencia ven a mí!JAJA!Gracias por subir!
ResponderEliminarJodeemeeeeeeee!!! Me pongo euforica jajaja no puedo esperar hasya el domingooooooo lpm... quiero maratooonn YA
ResponderEliminarVOLVI SEGUIME HABISANDO POR MAS MAS MAS MAS MAS QUIERO YA QUE SE SEA DOMINGO MAS MAS MAS MAS ME MATA LA CURIOSIDAD'
ResponderEliminar@DaniiVasqueez
DOMINGO!! (yn) !! Llega rapido ME ENCANTAA!! Un beso.
ResponderEliminarYa me sonaba! QUIERO MAS!
ResponderEliminarNo quiero tener que esperar al domingo =/