Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

lunes, 1 de octubre de 2012

La Isla Del Ovido Cap 13

                                     La Isla Del Ovido

—Y ahora viene otro «pero», ¿no es así?

Lali asintió.

—Pero como te he dicho una vez me rendí a mis impulsos, y los resultados fueron 
desastrosos.

—¿Qué ocurrió?

Lali lo miró a los ojos e inspiró profundamente, como tomando fuerzas para hablar de ello.

—Charles Barrington III es lo que ocurrió —dijo. Peter resopló despectivamente ante un nombre tan pomposo, y Lali esbozó una leve sonrisa, que se borró de sus labios cuando volvió a hablar:

—Entró en mi vida como un torbellino. Venía a casa a yerme, me compraba flores, me llevaba al teatro y a la ópera... en definitiva represen taba el papel del novio perfecto —concluyó dejando escapar un suspiro.

—¿Cuándo fue eso?

-¿Eh?

Había estado tan perdida en los recuerdos, que no había oído la pregunta de Peter.

— ¿Cuándo estuviste saliendo con ese tal Charles no sé qué? —repitió él—. Ya que es lo que se interpone entre nosotros en este momento, creo que me merezco al menos una pequeña presentación.

Lali asintió con la cabeza. Le costaba hablar de aquello porque, aunque hacía tiempo que había superado el dolor, todavía no había lo grado sacarse el aguijón de la humillación, de la traición, y tenía la sensación de que seguiría en su alma hasta el día de su muerte.

—En mi tercer año de carrera —contestó—. Fue todo muy rápido. Estuvimos saliendo durante dos meses, y de repente, un día, me pidió que me casara con él.

—¿Y tú aceptaste?

—¿Cómo no iba a aceptar? —contestó ella, en cogiéndose de hombros—. Parecía encantador, me trataba como a una reina.., y yo era muy ingenua por aquel entonces. Nunca antes había salido con nadie, y no sabía nada del amor. Sencillamente me embaucó —bajó la vista, avergonzada por haber sido tan tonta—. Nos comprometimos, y parecía que en casa todo el mundo estaba encantado: Charles había sabido ganarse a mis padres y a mis hermanos, y aunque era de una familia de clase media, tenía grandes ambiciones, y tras trabajar como administrativo varios años en el ayuntamiento había llegado a asistente personal del concejal de sanidad, así que por esa parte también hizo muy buenas migas con mi padre, que ya entonces estaba empezando a considerar su carrera política.

-¿Y?

Lali inspiró profundamente, y giró el rostro hacia la ventana, para mirar el jardín trasero, bañado por la luz de la luna, mientras volvían a su mente imágenes de la noche en que su corazón se había hecho pedazos.

—Estábamos en una fiesta, pero a mí me dolía la cabeza. Quería que Charles me llevase a casa, pero no podía encontrarlo por ninguna parte, y nadie lo había visto desde hacía rato.

Cerró los ojos, y pudo ver de nuevo el enorme salón de baile, brillantemente iluminado por lámparas de araña, los diamantes en el cuello de las mujeres, los elegantes vestidos, los hombres discutiendo acerca de la inflación y la bolsa, la pequeña orquesta tocando al fondo...

Había salido a los jardines. Casi podía oler el jazmín, y sentir el húmedo calor de aquella noche de verano.

—¿Qué ocurrió cuando lo encontraste? —inquirió Peter, como si estuviera leyendo sus pensamientos.

Lali abrió los ojos y, curiosamente, se sintió reconfortada por la presencia de Peter.

—Oí voces que venían del cenador. Me dirigí hacia allí, atravesando por el césped, y escuché la voz de Charles hablando con alguien, una mujer.

Sintió una punzada en el pecho al recordarlo, pero después de una pausa continuó:

—El nombre de aquella mujer era Elizabeth Coopersmith...

—¿De dónde diablos sacan esos apellidos tan rebuscados? —la interrumpió Peter, extendiendo el brazo y tomándola de la mano.

