—¿Qué ocurre? Cuéntame
—insistió Lali, cruzándose de brazos.
Peter se estiró y volvió su rostro hacia ella.
—La primera vez que te vi en esta habitación me enamoré de ti… pero no quise reconocerlo. Me daba miedo sufrir como lo hice cuando murió Nuala, mi primera esposa. Traté de resistirme al máximo. Pero ahora ya no puedo aguantar más. Tengo que decirte lo que siento por ti.
Aunque de naturaleza distinta, aquello había resultado también un buen shock.
—Pero tú dijiste… Yo creí… —balbuceó Lali.
—Dije un montón de tonterías que en aquel momento parecieron sensatas —repuso Peter—. Tenía miedo de que si te contaba la verdad me rechazases. El amor, cuando no es correspondido puede ser una carga. A nadie le gusta sentirse obligado a querer a otra persona. Sobre todo cuando es algo imposible.
—Pero, Peter… sí es posible —contestó Lali—. Yo también me enamoré de ti en cuanto te vi.
Ella le ofreció sus manos y Peter las estrechó cariñosamente.
—A veces pensé que te estabas comportando con más ternura —agregó Peter…
—No con más ternura sino con más pasión —repuso Lali—. Estaba como un volcán, en constante erupción, deseándote día y noche.
—Así es como me sentía yo también —añadió Peter—. Sólo podía expresar mis sentimientos haciendo el amor. Pero eso es únicamente una parte del amor. Pensé que el resto estaba más allá de mis posibilidades… Pero ahora ya no hay nada que no tengamos al alcance de la mano, mi queridísima esposa.
Lali comprendió perfectamente lo que iba a ocurrir a continuación.
Peter le tomó el rostro entre sus manos y le hizo una proposición.
—Vayamos a la cama —dijo él—. Le diré a Jasper que hemos pasado una mala noche. Probablemente no se lo va a creer, pero al menos no nos molestará.
Peter posó la
boca sobre su oreja, la torturó con un roce leve de la lengua, con una
promesa murmurada. La oyó soltar un gemido de rendición y bajó a
saborear la curva de su cuello. La besaba con suavidad. La dulzura era una droga para los dos.
Sin apenas
tocarla, le desabrochó los botones de la blusa y se la quitó. Notó la presión de sus pechos firmes contra él, Peter optó por besarle
los hombros. Hombres fuerte y gráciles sobre los que entretenerse.
Lali tenía los
ojos cerrados. Los párpados le pesaban. El aliento se le escapaba entre
los labios. Peter pensó que podría pasarse el resto de la vida mirando
su cara de placer. Volvió a acariciarle el pelo. Volvió a besarla. Tuvo
más hambre y siguió adelante.
Despacio,
paladeándola, bajó los labios hacia sus pechos y los besó formando
círculos cada vez más pequeños, dándole mordisquitos hasta llegar junto
al pezón. Lali gimió, se revolvió debajo de él como si estuviese
luchando por despertar de un sueño. La
serenó con palabras delicadas y besos suaves, muy suaves.
Con una
dulzura insufrible, pasó la lengua sobre el pezón y tuvo que controlarse
al descubrir que ya estaba caliente, enseguida erecto. Lali se movía
sinuosamente debajo de él. Por
fin, chupó.
Lali sintió
sus manos, esas manos de dedos firmes que de pronto parecían tan
gráciles como los de un violinista. La acariciaban.
Con suavidad,
despacio, muy tiernamente, Peter fue bajando la boca por su cuerpo hasta
detenerse en la cintura, sobre el borde de sus pantalones. Lali se
estremeció al notar que se los desabrochaba. Se arqueó para ayudarlo.
Cuando terminó
de desnudarla, siguió adorándola con los labios, con aquellas manos de
repente atentas. Lali sentía como si el cuerpo entero le vibrara. Le
temblaron los músculos de los muslos cuando Peter pasó sobre ellos. La
sensación de placer dio paso a un deseo urgente.
—Te amo, Peter —jadeó ella.
—Te amo —jadeó Peter.
Mientras
hablaba, inició un lento viaje de regreso a sus labios. La necesidad lo
acuciaba, le exigía darse prisa. Pero él no quería acelerar. Se dijo que
podría disfrutar de aquella dulce tortura durante días y días.
Lali lo
abrazó. Se fundieron de tal forma que hasta el último nervio de su
cuerpo parecía conectado con el de él. Una armonía imposible y, sin
embargo, real. La piel de Peter estaba tan húmeda y caliente como la de
ella; su respiración, igual de irregular.
Cuando Lali se despertó, oyó ruido de grifos abiertos en el cuarto de baño. Estaba estirándose perezosamente, cuando apareció Peter por la puerta. Tan sólo llevaba una toalla envuelta en las caderas.
