Incluso en privado sólo
la besaba o acariciaba cuando iban a hacer el amor. Lali no tenía ninguna
queja respecto a esos momentos; el paso del tiempo no había deteriorado en
absoluto ese divertimento.
Pero a ella le habría
gustado que Peter fuese más afectuoso el resto del tiempo. Lali esperaba algún
gesto espontáneo que no llegaba a cobrar vida.
A veces, en la
oscuridad, la besaba con una voracidad de lobo. Pero en público, se comportaba
como si fuera su hermano en vez de su esposo.
Ella le tomó la mano y
se levantó del sofá e incluso se sorprendió del contacto de sus dedos.
—El desayuno sigue
siendo a las ocho menos cuarto, ¿verdad, papá? —preguntó Peter.
—Sí —respondió Mariano Lanzani—. Que duermas bien, Lali.
—Gracias.
Mientras los tres subían
por las escaleras, y Gas iba delante, Peter le susurró a su mujer al oído:
—Me voy a encargar
personalmente de que duermas bien esta noche.
Peter, que aún tenía la
mano de Lali en la suya, le acarició ligeramente el dorso con los dedos de la
otra mano.
—¿Qué es esto, Peter?
—preguntó de pronto Gas observando una vitrina en el descansillo.
—Es una colección de
fósiles de algún antepasado mío —contestó él—. Hay un escarabajo atrapado en
una bola de resina. Puedes contemplarlo mañana, si te interesa.
—¿Puedo recoger mi
correo electrónico? —le dijo Gas a Peter.
Le estaba pidiendo
permiso a él en vez de a su madre. A Lali le gustó que aceptara la autoridad
de su padrastro sin ningún tipo de hostilidad. Lo curioso era que había sido
así desde el primer momento.
—Claro, pero mira sólo
el correo —contestó Gas—. No te quedes conectado a la red. Es posible que mi
padre pueda querer llamar por teléfono. Mañana antes de desayunar podrás
navegar todo lo que quieras por internet.
Llegaron a la puerta de
su dormitorio y Lali lo besó. Peter frotó el dorso de su mano contra la
mejilla de Gas. Al niño pareció gustarle.
De camino hacia su
habitación, Peter volvió a tomarla de la mano.
—No ha estado mal el
día, ¿verdad? —comentó él animadamente.
—Tus padres han sido encantadores,
pero todo esto resulta demasiado grande para una persona de clase media como yo
—adujo Lali.
—Eso ya no importa en
nuestros días —repuso Peter—. Hoy lo que importa es cómo seas.
Peter le cedió el paso a Lali y cuando ella se introdujo en el dormitorio cerró la puerta y se quedó
pegado contra ella. Entonces la atrajo hacia sí.
—Estaba deseando tenerte
así desde que vi esa escena tan erótica de Carmen
—sostuvo Peter—. Sobre todo cuando el cuerpo de la bailarina quedó totalmente
cubierto por el de él.
La escena también había
excitado a Lali. Llegó a estremecerse añorando el contacto del cuerpo de su
marido. Ahora por fin estaba junto a él.
Lali le rodeó el
cuello con sus brazos.
—Yo también te deseo —le
susurró a Peter al oído.
Aunque no pudiera
admitir que lo quería, al menos sí podía decir que lo deseaba.
Desde Escocia tomaron un
vuelo hasta Inglaterra, donde Alex alquiló un coche para ir a casa del padre de Lali. Ella sabía que a su marido le gustaría el señor Esposito. Pero no estaba
segura de que así fuera con Gimena.
Entraron en la casa que
hasta hacía unos meses había sido la de toda su vida y a Lali le pareció como
si hubiera encogido. La gran avenida de chalets semipareados bordeada de
cerezos desprendía un aura de respetabilidad propia de la clase media. Siempre
le había incomodado su ambiente monótono. Pero ahora que venía de Asia lo
notaba con más claridad aún. Indudablemente, había gente que era feliz viviendo
en aquellas casas. Pero ella siempre había sabido que no pertenecía a ese
lugar. Y desde que había vivido en Karangarh, Lali supo que ése era su hogar.
