Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

La Isla Del Olvido Cap 10

                                   La Isla Del Olvido


Durante dos horas el viento siguió aullando y la lluvia continuó golpeteando en los cristales, pero poco a poco el primero se fue aplacando y la segunda se convirtió en una fina niebla.

Lali estaba acurrucada en una esquina del sofá, con un libro abierto sobre el regazo que en realidad no estaba leyendo. No dejaba de lanzar miradas furtivas a Peter, que tenía la mirada fija en el televisor con la concentración de un neurocirujano operando un tumor cerebral.

No podía engañarla; sabía muy bien que no le interesaba en absoluto el estúpido concurso que estaba viendo. De hecho, estaba tan tenso como ella. Sus manos, una apretando el mando y la otra cerrada en un puño sobre el brazo del sofá, lo decían todo. Su mirada bajó a los finos labios de Peter, y preguntó cómo habría sido si la hubiese besado.

En cualquier caso no era algo que fuese a averiguar, pensó, ya que él prácticamente le había dicho que tendría que ser ella quien se lo pidiese, y antes preferiría que le cayese un rayo encima a contribuir a inflar su ego más aún.

Y, sin embargo, tampoco podía seguir en silencio el resto de la noche. Si malo era no poder estar sola cuando le apetecía estarlo, peor aún era tener que estar encerrada con alguien que tenía puesta una cara de siete metros y no había abierto la boca en horas.

—Ha dejado de llover —murmuró Lali.

—Gracias por el parte meteorológico —farfulló él, sin apartar la vista de la pantalla

«Qué agradable... Intento entablar conversación y me suelta una coz», pensó Peter. Se quedó mirando el televisor, y tuvo que reprimir el deseo de estrellar contra él el jarrón que había sobre la mesita.

En ese momento una de las azafatas del programa estaba mostrando uno de los premios del panel, un frigorífico con sistema antiescarcha

—¿Cómo puedes ver eso? —inquirió

Peter la miró largamente y enarcó una ceja.

—¿Están poniendo algún documental de peces en otra cadena que quieras ver?

Peter ignoró la indirecta.

—¿Sabes? no hay ninguna razón por la que tengamos que ser enemigos.

—No, no hay ninguna razón. A veces las cosas son como son simplemente porque sí.

—¿Y es así como quieres que sigan? —le espetó ella.

Aunque fue muy fugaz, estaba segura de haber visto un destello en sus ojos. Una de las comisuras de sus labios se arqueó hacia arriba, y el estómago le dio un vuelco a Lali.

—Doctora Esposito —le dijo Peter en un tono acariciador—, ya se lo he dicho: si quiere que las cosas cambien, no tiene más que decirlo.

Lali sintió que un cosquilleo la recorría de arriba abajo, pero se mantuvo firme:

—Jamás te daré la satisfacción de...

—Nunca digas «de esta agua no beberé», encanto.

Lali inspiró profundamente, en un intento por aplacar la ira que casi estaba cegándola en ese momento.

—Eres el hombre más...

El timbre de la puerta la interrumpió, y Lali se levantó como un resorte del sofá. Cualquier tipo de visita sería bienvenida; cualquier cosa se ría mejor que intentar razonar con alguien tan irracional como Peter Lanzani.

Rodeando el sofá, se dirigió hacia el vestíbulo, pero Peter, que también se había levantado, fue más rápido, y se colocó delante de ella levantando una mano para indicarle que se quedara donde estaba.

—Probablemente no será más que un vecino —farfulló ella.

—Puede, pero no está de más tomar precauciones —respondió él—. A partir de ahora, seré yo quien abra la puerta. ¿Estamos?

—Oh, ¡por amor de Dios...! —exclamó ella poniendo los ojos en blanco y moviendo la cabeza.

Peter ignoró sus protestas, echó un vistazo por la mirilla y, para sorpresa de Lali, prorrumpió en risas y abrió la puerta de par en par. Por encima de su hombro pudo ver a tres hombres en el porche.

—¡Eh!¿qué pasa, jefe? —saludó a Peter uno de ellos.

Los tres llevaban vaqueros descoloridos y gastados, y camisetas de distintos colores, y los tres estaban sonriendo.

—¿Qué diablos estáis haciendo aquí? —les preguntó Peter.

—Pensamos que tal vez nos echarías de menos—dijo otro.

—Sí, como un perro a las pulgas —bromeó Peter riéndose.

Lali observó sorprendida el repentino cambio de humor en él mientras repartía abrazos entre los tres hombres y los saludaba alegre mente. Su voz había adquirido un tono amistoso, y la tensión que lo había tenido atenazado en las últimas horas se había disipado como por arte de magia.

A pesar de sus ropas, Lali supo que aquellos tres hombres eran militares, igual que Peter, por el corte casi al cero del cabello, su impresionante forma física, y un cierto aire marcial en su porte.

De pronto Peter pareció acordarse de su presencia, y se volvió hacia ella. Lali se sorprendió nuevamente al ver que la expresión de sus ojos era amable y que ya no estaba a la defensiva. Era como si se le hubiese olvidado por completo la pelea que habían tenido hacía unas horas, y la pequeña riña que acababan de tener. Su sonrisa se hizo más amplia cuando le pasó un brazo por los hombros, atrayéndola a su lado, para presentarle a los tres hombres.

