Además,
también habían usado condones. Con excepción de un par de veces..., la miró.
Ella estaba paralizada, con los ojos muy abiertos y la piel pálida. Él sostuvo
en alto el kit de la prueba del embarazo.
–Supongo
que esto no pertenece a Nita.
Ella
intentó dirigirle una mirada obstinada, pero no pudo. Las pestañas le rozaron
las mejillas cuando bajó la mirada.
–Hace
unas semanas, después de tomar esos camarones en mal estado en Josie's, vomité
la píldora. En aquel momento no me di cuenta.
Un
tren de alta velocidad se acercaba para arrollarlo.
–¿Me
estás diciendo que vomitar la píldora puede hacer que te quedes embarazada?
–Es
posible, supongo. Tenía que haber tenido la regla la semana pasada, y no sabía
por qué no me venía. Luego recordé lo sucedido con la píldora.
Él
giró la caja entre las manos. El pitido del tren le taladraba la cabeza.
–No
la has abierto.
–Mañana.
Después de la fiesta de Nita.
–No.
Ni hablar. –La hizo entrar en el cuarto de baño y cerró la puerta con la palma
de la mano. Sintió que se le entumecían los dedos–. Lo harás hoy. Ahora mismo.
–Desgarró el celofán de la cajita.
Lali
lo conocía al dedillo, y sabía que ésa era una pelea que no iba a ganar.
–Espera
en el pasillo –dijo ella.
–Ni
de coña. –Abrió la cajita de un tirón.
–Acabo
de hacer pis.
–Pues
vuelve a hacerlo. –Sus manos, normalmente tan ágiles, le temblaron cuando
intentó desdoblar el prospecto.
–Date
la vuelta –dijo ella.
–Déjalo
ya, Lali. Acabemos con esto de una vez.
En
silencio, ella tomó la cajita. Él permaneció allí, observándola. Esperando. Al
final, Lali consiguió acabar el trabajo.
El
prospecto decía que debían esperar tres minutos. El controló el tiempo en el
Rolex. Tenía tres esferas, una de ellas era un tacometro, pero a él lo único
que le interesaba era el lento recorrido del segundero. Mientras pasaba el
tiempo, una docena de pensamientos a los que no podía dar nombre –a los que no
quería dar nombre–, cruzaron por su cabeza.
–¿No
ha pasado ya el tiempo? –dijo ella finalmente.
El
estaba sudando. Parpadeó y asintió.
–Mira
tú –susurró ella.
Él
cogió la varilla con las manos húmedas y pegajosas, y la estudió. Al final
levantó la mirada y buscó la de ella.
–No
estás embarazada.
Ella
asintió, indiferente.
–Vale.
Ahora vete.
Peter
dio vueltas en la camioneta durante un par de horas y acabó en una carretera secundaria.
Detuvo el vehículo en el arcén y se bajó. No eran ni las diez y ya se preveía
que sería un día abrasador. Oyó el sonido del agua y lo siguió hasta el bosque,
donde llegó hasta un riachuelo. En la orilla había una lata de aceite oxidada
junto a unas llantas viejas, los muelles de un colchón, unos conos de
señalización y más trastos abandonados. No estaba bien que la gente tirara
tanta mierda.
Se
puso manos a la obra y comenzó a sacar la basura del agua. Poco después tenía
las deportivas empapadas y estaba cubierto de lodo y grasa. Resbaló en unas
rocas llenas de musgo y se mojó los pantalones cortos, pero el agua fría le
sentó bien. Le habría gustado que hubiera más basura que recoger así podría
pasarse allí todo el día, pero en poco tiempo el riachuelo estaba limpio.
Su
mundo se desmoronaba. Cuando subió a la camioneta, casi no podía respirar.
Daría una caminata al llegar a la granja para aclarar las ideas. Pero no fue
eso lo que hizo. Sin querer, se encontró recorriendo la estrecha senda que
llevaba a la casita de invitados.
El
sonido de la guitarra llegó a él cuando salió de la camioneta. Jack estaba
sentado en el porche en una silla de la cocina, tenía los tobillos desnudos
cruzados sobre la barandilla, y la guitarra contra el pecho. Tenía barba de
tres días, una camiseta de Virgin Records, y unos pantalones cortos de deporte
de color negro. Los calcetines enlodados de Peter colgaban alrededor de sus
tobillos y las deportivas rechinaban cuando se acercó al porche. Una cautela
familiar asomó a los ojos de Jack, pero siguió tocando.
