Peter pasó a la sala de estar y se dejó caer en un sofá, estirando las
piernas delante de él, como quien se dispone a ponerse cómodo.
—Hágalo; le alegrará saber que por una vez he sido puntual.
Lali estaba perdiendo el control, lo sentía escurrírsele entre los
dedos como una carpa escurridiza. Su superior no la escucharía, porque su padre
ya se habría asegurado de convencerlo para que no lo hiciera.
Cerró la puerta resoplando, entró también a la sala de estar y se puso
frente al SEAL mirándolo con odio.
—Llamaré a la policía. Lo arrestarán.
Por un instante, una chispa de esperanza pareció iluminar los ojos de Peter.
—¿Cree que lo harían? —inquirió. Pero rápida mente meneó la cabeza—.
No, lo dudo. Olvídelo, encanto.
—No me llame «encanto» —masculló Lali, poniéndose tensa.
Peter volvió a ponerse las gafas de sol, recostó la cabeza en el brazo
del sofá, y suspiró.
—De acuerdo, nada de llamarla «encanto». Apuntado.
—Esto no saldrá bien —farfulló Lali desesperada.
Bajándose un poco las gafas para mirarla, Peter le dirigió una sonrisa
que le produjo un extraño cosquilleo en el estómago.
—Nena, soy un SEAL. Mi trabajo es hacer que las cosas salgan bien.
Mientras Lali caminaba arriba y abajo por la sala de estar con el
teléfono inalámbrico en la mano, Peter la observó compadeciéndose de la persona
del otro lado de la línea a quién estaba pegándole gritos.
—Me da igual que esté reunido —estaba diciendo—. Quiero hablar con mi
padre; ahora —se quedó callada un instante—. De acuerdo, espero.
Peter no pudo evitar fijarse en el modo en que la turgencia de sus
senos se marcaba bajo la camiseta azul celeste de cuello de pico que llevaba.
Tampoco le pasó desapercibido el trozo de piel bronceada que quedaba expuesto
entre el dobladillo de la camiseta y la cinturilla del pantalón de chándal gris
claro que llevaba, y el brillo de su cabello negro, recogido en una coleta que
le golpeaba la espalda a cada paso, lo tenía fascinado. Nunca hubiera pensado que
una bióloga marina pudiera resultar atractiva.
—Dudo que lo consiga —le dijo.
Peter se volvió hacia él.
—¿El qué?
—Librarse de mí —respondió Peter. La joven frunció aún más el ceño, y
entornó sus ojos negros . Diablos, cuanto más se enfadaba, más guapa se ponía—.
Yo intenté por todos los medios negarme a este trabajo, pero no tenía elección.
—¿Se negó?
Peter se rió entre dientes.
— ¿Cree que ésta es mi idea de pasarlo bien?
Pensativa, Lali tapó el micrófono del telé fono con la mano libre.
—¿Qué quiere decir con eso de que no tenía elección?
—Es una larga historia —farfulló él, entrelazando las manos sobre el
estómago. No iba a ponerse a contarle sus repetidos desafíos a la autoridad de
sus superiores. No era asunto suyo, y además, no quería pensar en ello, porque
el hacerlo le recordaba que su equipo estaba disfrutando de un mes de permiso
con todos los gastos pagados, mientras que él estaba allí teniendo que
aguantarla a ella—. Digamos simplemente que me advirtieron que, si me negaba a
hacer este trabajo, me expulsarían del ejército, y no pienso permitir que eso
ocurra. Me ha costado mucho llegar a donde estoy.
—Está bien —dijo Lali, tomando una decisión. Apretó un botón para
colgar el teléfono, se cruzó de brazos y lo miró a los ojos—. Si no hay otra
opción más que
pasar por esto, creo que al menos deberíamos establecer unas
normas.
Peter esbozó una sonrisa burlona. No pudo evitarlo. Los cristales de
sus gafas metálicas brillaban con la luz del sol que entraba por la ventana, y
sus labios estaban apretados en un gesto que ella debía creer que resultaba
firme. Tenía las cejas enarcadas, y las gafas un poco caídas por el puente de
su pequeña y recta nariz. No era exactamente la imagen intimidatoria que sin
duda quería proyectar.