—Te he preparado un baño —le dijo a Lali—. Volverán sobre las seis. Martinez puede aparcar su coche en el garaje, hay sitio para las visitas.
Mientras hablaba retiró el edredón y dejó al descubierto el cuerpo de Lali. La tomó en brazos y la llevó al cuarto de baño. Se quedaron unos instantes delante del espejo, observándose mutuamente y sonriendo a través del reflejo. Siempre que habían hecho el amor había sido fantástico pero aquella tarde había sido aún mejor. Ya no tenían nada que ocultarse.
—Te dejo para que tomes tu baño relajante —le propuso Peter, dándole una palmada en el trasero.
Luego volvió a la habitación.
Lali se introdujo en la bañera y se sumergió bajo el agua aromatizada. Pero le resultaba imposible relajarse hasta que terminara su encuentro con Pablo. ¿Habría cambiado mucho desde la última vez que lo vio? Siempre había evitado ver fotos de cantantes de rock en los escaparates de música y en la prensa.
¿Querría ver Pablo a su hijo más veces? Lali deseó lo contrario. No quería que Gas se relacionase con el permisivo mundillo de los famosos. ¿Y si ellos querían volver a verse, podría ella impedírselo?
Una vez que salió del cuarto de baño le contó a Peter lo que pensaba.
—No te antepongas a los acontecimientos —dijo Peter—. ¿Te apetece una copa para calmarte un poco?
—Sí, gracias —repuso Lali—. La verdad es que tengo miedo. ¿Tú qué opinas?
—Lo raro sería que no estuvieses nerviosa —añadió Peter, sirviendo en las copas hielo y unas rodajas de limón para hacer unos gin tonics.
Él le extendió la copa a Lali.
—Por nosotros y el futuro —brindó Peter, elevando el vaso.
Ella hizo el mismo gesto y bebió un sorbo, intentando deshacerse de su aprensión.
Al cabo de unos instantes sonó el timbre de la puerta y Lali notó una sensación extraña en el estómago. Volvió la mirada hacia la puerta, y Peter se puso a su lado.
No fue Jasper quien abrió la puerta del salón, fue Gas quien se abalanzó a la carrera sobre su madre. Afortunadamente, un segundo antes, ella había dejado la copa sobre una mesa.
—¿Todavía estás enfadada, mamá? —preguntó el niño.
Lali sacudió la cabeza y sonrió estrechándole en sus brazos. Estaban aún abrazándose cuando entró Jasper.
—Sus visitas, señora —murmuró él, desconcertado.
Si Lali se hubiera
encontrado con Pablo por la calle, no le habría reconocido. La madurez y la fama
habían transformado a aquel muchacho en otra persona. Con él se encontraba una
despampanante rubia, que vestía pantalones de cuero negro y una chaqueta de
piel sintética a juego. Por dentro, iba enfundada en un ceñido jersey negro de
cuello vuelto.
________________________________________________Gracias por los comentarios !! Sigan comentando!
Buenas noches!
Mañana la terminamos????
15 comentarios y subo otro Cap

Aaai qe amor sw dijeron lo qe sentian! Qe pasara ahora con Pablo?
ResponderEliminarEspero maas :)
Besitoo
Arii
@AriadnaAyelen
mas noveeee
ResponderEliminarwoow Buenisimaa la novee porfin se dijeron lo quee en verdad sienteen :D & si porfiss mañana hay que acabarlaa me muero de la intriga (:
ResponderEliminar@maaff_lazaro
BUENISIMAAAA!!! mas mas mas
ResponderEliminarespero que el encuentro con el ex no ocasione problemas con el actual je! Más!
ResponderEliminarmassssss noveeeee
ResponderEliminarq lindo por fin se dijeron
ResponderEliminarlo q sentian
qiero massss
me encanta tu
ResponderEliminarnovee
masss cap
espero q no se confunda
ResponderEliminarcon el ex jaja
bsos
masssssssss
ResponderEliminarnoveeeeeeeeee
eeeeeeeeeeeeee
eeeeeeeeeeeee
eeeeeeeeeeeee
q lindo cap
ResponderEliminarme encanto
ResponderEliminarmass plis
;)
+ nove
ResponderEliminarkiero novee
ResponderEliminarnos dejaste con intriga
mala ;)
subi mas
ResponderEliminarnove..
lindo cap
ResponderEliminarmasssssss
Si Pablo aparece con una chica ,no creo k ponga problemas.Si no ,no hubiera llevado el mismo a Gastón ,yo creo k cada vez k Gastón quiera podrá verlo.
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