Luna de Miel en el Desierto
—No tienes por qué estar
nerviosa —le aseguró Peter a Lali—. Son muy amables.
Pero aunque ella era una
mujer de gran seguridad en sí misma como profesional, Lali era plenamente
consciente de su origen. Lo cual no resultaba importante para Peter, aunque sí
podía serlo para alguien de otra generación como sus suegros.
En el caso de que
hubiese llegado sola, a Lali no le habría sido difícil reconocerlos. Peter y
su padre eran iguales de estatura y complexión. Sin embargo, el suegro tenía el
pelo prácticamente blanco aunque tan abundante como el de su hijo.
La señora Lanzani
también era alta y tenía el cabello gris. Peter se acercó a ella y de dio un
abrazo mientras que Lali y Gaston permanecieron en un segundo plano. Luego el
hijo abrazó a su padre. Por lo menos, se trataba de una familia efusiva.
Después, Peter se volvió
para presentarles a Lali.
—Ésta es Lali, mi
mujer y éste, Gaston, mi hijastro.
—Teníamos muchas ganas
de conoceros —dijo la suegra estrechando la mano de Lali—. Hola, Gaston—y le
tendió también la mano.
El señor Lanzani
saludó a ambos del mismo modo.
Evidentemente, no eran
el tipo de gente que daba abrazos y besos a un desconocido, aunque se tratase
de su nuera y su hijo. A Lali le pareció bien. A ella no le solían gustar las
muestras excesivas de cariño. Era una de las cosas que menos le gustaban de Malvina. Se pasaba el día dejando la marca de su pintalabios en las mejillas
de la gente.
El coche de los Lanzani era un viejo Bentley pasado de moda.
—Siéntate a mi lado —le
sugirió su suegro a Lali.
En el ambiente de Lali, los hombres solían sentarse delante y las mujeres detrás para hablar de
sus cosas. A ella le habría resultado más fácil trabar conversación con su
suegra que con aquel patriarca colosal, jefe de uno de los clanes más importantes
de Escocia.
Pero no tenía por qué
preocuparse. Los Lanzani estuvieron charlando todo el rato. Tan pronto se
habían referido a algún lugar del paisaje por el que pasaban como a algún lugar
del extranjero.
Llevaban viajando una
hora y Lali estaba completamente relajada, cuando apareció la casa de la
familia.
De nuevo, la diseñadora
se sintió incómoda. Más que una mansión se trataba de un castillo con dos
torretas a ambos lados de la entrada principal.
A Gas le designaron el
dormitorio de Peter cuando era pequeño. Estaba situado en una de las dos torres.
Cuando terminaron de deshacer el equipaje, ya era la hora de comer. Después del
almuerzo, los padres de Peter se retiraron. Y éste le mostró a su nueva familia
el castillo. A Gas le encantó descubrir la torre del homenaje, donde en la
antigüedad encarcelaban a los prisioneros.
A Lali le interesaron
otro tipo de objetos, como por ejemplo las puntillas y los encajes de algunas
butacas y cortinajes. Habían sido realizadas por las mujeres de la familia a lo
largo de generaciones.
Mientras estaban en el
jardín, las nubes cubrieron el cielo y comenzó a llover. Era la prueba de lo
inclemente que era el tiempo en Escocia. Pronto anocheció.
Lali vio que, aunque
algunas partes de la casa no tenían calefacción, el cuarto de baño de su
habitación estaba caliente. Gas estaba en su dormitorio jugando con Peter, y
ella aprovechó para tomar un baño antes de la cena.
En otro lugar de la
casa, el señor Lanzani estaba comentando con su esposa la llegada de la nueva
familia.
—Bueno, ¿qué te ha
parecido ella? —dijo el patriarca.
Acababa de introducirse
en el dormitorio. Era el primer momento de intimidad que había compartido con
su esposa desde la llegada de los jóvenes.
—Estoy desconcertada
—adujo la señora Lanzani—. No sólo por Lali… Sino por ambos. Ella me
gusta, ¿y a ti?
—Sí… Tiene unas piernas
estupendas, viste con elegancia y no lleva demasiado maquillaje. Parece
inteligente. ¿Qué es lo que te resulta desconcertante?
—La forma tan peculiar
que tienen de mirarse —arguyo ella—. No es la de unos recién casados.
—Pero si ya no tienen
veinte años.
—Querido, el amor es el
amor a la edad que sea —sentenció la señora Lanzani—. Hay algo… oculto en
ella. No es sólo que esté nerviosa, cosa que es natural. Es algo más sutil.
—Siempre estás captando
detalles de los que no me doy cuenta —repuso el señor Lanzani, con un gesto
cariñoso.
—Los hombres nunca
distinguen los matices; tú sólo te fijas en la comida, y en unas piernas
bonitas… —dijo ella guiñándole un ojo a su marido—. En serio, Mariano, los dos
están raros. Puede que me equivoque con ella, pero no con Peter. Lo conozco
demasiado bien. Estoy segura de que le pasa algo.
—Si realmente ocurre
algo, es su problema no el nuestro —aseguró el señor Lanzani—. El niño es
encantador.
—Es cierto, Gaston es un
cielo —repuso su esposa—. Está muy bien educado y tiene mucho sentido del
humor. No es el típico niño malcriado. Lo cual es un alivio. Para una madre
soltera puede ser difícil educar a su hijo convenientemente. Yo no habría sido
capaz de hacerlo. Espero…
De pronto, la señora Lanzani se calló y frunció el ceño.
—¿Qué ibas a decir? —le
preguntó su esposo.
Él sabía que su mujer
era tremendamente sensible y probablemente tendría razón con sus argumentos.
—Espero que Peter no se
haya casado en un impulso caballeresco —repuso ella—. No ha debido ser nada
fácil para ella. Y ahora más que nunca su hijo necesita un ejemplo a seguir.
