Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

domingo, 16 de septiembre de 2012

La Isla Del Olvido Cap 3

                           La Isla Del Olvido



Peter pasó a la sala de estar y se dejó caer en un sofá, estirando las piernas delante de él, como quien se dispone a ponerse cómodo.

—Hágalo; le alegrará saber que por una vez he sido puntual.

Lali estaba perdiendo el control, lo sentía escurrírsele entre los dedos como una carpa escurridiza. Su superior no la escucharía, porque su padre ya se habría asegurado de convencerlo para que no lo hiciera.

Cerró la puerta resoplando, entró también a la sala de estar y se puso frente al SEAL mirándolo con odio.

—Llamaré a la policía. Lo arrestarán.

Por un instante, una chispa de esperanza pareció iluminar los ojos de Peter.

—¿Cree que lo harían? —inquirió. Pero rápida mente meneó la cabeza—. No, lo dudo. Olvídelo, encanto.

—No me llame «encanto» —masculló Lali, poniéndose tensa.

Peter volvió a ponerse las gafas de sol, recostó la cabeza en el brazo del sofá, y suspiró.

—De acuerdo, nada de llamarla «encanto». Apuntado.

—Esto no saldrá bien —farfulló Lali desesperada.

Bajándose un poco las gafas para mirarla, Peter le dirigió una sonrisa que le produjo un extraño cosquilleo en el estómago.

—Nena, soy un SEAL. Mi trabajo es hacer que las cosas salgan bien.
 
 Mientras Lali caminaba arriba y abajo por la sala de estar con el teléfono inalámbrico en la mano, Peter la observó compadeciéndose de la persona del otro lado de la línea a quién estaba pegándole gritos.

—Me da igual que esté reunido —estaba diciendo—. Quiero hablar con mi padre; ahora —se quedó callada un instante—. De acuerdo, espero.

Peter no pudo evitar fijarse en el modo en que la turgencia de sus senos se marcaba bajo la camiseta azul celeste de cuello de pico que llevaba. Tampoco le pasó desapercibido el trozo de piel bronceada que quedaba expuesto entre el dobladillo de la camiseta y la cinturilla del pantalón de chándal gris claro que llevaba, y el brillo de su cabello negro, recogido en una coleta que le golpeaba la espalda a cada paso, lo tenía fascinado. Nunca hubiera pensado que una bióloga marina pudiera resultar atractiva.

—Dudo que lo consiga —le dijo.

Peter se volvió hacia él.

—¿El qué?

—Librarse de mí —respondió Peter. La joven frunció aún más el ceño, y entornó sus ojos negros . Diablos, cuanto más se enfadaba, más guapa se ponía—. Yo intenté por todos los medios negarme a este trabajo, pero no tenía elección.

—¿Se negó?

Peter se rió entre dientes.

— ¿Cree que ésta es mi idea de pasarlo bien?

Pensativa, Lali tapó el micrófono del telé fono con la mano libre.

—¿Qué quiere decir con eso de que no tenía elección?

—Es una larga historia —farfulló él, entrelazando las manos sobre el estómago. No iba a ponerse a contarle sus repetidos desafíos a la autoridad de sus superiores. No era asunto suyo, y además, no quería pensar en ello, porque el hacerlo le recordaba que su equipo estaba disfrutando de un mes de permiso con todos los gastos pagados, mientras que él estaba allí teniendo que aguantarla a ella—. Digamos simplemente que me advirtieron que, si me negaba a hacer este trabajo, me expulsarían del ejército, y no pienso permitir que eso ocurra. Me ha costado mucho llegar a donde estoy.

—Está bien —dijo Lali, tomando una decisión. Apretó un botón para colgar el teléfono, se cruzó de brazos y lo miró a los ojos—. Si no hay otra opción más que 
pasar por esto, creo que al menos deberíamos establecer unas normas.

Peter esbozó una sonrisa burlona. No pudo evitarlo. Los cristales de sus gafas metálicas brillaban con la luz del sol que entraba por la ventana, y sus labios estaban apretados en un gesto que ella debía creer que resultaba firme. Tenía las cejas enarcadas, y las gafas un poco caídas por el puente de su pequeña y recta nariz. No era exactamente la imagen intimidatoria que sin duda quería proyectar.

—Adelante, dispare.

—No me tiente.

Peter se rió.

—Diablos, creo que está empezando a caerme bien.

Lali frunció los labios y lo ignoró.

—Esta es mi sugerencia: yo aceptaré que sea mi guardaespaldas durante el día... y por la noche se va a dormir a un hotel, una pensión, o donde sea.

—La idea resulta tentadora, pero no hay trato.

Lali, exasperada, lanzó los brazos al aire y los dejó caer.

—¿Por qué no?

—Porque... —comenzó él, incorporándose un poco en el sofá. Tumbado estaba demasiado cómodo, y con la resaca y la falta de sueño que tenía encima, podía quedarse dormido—... porque mis órdenes son que me pegue a usted como un sello a una carta durante un mes, y es lo que voy a hacer.

—Mire, como puede usted ver, esta casa es demasiado pequeña para dos personas, así que no...

—Bueno, sí, algo... pequeña sí que es —admitió él. Estando en combate había cavado hoyos de protección en los que había más espacio para maniobrar que allí.

—De hecho, aunque el tipo que me la vendió me dijo que tenía dos dormitorios, ni siquiera son dos, es uno que a algún inquilino anterior se le ocurrió dividir en dos con unas láminas de madera contrachapada, y otro que uso de des pacho.
-¿Y?

—¡Pues que no puede quedarse aquí a dormir!

—Dormiré aquí en el sofá.

—¡Tampoco quiero que duerma en mi sofá!

—Lo que quiera o deje de querer no cuenta.

—¿Cómo que no cuenta? —repitió ella estupefacta. Sus ojos relampagueaban de ira—. Esta es mi casa.

—Y yo soy el guardaespaldas que su padre ha solicitado. Si tengo que protegerla, seré yo quien esté al mando.

Lali resopló y se quedó un buen rato en silencio con el ceño fruncido. Peter se preguntó si estaría considerando la posibilidad de capitular, pero se le antojó bastante improbable; parecía demasiado cabezota como para rendirse tan fácilmente. No se equivocaba.

—No me gusta aceptar órdenes de nadie.

Peter sonrió.

—A mí tampoco. Probablemente haríamos un buen equipo.

—Lo dudo mucho.

Peter tenía intención de mostrarse amable con ella, pero no entraba en sus planes dejar que una científica se le subiese a las barbas.

—Mire, doctora Espósito, a mí esto me gusta tan poco como a usted, pero eso no cambia el hecho de que estoy aquí porque se me ha encomendado una tarea, y de que voy a quedarme hasta que cumpla con ella o uno de mis superiores me dé contraórdenes para que me vaya.
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15 comentarios y subo otro cap !
Gracias!

19 comentarios:

  1. Me encanto sube otro por favor

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  2. ok lali es muy flexible yo le habria dicho no me importa que te saquen del ejercito no quiero que nadie me cuide y menos que este en mi casa peor bueno ellos tienen que estar juntos entonces lo paso masssssssss

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  3. Probablemente No,con seguridad haran un buen equipo!Muy buena!

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  4. Parece más un complot d su padre, y del comandante d Peter para unirlos ,más k para protegerla.

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  5. Los dos tienen un carácter fuerte y con dotes d mando .Vamos a tener muchos choques entre ellos.

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