En los primeros momentos
de conmoción, a Lali se le ocurrieron las cosas más horribles que podían
pasarle al niño. La madre se sintió llena de pánico y a duras penas pudo
recuperar el control.
Peter reaccionó con calma.
—Conectemos tu portátil a la red —sugirió él—. ¿Dónde lo has puesto?
—Está aún en la maleta —repuso Lali, volcando el resto de las pertenencias que permanecían dentro sobre la cama—. ¿Y si no hay un enchufe adecuado para enchufar el ordenador?
—Entonces iremos a la recepción y pediremos un ordenador desde donde acceder a tu correo electrónico.
Afortunadamente, en el hotel disponían de PC’s para los clientes que necesitaban estar constantemente en contacto con internet.
Fue Peter el que se instaló delante del aparato y lo puso en marcha. Lali tecleó nerviosamente su contraseña y abrió su buzón. Entonces descubrió el mensaje que Gas le había dejado.
Querida mamá:
Mientras estaba en casa del abuelo, me enteré de quién es mi padre. Sé que no quieres que tenga nada que ver con él, pero me gustaría estar con él, al menos una vez. No puedo evitar sentir curiosidad por conocerlo. Puesto que es famoso no es difícil acceder a él. Hay multitud de páginas sobre él en la red. Parece un tío estupendo. Puede que haya cambiado desde que le viste por última vez. Por favor, no te preocupes por mí. Soy lo suficientemente mayor como para cuidar de mí mismo. No me voy a llevar el portátil; pesa mucho y no quiero que se estropee. Por lo tanto no podré estar en contacto contigo. Pero estaré bien. Si no logro encontrarlo volveré. Un beso para ti y otro para Peter.
Gas.
Peter había estado
leyendo por encima del hombro de Lali la pantalla del PC.
—Debe haber escrito el mensaje justo antes de marcharse —dijo él—. Ahora ya estará en Londres. El director de Marsden me preguntó si queríamos avisar a la policía. Yo creo que no es lo más prudente. Una vez que la policía esté involucrada en el asunto, la noticia llegará a la prensa. Y lo último que desearíamos sería ver reflejada nuestra vida privada en los periódicos sensacionalistas.
—Pero la policía es la única solución para encontrarlo —repuso Lali—. ¿Por qué dices que la desaparición va a ser de dominio público si les rogamos que lo mantengan en secreto?
—Porque los policías son seres humanos acostumbrados a dejarse sobornar por una noticia jugosa. De todas maneras, Gas tiene razón: es mayor para cuidar de sí mismo. Y además, en Inglaterra predomina la gente honrada, aunque los periódicos pretendan hacernos creer lo contrario.
—Puede que eso ocurra en los alrededores de Londres —adujo Lali—. Pero la ciudad está llena de depredadores dispuestos a captar a niños solitarios. Lo sabes perfectamente.
—Estás refiriéndote a niños que se han escapado y que no piensan volver a sus casas… o a niños sin dinero —agregó Peter—. Estoy seguro de que Gaston tenía dinero suficiente y un plan elaborado previamente. Es un tipo sensato.
—¡Pero sólo tiene trece años! —exclamó Lali—. ¿Dónde va a pasar la noche? En un hotel no lo aceptarían, ni en un hostal para jóvenes. Aunque sea muy alto no aparenta tener dieciséis años.
—Echemos un vistazo a las páginas web dedicadas a su padre —propuso Peter—. Quizá encontremos alguna pista que haya seguido Gas.
Esforzándose por concentrarse, Lali navegó por varias páginas de internet buscando información sobre el padre de Gas. Él era el verdadero responsable de aquella crisis. Pero no encontraron ninguna pista concreta que valiera la pena. Lo último que haría una estrella de rock sería indicar su dirección en internet, para ser importunado por su fans.
—Más vale que llamemos al director de Marsden —sostuvo Peter—. ¿Quieres hablar tú con él?
Lali asintió.
—¿Estás seguro de que no deberíamos llamar a la policía? —insistió ella.
—Al menos, no esta noche —repuso Peter—. Creo que es mejor que esperemos hasta mañana.
Pero era esa misma noche cuando ella iba a estar preocupada. Durante el día, el niño no correría tanto peligro, pero por la noche, durmiendo en plena calle podría encontrarse en apuros. Pero también era consciente de que Peter estaba más en sus cabales que ella. Lali se daba cuenta de que Gas le importaba realmente y de que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por él. Puede que no sintiera nada por ella, pero adoraba a su hijo. Y ello era palpable cuando estaban el uno con el otro.
El director del colegio no intentó persuadirla de que llamara a la policía. Tampoco quiso saber más detalles sobre la ausencia de Gas. Quizá temía que se cerniera el escándalo sobre Marsden. Y por mucho que estuviera preocupado por Gas, no tenía la intención de ver el colegio plagado de reporteros.
—Por favor, señora Esposito, manténganos al corriente de los acontecimientos —adujo el director, al despedirse.
Lali se lo prometió y colgó.
Peter estaba dando vueltas por la habitación repasando la conversación telefónica. Sin duda estaba tramando algo.
De pronto, paró en seco y la miró fijamente.
