Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La Isla Del Olvido Cap 6


                          La Isla Del Olvido

A la mañana siguiente, sin embargo, empezarían los problemas. El sol entraba ya por la ventana entreabierta, y a través de ella se oían voces de niños, el canto de los pájaros, y el ruido distan te de un cortacésped. La vida en aquel barrio era de lo más normal, pero, como estaba empezando a comprobar Peter, la vida en la casa de Mariana Esposito era cualquier cosa menos eso.

—¿Dónde está el beicon? —le preguntó inclinado frente a la nevera abierta.

—No tengo —contestó ella, echando un chorrito de miel en su infusión, y revolviéndola con una cucharilla.

—¿Y huevos? —inquirió él, en un tono esperanzado.

—Tampoco —respondió ella, añadiendo a continuación—, pero hay un cartón de sucedáneo de huevo en el estante de arriba.

Peter se irguió, y sosteniendo todavía la puerta de la nevera abierta, se volvió hacia ella espantado.

—No tendrás también un cartón de sucedáneo de sabor para acompañarlo?

Lali ignoró su sarcasmo.

—Si lo prefieres puedes hacer como yo, ponerte un par de tostadas de pan integral unta das con queso en crema bajo en calorías.

Peter se estremeció y cerró la nevera.

—¿Eso es lo que comes?

—Es sano.

—También es sana hierba que comen las vacas —replicó él—, y tan insípida como esas porquerías que compras.

Lali sonrió. Quizá si se sentía a disgusto, acabaría marchándose.

—No estás de muy buen humor por la mañana temprano, ¿eh?

Peter no contestó. Estaba paseando la mirada por la pequeña cocina, como buscando algo.

—¿Dónde tienes la cafetera? —inquirió.

—No tengo. No tomo café.

A Peter se le salían los ojos de las órbitas.

—¿No tomas café?

—Puedes hacerte una infusión si quieres.

—¿Tienes té?

—No, sólo hierbas.

—Por amor de Dios —masculló Peter incrédulo, atravesando la cocina para sentarse frente a ella en la mesita redonda—, ¿cómo puedes empezar el día sin algo que te ponga en marcha? Decididamente eres de otro planeta.

—Lo que hacen la cafeína y la teína es sobre excitar el sistema nervioso —replicó ella—. Y además hacen daño al intestino.

—Seguro que tampoco bebes cerveza.

—¿Para desayunar? —inquirió ella burlona.

Peter movió la cabeza, frunció el entrecejo, y se recostó contra el respaldo de la silla, cruzando los brazos sobre el pecho.

—He de admitir que estoy impresionado. No creo que yo fuese capaz de sobrevivir comiendo lo que tú comes. Debes estar hecha de una pasta más dura que yo.

Las sensaciones que estaban invadiéndola en ese momento decían todo lo contrario, pensó Lali, notándose estremecer como una adolescente bajo su intensa mirada. De hecho, parecía estar derritiéndose como un cubito de hielo junto a la llama de una vela.

No sabía cómo podría resistir un mes entero viviendo bajo el mismo techo que él. La casa era demasiado pequeña, no podían moverse por ella sin encontrarse, e incluso cuando no estaban en la misma habitación, había cosas que le recordaban constantemente su presencia. Como por ejemplo haber estado barriendo ella el pasillo esa mañana, antes de desayunar, y es cucharlo ducharse.

Podría haberse ido a la sala de estar, donde no habría oído apenas el ruido del agua, pero su mente había conjurando imágenes de Peter desnudo bajo el chorro de agua caliente de la ducha, rodeado de vapor, y se había quedado allí plantada, hipnotizada por fantasías nada inocentes.

Lo cual era ridículo, se dijo. Ni siquiera era su tipo. Bueno, lo cierto era que tampoco se había parado nunca a pensar si había algún tipo de hombre concreto que le gustase. La mayoría de los hombres solían pasar por delante de ella como si ni siquiera existiese. Y si se paraban a hablar con ella era únicamente porque habían descubierto que su apellido era Esposito. No la veían a ella, sólo un nombre importante y una cuenta bancaria con muchos ceros.

Frunciendo el entrecejo, apartó esos pensamientos de su mente y levantó la taza para dar otro sorbo a la infusión. Por encima del borde de la pieza de porcelana observó a Peter, que es taba tamborileando los dedos sobre la mesa.

Le recordaba a un tigre enjaulado. La energía que exudaba parecía vibrar con una necesidad acuciante de salir de aquellas cuatro paredes.

—Estoy dispuesto a aguantarme muchas cosas —dijo de pronto, como si hubiera tomado una determinación—, pero necesito café por las mañanas. -

—Hay una cafetería de la cadena D&E a un par de manzanas de aquí —respondió Lali.

—Gracias a Dios —murmuró él, y se quedó mirándola pensativo—. D&E... ¿no pertenece esa cadena a tu familia?

«Ya está», pensó Lali, «ahora empezará a hacer cálculos mentales, a considerar si lo que valgo le compensaría el tomarse la molestia de intentar embaucarme». Lo vería en sus ojos, como le ocurría con todos los hombres. Hubo un prolongado silencio, y Lali apretó los dedos en torno a la taza de porcelana.

—Tiene gracia —comentó finalmente Peter—: tenéis una cadena de cafeterías, y tú no tomas café.

—En realidad yo no tengo nada que ver con el negocio. Lo llevan uno de mis hermanos y un primo mío.

—¿Y no vas nunca? No sé, con eso de que sois familia podían hacerte un descuento o algo.

—Sólo conozco la primera que abrieron, por que nos invitaron a todos a la inauguración.

—¿En serio? Si mi familia tuviera una cafetería les costaría horrores echarme de allí. Soy adicto al café y las tortitas con nata —murmuró él.