Lali se rió, y tuvo que admitir para sí que se sentía mejor ahora que estaba hablando de aquello. La calidez de la mano de Peter, y el suave apretón que le dio, la ayudó a retomar el relato.

—Era hija de una familia de mucho renombre, pero eso era todo lo que tenían, el apellido. Todo el mundo sabía que estaban endeudados hasta el cuello, pero eran de esas personas que viven de cara a la galería y tienen que aparentar todo el tiempo y gastarse lo que no tienen para mantener el tren de vida al que están acostumbrados —hizo una pausa—. Charles estaba diciéndole que una vez nos casáramos, podrían verse de nuevo. Por lo que escuché, él le había comprado un apartamento en Hilton Head, y ella estaba quejándose porque no había ido a ver cómo había quedado el salón después de haberlo redecorado.

—Menudo bastardo.

Lali sonrió.

—Ya lo creo que lo era.

—¿Le pegaste un buen puñetazo?

Ella suspiró y meneó la cabeza.

—Me temo que estaba demasiado dolida y aturdida para reaccionar. Entré en el cenador, le tiré a Charles el anillo de compromiso a la cara, y les deseé a Elizabeth y a él que les fuera bien.

—Fuiste demasiado benevolente, cariño —dijo Peter.

—Lo sé, pero está pagando por lo que me hizo, te lo aseguro —replicó Lali con una sonrisa maliciosa—: se casó con Elizabeth.

—¿Asi que sencillamente le dijiste que rompías el compromiso, y los dejaste allí?

—Bueno, tampoco fue una charla civilizada, si es lo que estás imaginándote —contestó ella—. Empecé a gritar a Charles, y él, lejos de mostrar un mínimo de vergüenza, se puso a gritarme también, diciéndome que si había ido detrás de mí había sido sólo por el dinero de mi familia, que él jamás habría salido con... con un «témpano» como yo —levantó la barbilla, como desafiando al dolor que aún le producía el recuerdo de aquellas crueles palabras—. Y Elizabeth también tuvo la desfachatez de decirme un par de cosas, ya que ella también tenía planes para mi dinero.

Peter sintió deseos de ir a buscar a aquel miserable y darle su merecido por haberle hecho daño a Lali. Por desgracia no podía hacerlo porque no sabía dónde estaría en ese momento, pero Lali estaba allí con él, y la expresión de dolor en su rostro provocó en él un sentimiento que no estaba seguro de haber sentido jamás: ternura.

—Ese tío debía ser un completo imbécil —dijo.

—Lo era.

—Por favor... «un témpano»... —farfulló Peter moviendo la cabeza—. Menuda estupidez.

Tomó el rostro de Lali entre sus manos, acariciándole las mejillas con los pulgares, y el suave tacto de su piel hizo que una oleada de calor lo invadiera, como un viento cálido soplando sobre el océano.

—No hay nada de frío en ti, cariño —le dijo, tragando saliva para aplacar el deseo que estaba despertando de nuevo en él—. Si ese idiota no dio con el fuego que había dentro de ti quizá fuera porque él no sabía cómo avivarlo.

Lali se estremeció, y Peter lo sintió. Decidida mente aquella mujer tenía poderosas armas de seducción, pensó, armas que no podrían tener mayor efectividad con él si las utilizara conscientemente.

—Peter...

—A mí siempre se me ha dado bien encender pasiones... modestia aparte —la interrumpió él con una sonrisa lobuna—, pero estoy seguro de que bajo esa fachada de mujer metódica y ordenada hay un auténtico volcán esperando a ser despertado. Tal vez si tú y yo...

Pero Lali sacudió la cabeza.

—No puedo hacer esto —murmuró.

—Lo entiendo —suspiró Peter—, pero no dejes que ese canalla sea el rasero por el que juzgues al resto de los hombres.

—No lo hago, de verdad —le aseguró Lali—. Es sólo que... no estoy segura de esto, Peter.

—Está bien, tranquila, no pasa nada.