—¿Te acuerdas de la cuenta bancaria que abrió el padre de Gas? —dijo Peter—. ¿De qué banco se trataba? ¿Y cuál era la sucursal? Tienes que darme todos los detalles.
—Están en el disco duro del portátil —contestó Lali.
—Compruébalo, por favor —le rogó Peter.
Una vez que accedieron a la información, él anotó varios datos en un papel.
—Si no podemos encontrar a Gas, al menos podremos localizar a su padre —sentenció Peter.
—¿Cómo? —preguntó Lali—. Los bancos no ofrecen información sobre sus clientes a terceros. Podrían escribirle una carta que tardaría días en llegar.
—Ninguna información es inaccesible si cuentas con la persona apropiada —repuso Peter—. Uno de mis cuñados trabaja en la banca. Seguro que sabe cómo encontrar a Pablo. Voy a llamarlo por teléfono.
Después de marcar el número, Peter dejó grabado un mensaje. Lali se derrumbó. Quizá estuvieran ausentes sólo por la noche, o puede que estuvieran de viaje. De todas maneras perseguir a Pablo no era tan importante. Lo que era realmente urgente era encontrar a Gas antes de que le ocurriese algo malo.
—Estoy segura de que Gas no ha actuado impulsivamente —adujo Lali—. Lo ha debido de planear con tiempo. Yo tengo la culpa por no haberme dado cuenta de que no era feliz.
—¿Qué te hace pensar que no era feliz? —preguntó Peter.
—Si hubiese sido feliz no se habría escapado —respondió Lali.
—No creo que se haya escapado —sostuvo Peter—. Su curiosidad acerca de su padre ha sido demasiado fuerte. Eso iba a ocurrir tarde o temprano.
—Nadie puede saber con exactitud lo que piensa otra persona —arguyó Lali—. Quizá se sintiera… excluido. Siempre me ha tenido para él sólo. Puede que no le haya gustado tener que compartirme contigo.
Peter se acercó a ella y le rodeó los hombros con el brazo.
—Gas no es así —repuso él—. No tiene nada de consentido o de ególatra. No cabe duda de que sabe que lo quieres… y él te adora.
Por un instante, Lali tuvo la sensación de que el que se sentía excluido era Peter. Pero segundos después se dio cuenta que habían sido figuraciones suyas. Ella se había vuelto muy propensa a ese tipo de percepciones desde que lo había conocido.
—Puede que nuestro matrimonio le haya parecido un obstáculo para él —adujo Lali—. Muchos adolescentes tienen dificultades en asumir su propia sexualidad. Les suele incomodar que sus padres tengan relaciones sexuales, y en particular la madre.
—Yo he sido un adolescente —dijo Peter—. Lo cierto es que no me interesa nada lo que dicen los psiquiatras o los psicólogos. Pero no creo que a Gas le importe lo que tú y yo hagamos en privado.
—Pero tus padres siempre han estado casados —sostuvo Lali—. Para los niños sin padre es distinto. Son mucho más irascibles e inseguros.
—Depende del temperamento de cada uno —aseguró Peter—. Conozco lo suficiente a Gas como para saber que es un chico fuerte.
—Pero, ¿si tenía tanta necesidad de conocer a su padre, por qué no me lo dijo a mí? —estalló Lali.
—Quizá temiera que no le dejases verlo —respondió Peter—. Lo mejor que podía hacer era actuar sin pedir permiso. Más vale que le des a tu padre nuestra dirección. En tu ausencia, es la primera persona a la que se dirigiría Gas. No es necesario preocuparlo explicándole lo que ha ocurrido. Déjale el número de teléfono del hotel, y si es necesario que nos llame.
A la hora de la cena, Lali no podía probar bocado y Peter tampoco estaba hambriento. Llamaron al servicio de habitaciones. Pidieron unos sándwiches con una cafetera llena de café y una botella de vino.
A las diez de la noche, Peter le preparó un baño caliente a Lali.
—Debes intentar dormir y un baño te ayudará a conciliar el sueño —adujo él.
Sorprendentemente, Lali durmió gran parte de la noche. Teniendo a Peter pegado a su espalda, se sentía mejor.
Como estuvo varias veces en vela, a la mañana siguiente se despertó muy tarde. Peter ya estaba vestido cuando ella abrió los ojos y estaba sentado en una silla a su lado.
—Deberías haberme despertado antes —se quejó Lali.


Excelente cap!y tiene razon Pit tarde o temprano Gaston iba a querer conocer a su padre!
ResponderEliminarCon todo lo k hace Peter, x Gastón y Lali ,esta debe pensar k la quiere,k no es solo sexo.
ResponderEliminarooooo se fue a buscar a pablo yo pense que se habria ido por que queria estar en la india con ellos masssssss
ResponderEliminarPeter está demostrando que la quiere y quiere a su hijo también, que lali se de cuenta de ello.
ResponderEliminar@Masi_ruth
Se fue donde su padre :0:0:0 todo me imagine menos esp mas mas mas
ResponderEliminarAaai este Gas, ojala que no le pase nada!! Me muero, que linda la foto de abajo :D
ResponderEliminarEspero maas,,
besitoo
Arii
@AriadnaAyelen
Espero que salga todo bien ! Más!
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