Además, con Peter no se sentía como siempre la habían hecho sentirse
los hombres: un cerebrito, una chica rara. Se sentía hermosa, e inteligente, y
divertida… Y lo más importante, al menos para ella, se sentía deseada.
Cuando Peter la acariciaba era como si su piel se cargara de
electricidad, Cuando la miraba, como si la sangre en sus venas ardiera. Cuando
la besaba, como si se derritiera.
Desde la noche de la fiesta las cosas habían cambiado entre ellos.
Habían dejado de ser solamente guardaespaldas y protegida. Cada noche, Peter
iba a su cama, y por la mañana, cuando se despertaba, seguía allí. De pronto
sentía que su vida era mas plena, mas rica con el en ella, y no estaba segura
de qué haría cuando se marchase.
Hacía tiempo que había aceptado que no en contraría a la persona
especial que todo el mundo soñaba con encontrar, que no tendría la familia, los
niños que había soñado tener desde que era una adolescente.
Después del fiasco que había resultado ser su relación con Charles, se
había convencido de que no era la clase de mujer de la que los hombres se
enamoraban.
Ella era, y siempre había sido, demasiado cerebral, demasiado práctica,
y nunca le habían interesado las cosas que a otras mujeres las entusiasmaban.
Prefería mil veces pasar el día bajo el agua, observando el
comportamiento de los peces, que en un centro comercial atestado de gente y con
luz artificial; buscando un modelo a la última para asistir a una cena de
sociedad.
Prefería llevar el cabello recogido en una trenza para que no le
molestase, antes que tener que ir un día sí y otro también a la peluquería.
No le gustaba hablar de trapitos, ni de los cotilleos de la prensa
rosa, ni de las últimas tendencias en maquillaje, y llevaba siempre las uñas
bien recortadas porque no podía imaginarse tener que hacerse cada semana la
manicura.
Claro que el llevar la vida que siempre había querido llevar, una vida
contracorriente, tenía un precio, y hacía tiempo que había comprendido y
aceptado que ese precio era la soledad.
Y entonces, de repente había aparecido Peter Lanzani, poniendo patas
arriba su solitaria y ordenada existencia.
Sentada en su mesa de trabajo en la sala de estar, rodeada de libros,
levantó la mirada hacia el mueble teléfono, donde había un jarrón de cristal
con dos docenas de rosas amarillas. Peter se las había regalado hacía un par de
días, junto con una caja de chocolatinas... y una válvula nueva para la botella
de oxígeno que usaba para bucear, recordó esbozando una sonrisa.
¿Qué mujer podría no enamorarse de un hombre así?
—¿«Enamorarse»? —repitió en un susurro, como temiendo que Peter pudiera
oírla.
Claro que era imposible que la oyera, porque estaba en el jardín de
atrás, cortando el césped. Se levantó de la mesa, dejando el bolígrafo sobre un
libro abierto. ¿Amor? ¿Se había.., enamorado de Peter?
El ritmo de su corazón se aceleró, sintió que le faltaba el aliento, y
que estaba mareada, como si hubiese tomado champán y las burbujas se le
hubiesen subido a la cabeza. Estaba enamorada..., enamorada de verdad, por
primera vez en su vida.
«Dios, debería haberlo visto venir», pensó para sus adentros, todavía
aturdida por aquel descubrimiento. Aunque, aun en el caso de que hubiera
intuido que aquello le estaba ocurriendo, ¿habría podido impedirlo?, y, lo que
era más importante, ¿por qué habría querido impedirlo?
«Pues porque, pedazo de tonta», se reprendió mentalmente «lo Único que
conseguirás arriesgando tu corazón, es hacer tu vida más complicada».
Claro que, a veces, las complicaciones eran lo que hacían la vida más
interesante, ¿no? Si todo fluyese, si todo fuese como la seda, sería
aburridísimo.
La luz del sol se filtraba por las cortinas blancas de las ventanas,
pintando de oro sus muebles y el suelo de madera. Por la ventana entreabierta
se colaba el ruido del Cortacésped, el canto de los pájaros, y las voces de los
niños jugando ruidosamente en la calle.
El mundo seguía siendo el mismo que hacía Unos minutos, pensó, acercándose
a la ventana a observar a Peter, y, sin embargo, de algún modo, era como si
todo hubiese cambiado.
Peter se había quitado la camiseta, y su tórax bronceado y musculoso
brillaba por el sudor y la luz del sol. Las cicatrices, recuerdo de los
combates en los que había tomado parte, destacaban por su palidez sobre el
resto de la piel, pero de algún modo lo hacían a sus ojos más perfectos, en vez
de lo contrario.
¿Qué debería hacer?, se preguntó. No sabía cómo podría ocultarle aquel
secreto a voces, pero tampoco podía imaginarse a sí misma confesándole que se
había enamorado de él cuando sabía que únicamente estaba allí cumpliendo con lo
que le habían ordenado y que pronto tendría que marcharse. No habían hablado de
qué pasaría cuando eso ocurriese, no habían hecho planes más allá del mes que
casi estaba acabando.
Lali puso la palma de una mano contra el frío cristal, y lo observó,
sonriendo, mientras Peter maldecía entre dientes al cortacésped, que se había
vuelto a parar.