—Gracias, Peter —le dijo Lali quedamente—. No eres como esperaba.

—¿Ah no? —inquirió él, peinándole el cabello con los dedos y apartándolo de su rostro. Era tan suave como había imaginado, y tuvo que reprimir el deseo de agarrarlo por las raíces y tirar de él para atraer el rostro de Lali y besarla hasta dejarla sin respiración—. ¿Y eso es bueno, o malo?

Lali exhaló un profundo suspiro, y se mordió el labio inferior.

—Yo diría... que peligroso.

Peter se rió, pero su risa sonó algo forzada.

—En ese caso tienes suerte de que haya un SEAL en la casa. No hay nada que nos guste tanto como el peligro.

Cuando Lali le sonrió, Peter se perdió en las profundidades de sus ojos verdes, y experimentó algo que no habría sabido definir, algo que lo hizo sentirse extrañamente vulnerable.

—Creo que debería... volver a mi habitación —dijo al cabo de lo que pareció una eternidad, felicitándose por haber conseguido articular palabra.

Lali asintió, y Peter dio un paso atrás, dejando caer las manos junto a sus costados.

—Será lo mejor —musitó ella.

—Sí, pero es una lástima —replicó él, con una media sonrisa, esperando que no se percatase de cuánto le estaba costando salir de allí.

—Supongo que sí.

—No todos los hombres somos como ese tipo -dijo Peter quedamente—. Creo que deberías saberlo. A mí no me interesa tu dinero, ni que te apellides Esposito, y Dios sabe que detesto todo lo que tenga que ver con aparentar y los compromisos sociales.

Lali se río suavemente.

—Lo sé.

—Bien, está bien que lo sepas —farfulló él. Dio otro paso hacia atrás, y luego otro, rodeando la cama hasta llegar a la puerta—. ¿Podrías hacer algo por mí? —le preguntó, ya con la mano en el pomo.

—¿Qué

Peter bajó la vista al edredón que ella tenía agarrado como un escudo frente a sí.

—Llevo una semana muriéndome por saber qué te pones para dormir.

Aquella petición sorprendió a la joven, pero a Peter también le pareció advertir un destello de excitación en sus ojos.

Incluso pareció considerarlo un instante, que fue lo suficientemente largo como para que la imaginación de Peter conjurara toda una serie de imágenes increíblemente eróticas en su mente.

—No... no creo que sea una buena idea —dijo finalmente, haciendo estallar su burbuja de esperanza

—No, supongo que no.

Lo cierto era que Peter no sabía si se sentía decepcionado o aliviado porque, aunque le hubiera encantado poder ver lo que se ocultaba tras aquel edredón, conciliar el sueño quizá se habría convertido en algo todavía más complicado si se lo hubiera permitido.

—Buenas noches, Peter.

—No para mí, desde luego —gimió él lleno de frustración. Y haciendo un esfuerzo considerable, salió finalmente del dormitorio de Lali, y cerró la puerta.

7 comentarios:

  1. Poco a poco se va soltando ella ,bajando su resistencia y él un divino cómo le da tiempo!y confianza!

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  2. bieen me encanto!!! me voy a leer los capitulos anteriores asi entiendo un poco maas!! esta bueniisiimaa sube mas anda :$

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  3. Aaai pobre Lali, qe bueno qe haya confiado en el para contarle todo esto!!
    Espeero mas :)
    Besito


    Arii
    @AriadnaAyelen

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  4. No se porque mi intuición me dice que ese tipo el ex de Lali la amansa espero y no sea a si, peter es un tierno total y aunque le cuesta la comprende, besos
    Camila

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  5. Estos están que juegan con fuego.
    @masi_ruth

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  6. No puedo creer que Peter tenga tanta fuerza de voluntad, creo que cuando pase van aecplotar de amor!!!
    Gracias por los caps.
    @Titel842

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  7. ¡¡¡¡Jajaja,se quedó con las ganas d saber como duerme!!!.

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