Sabes que Peter siempre se ha culpado por la muerte prematura de Nuala. Espero
que no se haya casado con Lali a modo de restitución.
—No creo que sea así
—agregó su marido—. No es la típica mujer sin recursos. Es increíblemente
atractiva y tiene mucho talento.
—Lo sé, pero hay algo
que no me acaba de convencer —insistió la señora Emilia Lanzani—. Peter ha sido
siempre muy protector; lo ha heredado de ti.
Ella le dedicó una
sonrisa a su marido.
—No creo que llegue
hasta el punto de comprometerse para toda la vida —agregó él—. Viendo a todos
los que se divorcian a su alrededor, se lo ha debido de pensar mucho antes de
casarse. En el almuerzo, Lali dijo que se integró en la India como pez en el
agua. Eso ha debido ser muy importante para que los dos se unieran en
matrimonio.
—Me alegro de que
compartan ese entusiasmo, pero creo que el amor debe ser incondicional —sostuvo
la señora Lanzani—. Me preocuparía que ellos pensasen de otro modo.
—Con Nuala, Peter actuó
siguiendo esa premisa —añadió el señor Lanzani—. Y tú se lo reprochaste.
—Pero porque eran
demasiado jóvenes —repuso ella—. No creo que nadie esté preparado para el
matrimonio a esa edad. ¿Tú crees que habría salido bien? Nunca lo sabremos.
Deseo tanto que sea feliz. Ha estado solo demasiado tiempo. La vida en pareja,
cuando es la adecuada, es mucho mejor que la soltería.
—Estoy de acuerdo contigo,
querida —repuso el señor Lanzani—. Lo mejor que podemos hacer es disfrutar
del presente y dejar que el futuro nos depare lo mejor. ¿No te parece?
—Tienes razón.
Pero cuando se metió su
marido en el baño, Emi Lanzani no pudo evitar seguir pensando en sus
sospechas.
Al fin había logrado que
su hijo se casara pero algo le decía que había gato encerrado. Si tuviera un
instante para hablar a solas con Peter, o si pudiera hacerlo con Peter podría
esclarecer el misterio.
Aquella noche, después
de la cena todos se dirigieron a la biblioteca, donde habían tomado una copa
antes de la comida.
—Mi hija Rochi es una
enamorada del ballet —le dijo la madre de Peter a su nuera—. Me ha enviado una
cinta de vídeo con una representación que grabó de la televisión. Dice que debo
verla. Pensé que a lo mejor te apetecía verla conmigo. ¿Te gusta el ballet?
—Sí… pero no entiendo
mucho —contestó Lali.
Mientras los adultos
tomaban café, Emi les contó lo que pensaban hacer a continuación.
—¡Oh, cielos! Estamos
atrapados —exclamó Mariano dirigiéndole una mirada irónica a Peter.
Éste
estaba sentado al lado de Lali en un sofá.
—No refunfuñes, Mariano,
siempre estás igual —repuso su mujer, mientras manejaba el mando del vídeo—.
Esta pieza se llama Zizi, je t'aime…
Zizi, te quiero. Está interpretada por Zizi Jeanmaire y su marido Roland Petit.
Él es un prestigioso coreógrafo conocido en el mundo entero.
Emi se estaba
dirigiendo a Gas en particular, que estaba tomando un refresco de cola.
—Se conocieron cuando
tenían nueve años en la Escuela de danza de la Ópera de París. Cuando filmaron
este ballet tenían setenta y cuatro pero aún estaban en plena forma.
Lali se preguntó si su
hijo no se aburriría. Se había portado modélicamente durante horas.
Probablemente, tendría ganas de navegar por la red durante un rato en su
habitación. La propia Lali estaba deseando irse a la cama. A pesar de que sus
suegros eran encantadores había sido un día lleno de tensiones.
El vídeo incluía un
fragmento de la ópera Carmen. Hacía
muchos años había lanzado al estrellato a Petit y a su pequeña bailarina.
Incluso les habían hecho propuestas en Hollywood.
En los momentos más íntimos de la filmación, los protagonistas bailaban en una sala de fiestas. Aunque llevaba tacones, Zizi con su cabello a la Garçonne, resultaba increíblemente bajita. El modo en que Petit la miraba a los ojos recordaba a la mirada de un hombre cincuenta años más joven. Aquello emocionó a Lali: si Peter pudiese sentir algo tan maravilloso por ella…
—¿Qué te ha parecido, Gas? —le preguntó Emilia Lanzani , cuando aparecieron los títulos de crédito.
—Ha sido muy interesante —respondió el niño educadamente.
—Quizá te apetezca subir a tu habitación y leer un rato.
—Oh, sí —replicó de inmediato, cosa que hizo reír a los mayores.
—Nosotros también nos retiramos, mamá —dijo Peter, levantándose.
Le tendió una mano a Lali, más para que lo viera su madre que para sentir su tacto. Al margen de la buena educación cotidiana, y de sus relaciones sexuales, Peter apenas le demostraba su cariño.

Cerradito Peter,mucha educación y deseo ,pero no sabe ser lo suficientemente cariñoso con Lali ,y ella lo k más necesita, es k le demuestre cariño.
ResponderEliminarNo termino de entender q relación llevan!! Más!
ResponderEliminarmaassssssss
ResponderEliminarhay pobre de lali ahora entiendo lo que dijo en el cap anterior y lo peor es que su suegra lo esta notando lo cual no es bueno para nada pero bueno massssss
ResponderEliminarestoy un poco confundia, porque la mamá de Peter piensa eso??
ResponderEliminarque pasa?
mas caps plis!!!!!
@Titel842
mas noveeeeeeeeeeeeeee
ResponderEliminar