Lali necesitaba relajarse, pero no había forma. Ni siquiera el pasear a
la orilla del río lograba apartar de su mente los pensamientos que no la
dejaban tranquila un instante. Pero, ¿cómo podía relajarse con Peter caminando
a su lado?, ¿cómo podía relajarse cuando el hombre al que amaba saldría de su
vida en sólo unos días?
Lo que necesitaba era hablar de aquello con alguien. Necesitaba hablar
de lo que sentía, del vacío que parecía abrirse ante ella cuando pensaba en la
marcha de Peter... pero no había nadie con quien tuviese suficiente confianza
para hablar de esas cosas.
Se levantó una brisa fresca que pasó junto a ellos, rozándola con sus
fríos dedos, que sin embargo no eran ni la mitad de gélidos que el frío que
sentía en su corazón. Se metió las manos en los bolsillos y levantó la cara
hacia el viento Así al menos tendría una excusa si se le saltaban las lagrimas.
A su lado, Peter suspiró, la tomó por el brazo para hacer que se
detuviera, y la giró hacia él. Lali nunca lo había visto tan serio, y Sintió
que se le encogía el corazón.
—Dentro de tres días tengo que volver a la base —le dijo con voz
entrecortada.... Y luego partiré hacia mi siguiente destino.
No era como si aquello pillara por sorpresa a Lali. Porque desde el
primer día sabía la fecha exacta en que Peter se iría, pero ninguno de los dos
lo había mencionado en ningún momento en las pasadas semanas. Era como si, sin
decirlo, hubieran acordado evitar el tema. En ese momento había salido a la
superficie, como un corcho flotando en el agua, y que sabía que no podrían
rehuirlo más, se dijo que tenía que afrontarlo de una vez.
—Lo sé —musitó.
Peter apartó la vista, y miró el
río que corría su camino hacia el mar como parecían haber corrido los días
desde su llegada.
—No sé dónde me mandarán —le dijo—, pero creo que es bueno que me vaya.
-¿Qué?
Peter la miró de nuevo y, o bien no vio las chispas de irritación que
saltaban en sus ojos, o bien optó por ignorarlas.
—Es lo mejor —insistió—. Un SEAL no
debería tener ataduras, no debería dejar
atrás a gente que... que se preocupe por él.
—¿Es eso lo que piensas de verdad?
—Sí, sí es lo que pienso.
—¿Y qué me dices de Tres Cartas? —le espetó
ella—. ¿Acaso no está casado?
—Sí, pero...
—¿Y tu padre? —lo interrumpió Lali, temblando
de frustración—Tu padre también era SEAL.
—Es verdad, lo era —contestó él, cambiando el
peso de una pierna a otra, como un boxeador en el cuadrilátero, intentando
recuperar el equilibrio tras haber sido golpeado.
Lali esperó que continuara, pero según
parecía Peter no creía que hubiera nada más que decir.
—Así que estás diciéndome que es mejor para
ti que nadie se preocupe por ti.
—Escúchame, Lali —murmuró Peter en un tono
desesperado. La agarró por los brazos, y la hizo ponerse de puntillas para que
lo mirase di rectamente a los ojos—: me ordenaron venir aquí a protegerte. Era
algo temporal, y se suponía que no debía tener contigo otra relación que no
fuera la que debe haber entre un guardaespaldas y la persona a la que protege.
—Pero no ha sido así —replicó ella.
Peter la soltó tan bruscamente, que Lali se
tambaleó hacia atrás.
—Esa no es la cuestión.
—Esa es precisamente la cuestión —le espetó
ella con el corazón en un puño. Lo vio contraer el rostro, y se alegró de no
ser la Única que estuviese sufriendo—. ¿Tú me quieres?
Peter alzó el rostro hacia ella, y se quedó
mirándola como si le hubiese salido un tercer o en medio de la frente.
-¿ Que?
Lali inspiró temblorosa, y repitió la
pregunta, temiendo que su respuesta fuera «no».
—¿Me quieres?
—Por amor de Dios, Lali...
—Es... es la segunda vez que dices mi nombre.
Me gusta oírlo de tus labios —murmuró ella quedamente.
Peter sentía como si el corazón fuese a
salírsele de la garganta. Lali lo sabía, sabía lo que sentía por ella, pero
aquello era una locura. El no era la clase de hombre que necesitaba a su lado.
Procedían de dos mundos distintos, dos mundos que eran como la noche y el día.
Aquello jamás funcionaría.
—Creo que será mejor que volvamos a la casa
—farfulló.
Pero antes de que pudiera dar un paso la
joven lo agarró por el brazo y sacudió la cabeza.
—Ni hablar. Vamos a quedarnos aquí y vamos a
hablar de esto.
Peter apretó los labios.
—Ya hemos hablado bastante —le dijo—.
Demasiado.
—No es verdad —replicó ella—, y tú no has contestado mi pregunta.
—La respuesta no importa.
Lali abrió la boca con incredulidad, se
acercó a él, y le clavó el índice en el pecho mientras le espetaba enfadada:
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OH !!!!!!!!!
GRACIAS!

AH!!!!! Me dan ganas de pegarle a peter!!! Más!!
ResponderEliminarMAS
ResponderEliminarAH!Es para matarlo literal,q se tenga q ir bueno,pero no querer hablar,ni contestar es de pendex!No puede reconocer lo q le pasa ,pero es muy cobarde actuar así!
ResponderEliminarNo pueedes hacernos esto, quiero saber que pasa!!
ResponderEliminarEspeero mas (:
Beso
Arii
masss :'(
ResponderEliminaro dios otro!! qe mas qe le dice lali haaa :$
ResponderEliminarLali le va a cantar unas cuantas verdades.
ResponderEliminarOMG que cobarde son los hombres a veces, por qué mierda no le dice que la quiere, que Lali le diga las cosas cómo son.
ResponderEliminar@masi_ruth