Se puso de pie, salió de la cocina, y volvió al rato con una cazadora puesta y la billetera en la mano. Mientras se abrochaba, Lali lo miró de hito en hito. ¿No iba a decir nada?, ¿no iba a hacer algún chiste sobre el hecho de que era rica?, ¿no iba a picarla con una propuesta de matrimonio?, ¿no iba a pedirle medio en broma que le pagase un viaje al Caribe?

—¿Es eso todo lo que vas a decir?—inquirió.

—¿Qué esperabas que dijera? —preguntó Peter a su vez, alzando la vista contrariado.

Lali se subió las gafas y lo miró a los ojos. Para su sorpresa, no vio en ellos ni siquiera un destello de avaricia.

—No lo sé —murmuró--. Es sólo que los hombres a los que he conocido hasta ahora siempre quieren saber cómo soy de rica.

Peter se encogió de hombros.

—No es asunto mío —respondió.

—Cierto —reconvino ella—, como tampoco lo era de ninguno de esos hombres, pero eso a ellos no los cortó a la hora de preguntar.

—El dinero no significa nada para mí —contestó Peter—. Si me importara, no habría ingresado en la Armada. Lo que nos pagan al mes es una miseria, créeme.

Lali no sabía qué decir. Había sido injusta juzgándolo por el mismo rasero que a los demás hombres a los que había conocido cuando apenas sabía nada de él.

—Voy a ir a comprarme un café y unos donuts. ¿Quieres que te traiga algo?

Lali tardó un rato en reaccionar.

—No, no gracias.

—Bueno. Pues ahora te veo. No abras a nadie en mi ausencia, ¿de acuerdo?

Lali asintió, lo siguió con la mirada mientras salía de la cocina, y al cabo de unos instantes oyó la puerta de la entrada abrirse y cerrarse.

Después de disfrutar de su café y sus donuts como si fueran los manjares más exquisitos del mundo, Peter se pasó el resto del día instalando nuevos cierres en la puerta delantera, la trasera y las ventanas. Naturalmente Lali se había opuesto, pero él le había recordado que su deber era asegurar su seguridad personal. -

Y era exactamente lo que iba a hacer. El no había querido aquella misión, y Lali no lo quería allí, pero las órdenes estaban por encima de todo, y estaba dispuesto a dar lo mejor de sí como hacía en cada misión.

Los nuevos cierres de seguridad de las ventanas no detendrían a quien intentase entrar por la fuerza, pero sin duda le harían la tarea más difícil.

El cerrojo de la puerta principal y la trasera que había puesto, sin embargo, eran bastante más resistentes, pero aun así no era suficiente, se dijo re corriendo el perímetro de la pequeña casa.

Observó irritado los cristales de las ventanas, que reflejaban el sol del atardecer. Eran muy bonitos, sin duda, pero a cualquiera le bastaría con darles un ladrillazo para entrar. Si al señor Esposito realmente le preocupaba la seguridad de su hija, no debería permitir que continuara allí. Tendría que llevarla a algún lugar apartado y con medidas de seguridad apropiadas.

Claro que nadie le había pedido su opinión, y aportaría la cabeza a que Lali no dejaría que la sacaran de su casa ni a rastras. Era la mujer más cabezota que había conocido en su vida, se dijo, aunque también una de las más hermosas.

«Diablos», pensó irritado, entrando de nuevo en el jardín trasero, «si estoy empezando a fantasear con científicas, es que llevo demasiado tiempo en dique seco». Sí, ése era el problema. No había estado con una mujer desde hacía casi dos meses. Demonios, no le extrañaba que la doctora Esposito le pareciese una diosa.

Además, la noche antes de dirigirse allí, la noche que había salido de juerga con Nico, lo único que habían hecho era beber y bailar. Tendría que haber aprovechado mejor el tiempo. Y aquella pelirroja había parecido más que dispuesta, pero al final él no se había decidido por que no estaba de humor. Si no hubiera dejado pasar la ocasión, en ese momento no tendría las hormonas revolucionadas.

Era la única explicación que había encontrado a por qué no podía apartar los ojos de Lali, o por qué de repente le parecía sexy verla con las gafas caídas en la punta de la nariz.

Todavía refunfuñando para sus adentros, Peter se detuvo frente uno de los parterres. Estaban en el mes de febrero, así que aún hacía demasiado frío y estaban vacíos, pero no pudo evitar preguntarse qué clase de flores tendría por costumbre plantar allí. Aunque probablemente tendría bulbos que florecieran de año en año. Se imaginó un pequeño ejército de tulipanes, todos alineados en perfecto orden, erguidos. Sí, aquello le pegaba. Seguro que si escarbara un poco se encontraría los bulbos bajo la tierra desnuda.

Mariana Esposito era tan metódica y organizada que incluso los contenidos de su frigorífico estaban perfectamente divididos en grupos de alimentos, ninguno de los cuales resultaba apetitoso en lo más mínimo.

—¿Quién es usted?

5 comentarios:

  1. quien llego ahora???? me encanta más!!!

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  2. Jajaja,en dique seco ,jajaja,parece k no la ha mirado bien del todo,cuando lo haga ,no se va a poder resistir ,si ya está como está.

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  3. Jajaj se van a mataar!
    Espero mas :)
    Besitoo


    Arii
    @AriadnaAyelen

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  4. Quien es??? Será algún amigo o amiga de Lali, eso espero para que se ponga mas interesante!!!
    Gracias por los caps!!!!!
    @Titel842

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  5. Me encanta!!
    He leído todos los capítulos de golpe porque andaba de exámenes y no podía entrar...jeje
    Pero quiero más más más
    por cierto para mí es algún chico que va detrás de Lali y va a poner celoso a Peter!!!

    @CasiAngeles_TA_

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