Permanecieron en la casa
del padre de Lali hasta que terminaron las vacaciones de Gas. Luego Peter
decidió que pasaran unos días en un hotel de las afueras de Londres, en pleno
campo. Posteriormente, pasarían una semana en la capital y volverían a
Karangarh.
Gas no estaba demasiado
descontento de volver al colegio. Quería contarles a sus amigos las aventuras
que había corrido en Rajastán.
Para Lali, esta vez la
despedida fue más dolorosa que la anterior. Entonces había comenzado una nueva
vida sin saber muy bien lo que le iba a ocurrir. Pero ahora que estaba casada,
su vida estaba completamente establecida y era bastante feliz. Pero no se
sentía nada tranquila al separarse de su hijo.
Se lo estaba comentando
a Peter, mientras éste conducía un coche de alquiler camino hacia el hotel de la
campiña inglesa.
—No es más que tu
instinto maternal —repuso él—. Dentro de unos cuantos años se independizará, de
todas formas. Le resultará más fácil si ha volado fuera del nido previamente.
Para algunos adolescentes esto puede llegar a ser algo traumático, incluso para
ir a la Universidad.
—Supongo que tienes
razón —respondió Lali—. Pero, no sé… Me ha dado la impresión cuando me he
despedido de él, que estaba raro. Puede que no tuviera tantas ganas de volver
al colegio como decía.
—Me imagino que está
pasando el síndrome de la última noche en casa —agregó Peter—. A mí siempre me
pasaba. Es algo normal, no debes preocuparte.
El hotel que había
elegido Peter era de estilo victoriano pero con las comodidades y el confort de
los hoteles modernos.
Deshicieron las maletas
y se ducharon juntos. Durmieron un par de horas y fueron a cenar a un
restaurante. Prácticamente, todos los clientes que había eran parejas. El
ambiente era relajado y el servicio muy atento.
—¡Ha pasado tanto tiempo
desde que cenamos juntos por primera vez! —exclamó Lali, recordando lo tensa
que había estado en aquella ocasión.
Peter sonrió.
—Ahora estás mucho más
relajada.
—Claro, ahora te conozco
mucho mejor —adujo Lali.
—Es cierto —repuso Peter.
Lali se preguntó si
estaría recordando lo que había pasado en la cama previamente.
Al menos en ese aspecto
estaban en perfecta armonía. Disfrutaban el uno con el otro sin ninguna restricción.
Volvieron a hacer el
amor después de la cena y, al día siguiente, Peter la despertó llenándola de
besos. A Lali le resultó muy erótico el roce de su mandíbula sin afeitar,
sobre todo al entrar en contacto con la fina piel de sus muslos. Cuanto más
hacían el amor menos tardaba en excitarse. Hasta el punto de tener que tomar
una almohada para ahogar sus gritos de placer.
Pero luego, una vez que
ella hizo el amor sobre él y ambos llegaron al éxtasis, vino la cuesta abajo.
Aunque físicamente estaba plenamente satisfecha, afectivamente se sentía vacía.
Necesitaba escuchar un «te quiero».
Después de un copioso
desayuno fueron a dar un paseo por el campo. Cuando volvieron era la hora de
comer. Se instalaron en el salón de la suite,
donde había unos leños ardiendo en la chimenea. Peter se puso a leer los
periódicos y Lali se distrajo hojeando unas cuantas revistas.
—Creo que voy a subir a
lavarme el pelo —dijo ella al cabo de un rato.
—Servirán el té a las
cuatro —le recordó él—. Bollos calientes y todo tipo de tartas caseras.
—Lo sé, pero ¿acaso los
necesito yo a ellos? —replicó Lali—. Quédate aquí y disfruta de ellos.
Ella estaba a punto de
subir las escaleras cuando Peter la atrapó.