–Parece
que has perdido un concurso de lucha de cerdos.
–¿Hay
alguien más por aquí?
Jack
rasgueó un par de acordes.
–Cande
está montando en bicicleta, Gime salió a correr. Creo que estarán pronto de
vuelta.
Peter
no estaba allí por ellas. Se detuvo al pie de los escalones.
–Lali
y yo no estamos comprometidos. La recogí en las afueras de Denver hace un par
de meses.
–Me
lo dijo Gime. Es una pena. Me gusta esa chica. Me hace reír.
Peter
se frotó los pegotes de barro que tenía entre los nudillos.
–Fui
a ver a Lali esta mañana. Hace un par de horas. –Ahora notaba el estómago
revuelto, e intentó respirar profundamente–. Ella creía que podía estar
embarazada.
Jack
levantó la cabeza y dejó de tocar.
–¿Lo
está?
Un
pájaro cantó en el tejado de cinc. Peter negó con la cabeza.
–No.
–Felicidades.
Peter
se metió las manos en los bolsillos húmedos y pegajosos y luego las sacó otra
vez.
–Esas
pruebas de embarazo que se compran en las farmacias, tienes que... quizá ya lo
sabes. Tienes que esperar tres minutos para conocer el resultado.
–Ya.
–La
cosa es... que tuve que esperar esos tres minutos y... y un montón de
pensamientos cruzaron por mi cabeza.
–Supongo
que es normal.
Los
escalones rechinaron cuando Peter subió al porche.
–Pensaba
en que tendría que pagarle a Lali un seguro médico y me preguntaba si debía
confiar a mi abogado la manutención del niño o dejar que lo hiciera mi agente.
O cómo lograría mantenerlo al margen de la prensa. Ya conoces el percal.
Jack
se levantó y dejó la guitarra en la silla.
–Una
reacción motivada por el pánico. Recuerdo los síntomas.
–Sí,
bueno, cuando tuviste esa reacción de pánico ¿tenías qué... veinticuatro años?
Yo tengo treinta y uno.
–Tenía
veintitrés, pero para el caso es lo mismo. Si no pensabas casarte con Lali, al
menos tenías que dejar arregladas algunas cosas.
–No
es lo mismo. Gime estaba como una cabra. Lali no. Es una de las personas más
cuerdas que conozco. –Tenía intención de detenerse en ese momento, pero no
pudo–. Me dijo que la he convertido en uno de mis sucios secretitos.
–Las
personas que no han padecido la fama no lo entienden.
–Eso
es lo que le dije a ella. –Se frotó el estómago revuelto–. Pero en esos tres
minutos y... lo que estuve pensando. Con tantos planes que hacer: el abogado,
la manutención del crío...
–Es
normal que toda esa clase de mierda te cruce por la cabeza de vez en cuando.
Olvídalo.
–¿Cómo
se supone que debo hacerlo? De tal padre, tal hijo, ¿no?
Peter
se sentía como si le estuviera abriendo su corazón, pero Jack se burló.
–No
te pongas a mi nivel. Te he visto con Cande. Si Lali hubiera estado embarazada,
no le habrías vuelto la espalda a ese niño. Habrías estado a su lado mientras
crecía.
Peter
debería poner punto y final a la conversación, pero se le doblaron las rodillas
y se encontró sentado en el escalón.
–¿Por
qué hiciste las cosas de esa manera, Jack?
–¿Por
qué demonios crees que lo hice? –replicó Jack sarcástico–. Podría endulzarlo
para ti, pero el meollo del asunto es que no sabía cómo tratar a Gime, y no
quería preocuparme por ti. Era una estrella del rock, nene. Un icono americano.
Estaba demasiado ocupado concediendo entrevistas y dejando que todos me besaran
el culo. De haber cedido, habría tenido que comportarme como un padre, y ¿dónde
estaría la diversión entonces?
Peter
dejó caer las manos entre las rodillas y jugueteó con la pintura
descascarillada del escalón.
–Pero
cambiaste, ¿no?
–Nunca.
Peter
se puso de pie.
–No
digas gilipolleces. Recuerdo esas reuniones padre-hijo cuando tenía catorce y
quince años. Intentabas compensar todos esos años perdidos mientras yo te
escupía a la cara,
Jack
agarró la guitarra.