—Adelante, dispare.
—No me tiente.
Peter se rió.
—Diablos, creo que está empezando a caerme bien.
Lali frunció los labios y lo ignoró.
—Esta es mi sugerencia: yo aceptaré que sea mi guardaespaldas durante
el día... y por la noche se va a dormir a un hotel, una pensión, o donde sea.
—La idea resulta tentadora, pero no hay trato.
Lali, exasperada, lanzó los brazos al aire y los dejó caer.
—¿Por qué no?
—Porque... —comenzó él, incorporándose un poco en el sofá. Tumbado
estaba demasiado cómodo, y con la resaca y la falta de sueño que tenía encima,
podía quedarse dormido—... porque mis órdenes son que me pegue a usted como un
sello a una carta durante un mes, y es lo que voy a hacer.
—Mire, como puede usted ver, esta casa es demasiado pequeña para dos
personas, así que no...
—Bueno, sí, algo... pequeña sí que es —admitió él. Estando en combate
había cavado hoyos de protección en los que había más espacio para maniobrar
que allí.
—De hecho, aunque el tipo que me la vendió me dijo que tenía dos
dormitorios, ni siquiera son dos, es uno que a algún inquilino anterior se le
ocurrió dividir en dos con unas láminas de madera contrachapada, y otro que uso
de des pacho.
-¿Y?
—¡Pues que no puede quedarse aquí a dormir!
—Dormiré aquí en el sofá.
—¡Tampoco quiero que duerma en mi sofá!
—Lo que quiera o deje de querer no cuenta.
—¿Cómo que no cuenta? —repitió ella estupefacta. Sus ojos
relampagueaban de ira—. Esta es mi casa.
—Y yo soy el guardaespaldas que su padre ha solicitado. Si tengo que
protegerla, seré yo quien esté al mando.
Lali resopló y se quedó un buen rato en silencio con el ceño fruncido.
Peter se preguntó si estaría considerando la posibilidad de capitular, pero se
le antojó bastante improbable; parecía demasiado cabezota como para rendirse
tan fácilmente. No se equivocaba.
—No me gusta aceptar órdenes de nadie.
Peter sonrió.
—A mí tampoco. Probablemente haríamos un buen equipo.
—Lo dudo mucho.
Peter tenía intención de mostrarse amable con ella, pero no entraba en
sus planes dejar que una científica se le subiese a las barbas.
—Mire, doctora Espósito, a mí esto me gusta tan poco como a usted, pero
eso no cambia el hecho de que estoy aquí porque se me ha encomendado una tarea,
y de que voy a quedarme hasta que cumpla con ella o uno de mis superiores me dé
contraórdenes para que me vaya.
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15 comentarios y subo otro cap !
Gracias!
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15 comentarios y subo otro cap !
Gracias!

Me encanto sube otro por favor
ResponderEliminarmaas
ResponderEliminarok lali es muy flexible yo le habria dicho no me importa que te saquen del ejercito no quiero que nadie me cuide y menos que este en mi casa peor bueno ellos tienen que estar juntos entonces lo paso masssssssss
ResponderEliminargenial!!!! quiero más!!!!
ResponderEliminarme encanta quiero mas
ResponderEliminarmas
ResponderEliminarmaassss
ResponderEliminarmas noooveee
ResponderEliminarmaaaaaaaaaas
ResponderEliminaresta muuuy buena la nove
ResponderEliminarme encanntaa
ResponderEliminarmas noove
ResponderEliminarmaaas
ResponderEliminarmas noovelaa
ResponderEliminarmaaaaas
ResponderEliminarProbablemente No,con seguridad haran un buen equipo!Muy buena!
ResponderEliminarmas noveeeeeeeeeeee
ResponderEliminarParece más un complot d su padre, y del comandante d Peter para unirlos ,más k para protegerla.
ResponderEliminarLos dos tienen un carácter fuerte y con dotes d mando .Vamos a tener muchos choques entre ellos.
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