—Lali, éste es mi equipo: « Teñido » Riera...

Teñido, un hombre alto, con cabello rubio cenizo y profundos ojos azules, le sonrió y la saludó con un asentimiento de cabeza.

—Señorita.

—. . .«Perro Loco» Siera... —continuó Peter, señalando al siguiente hombre.

Era de la misma estatura,  pero,  de tez morena y pelo negro, que levantó la mano en señal de saludo y esbozó una breve sonrisa.

—. . .y «Tres Cartas» Dalmau —concluyó Peter, presentándole al último.

—¿Cómo está? —la saludó Tres Cartas, asintiendo con la cabeza como Teñido.

Era más bajo que los otros dos, pero igual de fuerte, y había en su mirada una callada intensidad.

Lali alzó el rostro un instante hacia Peter, y luego volvió la mirada a los tres hombres.

—Bueno, pues ahora que ya nos conocemos, ¿por qué no pasamos todos dentro y nos sentamos? —ofreció, haciéndose a un lado para dejar les pasar.

—No queríamos molestar —murmuró Tres Cartas, tímidamente.

—No es molestia, de verdad —respondió Lali—. Pasad.

—Gracias, señorita —dijo Teñido, entrando el primero.

—Bonita casa -dijo Perro Loco, entrando también, seguido de Tres Cartas.

Lali y Peter entraron también, y cuando él hubo cerrado la puerta le dirigió a la joven una sonrisa agradecida que hizo que se alegrara de haber invitado a sus amigos a pasar. Pensó en irse al dormitorio para que Peter tuviera un rato a solas con ellos, pero Peter la tomó de la mano y la llevó a la sala de estar con él.

—Bueno, ¿y a qué se debe esta visita? —preguntó a los otros.

Los tres hombres se habían acomodado ya, uno de ellos en el sofá, otro a horcajadas en una silla, y el último en el suelo, frente a la chimenea, donde chisporroteaba un pequeño fuego.

—Pensamos que te gustaría saber cómo va Cazador —respondió Tres Cartas desde el sofá, inclinándose y apoyando los brazos en las rodillas.

—¿Quien es Cazador? —preguntó Lali.

—Cazador Martinez es el otro miembro de nuestro equipo —respondió Peter con voz tensa—. ¿Cómo se encuentra? —le preguntó a sus compañeros.

—Bien; los médicos están sorprendidos de lo rápido que se está recuperando —respondió Teñido, sentado frente a la chimenea.

Lali vio que Peter soltaba aliviado el aliento que había estado conteniendo.

—Y trae locas a las enfermeras —intervino Perro Loco.

—Las mujeres siempre han sido su debilidad

—dijo Tres Cartas desde su silla, con una sonrisa.

—Sí, pero tú ahora también tienes tu debilidad, ¿no es cierto? —lo picó Teñido.

—Ja-ja, eres muy gracioso.

Lali miró a Peter interrogante.

—Tres Cartas se ha casado hace nada —explicó él.

—Oh, felicidades —le dijo Lali.

Tres Cartas le dedicó una de sus intensas miradas y sonrió.

—Gracias —murmuró.

—¿Y qué le pasó a ese otro compañero vuestro?—inquirió Lali curiosa.

—Nada —respondió Peter con aspereza.

—¿Nada? —repitió ella frunciendo el entre cejo—. ¿Está en el hospital por nada?

—Es que... el jefe es muy modesto —le dijo Tres Cartas.

Perro Loco y Teñido se rieron. Peter los miró irritado, pero Lali lo ignoró.

—Bueno, si es tan modesto, ¿por qué no me lo cuentas tú? —le dijo a Tres Cartas, sentándose en el sofá junto a él.

—Espera, espera, tiempo muerto —dijo Teñido poniéndose en pie—. Propongo que antes pidamos unas pizzas y unas cervezas. No sé vosotros, pero yo me muero de hambre. ¿Puedo usar el teléfono? —le preguntó a Lali.

—Claro —respondió ella—. Está allí —le dijo señalando un mueblecito en el rincón—. En el cajón está la guía.

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Gracias! Perdo'n por no avisar en twitter ayer ! :(

7 comentarios:

  1. Son geniales, y los sobrenombre me matan!! Más1

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  2. Creo que Lali va a conocer una parte de Peter que no conoce y se va a enamorar mas de el, amo a sus amigos. Se nota que juntos son una bomba de risas, alegría pero que se quieren comí familia.
    Gracias por los caps espero el siguiente saludos

    @Titel842

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  3. Tal vez la visita de estos tres distienda un poco el ambiente!

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  4. Pete no suelta prenda,parece k todo es secreto para el .Esos tres lo van a poner al límite contando cosas suyas.

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  5. jajjajaja me mueroo massssss
    me avisas x twitter :) @BeluuJP gracias desde ya :D

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  6. Jajaj le cayeron todos dx
    Espeero mas, besitoo :)


    Arii
    @AriadnaAyelen

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