–Mira,
estoy trabajando en una canción. Justo porque ahora quieras escarbar en esa
vieja mierda no quiere decir que yo también tenga que coger una pala.
–Sólo
dime una cosa. Si tuvieses que volver a hacerlo desde el principio...
–No
puedo hacerlo, así que déjalo.
–Pero
si pudieras...
–¡Si
pudiera hacerlo de nuevo, te habría arrancado de su lado! –dijo ferozmente–. ¿Y
sabes qué? En cuanto te hubiera tenido conmigo, habría aprendido a ser un
padre. Por fortuna para ti, eso no ocurrió porque, como bien sabes, has sabido
encontrar tu propio camino y te ha ido estupendamente. Cualquier hombre se
enorgullecería de tener un hijo como tú. Ahora, ¿estás satisfecho ya o tenemos
que darnos un jodido abrazo?
El
nudo del estomago de Peter se aligeró por fin. Ahora podía respirar con alivio.
Jack
dejó la guitarra a un lado.
–No
puedes hacer las paces conmigo hasta que no las hagas con tu madre. Se lo
merece.
Peter
se frotó la puntera enlodada de la deportiva contra el escalón inferior.
–No
es fácil.
–Es
mejor que seguir sufriendo.
Peter
se dio la vuelta y enfiló hacia la camioneta.
Peter dejó los calcetines y las deportivas enlodadas en el porche. Como siempre,
nadie se había acordado de cerrar la puerta principal. Dentro, la casa estaba
fresca y tranquila. Había gorras suyas colgadas en el perchero. Al lado de la
bandeja metálica donde dejaba las monedas y las llaves había una foto de él de
cuando tenía ocho o nueve años. Tenía el pecho desnudo y huesudo, las rodillas
nudosas bajo los pantalones cortos, y un casco de fútbol americano sobre su
pequeña cabeza. Gime se la había tomado un verano cuando estaban viviendo en
Venice Beach. Las fotos de su infancia estaban por toda la casa, incluso las
que ni siquiera recordaba.
________________________________________________________
Volvi!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Ni en sueños pueden imaginar lo que se viene!!
Ni en sueños pueden imaginar lo que se viene!!
Mañana Maraton!! :)

naa jodeme que justo despues que peter se va Lali se queda mirando el coso ese y va cambiando poco a poco a positivo?!
ResponderEliminarSi tengo una imaginacion media rara
masssssssssssssss
ResponderEliminarhaaa qe pasa con lali¿?
ResponderEliminarquiero que este embarazada! subi mas no quiero que lali se vaya:)gracias por recomendarme♥ y si hay gira parece
ResponderEliminarHuyó como un cobarde,sólo porq le asusta ser como su padre,para mí el test no dio bien!
ResponderEliminarYo ya leo las dos noves q recomendas y están muy buenas!
ResponderEliminarawww me encanto el cap bno me encanto la parte de la charla con jack quee Bonis es buenisimaa la novee subi maas porfis (:
ResponderEliminar@maaff_lazaro
Mas mas
ResponderEliminarMas volviste ehhh
siii, sube otro yo quiero sabeer :D
ResponderEliminarSera verdad que Lali no esta embarazada o la prueba de embarazo dio mal?
Espero el prox (:
Arii
@AriadnaAyelen
QUIERO MAAAAAAS :)
ResponderEliminarME ENCANTAA
ResponderEliminarno se sabe porque a lali se le complica por las brujas de salen pero si hacen van solo a rosario y córdoba porque fueron toooodos lo añoss
ResponderEliminarYo ya leo las dos novelas k recomiendas,recién comienzan. Os recomiendo taporyparasiempre.blogspot.com
ResponderEliminarLa situación del evatest,lo descolocó y le hizo plantearse un montón d dudas,tanto k recurre a su padre,eso si k es un pequeño avance.
ResponderEliminarMmmm.....pueden fallar esas pruebas no??? por lo menos sirvió para q arregle la situación con su padre1 Me Encanta más!
ResponderEliminarAlgo me dice que la prueba falló, que si está embarazada y pues creo que es normal en los hombres que se les pase un montón de idioteces jaja:)
ResponderEliminarMasi_ruth
me encantò,maaaaaaaaaaaaas
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