—Creo que voy a
prescindir de los bollos —repuso Peter, pasándole el brazo por la cintura—. Lo
que necesito es estar más tiempo contigo. Puedes lavarte el pelo más tarde.
En el dormitorio, Peter
la estrechó contra sí como si no hubieran transcurrido horas sino años desde
que hicieran el amor. Lali siguió su propuesta apasionadamente. Mientras se
dejaba llevar, pensaba que, habitualmente, la pasión termina apagándose cuando
no hay amor.
Los dos se habían
desvestido mutuamente y estaban besándose en la cama, cuando de pronto un ruido
los interrumpió.
—¿Quién demonios será…?
—exclamó Peter, descolgando el teléfono—. ¿Sí, dígame?
Lali esperó a que
colgara imaginándose que se trataba de una equivocación de la centralita del
hotel. Pero al cabo de medio minuto, se dio cuenta de que la llamada era para
ellos. Además, Peter seguía con el ceño fruncido y tenía los labios apretados.
Lo que estaba oyendo no le estaba gustando nada. Él seguía sin decir nada, no
obstante escribió algo en un papel.
—Le llamaré lo antes que
pueda —repuso Peter finalmente y colgó.
Estaba claro por su
expresión que no pensaba seguir haciendo el amor. Tomó las manos de Lali y la
miró a los ojos.
—Era el director de
Marsden —le comunicó Peter—. Gas se ha escapado. Ha dejado una nota para su jefe
de estudios. En ella hace referencia a un e-mail
que te ha escrito, diciendo dónde y por qué se ha marchado. Sólo comentaba que
se trataba de un asunto privado.
—¡Oh, cielos… Gaston!
—exclamó su madre.

Haay dios que honda con gaston! :S me dejaste mega intrigadaa esta buenisimaa la novee :DD!
ResponderEliminar@maaff_lazaro
Que hizo gaston??? Y tanto le cuesta decir te quiero a peter, no siempre basta con demostrarlo!
ResponderEliminarpobre Lali ... :/ todo lo que pasa con Peter, que no demuestra cariño hacia ella y ahora Gaston!! Ojala la escapada de Gaston haga con que Peter cuide más a Lali.
ResponderEliminarElla tam´poco le dice lo q siente!Ambos creen q el otro no siente nada más q atraccion!3COMUNICACION!la palabra mágica !
ResponderEliminarPobre Gaston,obvio queria ser parte de esta nueva flia q estaban formando!
todo pro que peter no le hiciera caso al sentido de madre que tiene lali y mas por que ella conoce a su hijo y si decia que no estaba era por eso pero bueno espero de verdad que no se meta en problemas gas y bueno espero que asi se vea mas el cariño de peter a lali
ResponderEliminarNoooo, eso si no me lo esperaba :O
ResponderEliminarAcaso Gaston estara molesto con Peter y Lali porque se casaron???
Lali tenia razon su sentido maternal le decia lo correcto!!
MAs caps plis!!!
@Titel842
Los dos ocultan sus sentimientos. orgullosos.
ResponderEliminarLali tenía el presentimiento de una madre, Gaston seguro se sintió relegado.
@Masi_ruth
Para mi k Gastón piensa k es un estorbo para la vida d su madre,aunque bien k supo esconder lo k sentía ,x el amor k le tiene,o bien tiene alguna chica reboloteando y se siente un tanto inseguro en la decisión a tomar(me volé,jajaja).Peter tiene k empezar ya, a demostrar d otra manera lo k d verdad siente,se está equivocando ,y mucho ,x eso Lali está sufriendo,y como bien dice ,a veces tan solo la palabra te quiero, demuestra mucho más k los besos,y caricias ,aunque siendo un complemento d ambas cosas, es mucho mejor.Como bien se dice: tener sexo con amor, es mucho mejor.
ResponderEliminar: o donde esta gaston?
ResponderEliminarmas noveeeeeeeeee
Pobre lali se diente desamparada necesita cariño ...q le lasa a Gastón :0:0:0 donde se metió :0 mas mas mas
ResponderEliminarhayyy masss :`(
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