Tenía que hacer algo. No podía quedarse a un lado y verlo salir de su
vida como había llegado.
Esa noche, después de cenar, cuando sonó el teléfono, Peter se levantó
como un resorte para contestar. De hecho, cualquiera que lo hubiera visto,
habría pensado que estaba esperando una llamada importantísima, pero lo único
que ocurría era que estaba a punto de explotar y tenía los nervios a flor de
piel.
Había pasado los últimos días intentando estar ocupado con una tarea u
otra todo el tiempo, para no pensar en el día en que tuviera que dejar a Lali,
pero parecía que, por mucho que se afanase en no parar quieto un momento, su
mente seguía volviendo
sobre el asunto una y otra vez, constantemente.
El mes casi había acabado, y pronto volvería a embarcar. Aunque una
parte de él le decía que era lo mejor, otra temía que llegase ese momento como
no había temido nada jamás.
Su profesión exigía que estuviese siempre dispuesto para la próxima
misión, fuese donde fuese, y nunca había Supuesto para él un problema. Eran su
equipo y él, de un lado, y de otro, nueva gente, nuevos países, nuevos
problemas que resolver, y nuevos peligros y aventuras.
Pero las cosas estaban cambiando. Tres Cartas se había casado. Cazador
estaba convaleciente en el hospital, y él había encontrado a Lali.
—¿Diga? —contestó al teléfono, con cierta irritación.
Sin embargo, momentos después ese sentimiento se veía reemplazado por
preocupación cuando escuchó la voz de Vico, otro de los hermanos de Lali,
informándole de que su padre había recibido una nueva amenaza
Cuando Lali fue junto a él, tomó su mano, y sintiéndola fría, entrelazó
sus dedos con los de ella, intentando apartar de su mente el pensamiento de lo
frágil que parecía en ese momento.
—¿Qué ocurre? —inquirió ella en un susurro.
—¿Qué dice esta vez? —le preguntó Peter a su hermano, sin contestarle.
—Una frase tan escueta como las anteriores:
«Sigo observándote», y otra vez firmado «Lady Savannah» —respondió —.
Eso es todo.
—Diablos —farfulló Peter—. Esa mujer, si es que es una mujer, podría
buscarse otro entretenimiento.
—Más bien tendrían que encerrarla —contestó Vico.
—Sí, estoy contigo —murmuró Peter, soltando la mano de Lali para
rodearle los hombros con el brazo y atraerla hacia sí.
—La policía cree que pueden haber dado con una pista, pero aun así no
debemos bajar la guardia. Cuida bien de mi hermana, Peter.
—Tranquilo, lo haré —contestó él.
Cuidaría de ella... pero sólo podría hacerlo hasta que tuviera que
marcharse, se recordó. ¿Qué pasaría después?, ¿quién cuidaría de ella cuando él
se hubiera ido?, ¿quién se quedaría con ella cuando él estuviera a cientos o
miles de kilómetros haciendo Dios sabía qué?
Lleno de frustración, colgó bruscamente el teléfono tras despedirse de Vico.
—Mi padre ha recibido otra amenaza, ¿no es verdad? —inquirió Lali.
—Me temo que sí —asintió él, girándose hacia ella y abrazándola—, otra
más.
—Dios, ¿cuándo acabará esto? —gimió Lali.
—Tu hermano dice que la policía tiene una pista. Acabarán dando con
quien sea que
esté mandando esos mensajes.
—Espero que sí —murmuró ella, levantando la cabeza hacia él—, porque
estoy asustada.
—No tienes por qué estarlo —susurró Peter, bajando el rostro para
mirarla a los ojos— Estas a salvo conmigo —murmuró peinándole el cabello con
los dedos.
-Lo sé —dijo Lali.
Deslizó las manos por debajo del dobladillo de la camiseta de Peter, y
le rodeó la cintura.
Aquella caricia hizo que a Peter le ardiese la piel, como si fuera la
primera vez que sentía sobre su cuerpo las manos de una mujer, y se preguntó si
sería siempre así, por mucho tiempo que pasase, para inmediatamente recordar
que nunca sabría la respuesta, porque al cabo de unos días saldría de su vida,
y quizá no volviesen a verse.
Cuando eso ocurriera, cuando cada uno volviese a su propio mundo, no
les quedaría nada a lo que aferrarse salvo unos pocos recuerdos.
Tomando el rostro de Lali entre sus manos, se inclinó para besarla, y
mientras tiraba suave mente de su labio inferior sintió el deseo volvía a
despertar en él.
Dejó el mundo a un lado, olvidándose de las amenazas, y de lo que
pudiera ocurrir, y se concentró sólo en ellos y el momento en que tuvieran que
separarse. Quizá fuera cobardía, se dijo, pero sería la única que hasta la
fecha habría cometido en su vida, y estaba dispuesto a vivir con ello.
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Hola!!! Quedan 6 o 7 caps de la novela creo !
Gracias por leer y por comentar!
Recuerden que hoy es el dia international de las chicas!
Esta semana mi vida fue MUY RARA (Ms de lo habitual!) Mi padre ...
Quieren el argumento de la proxima novela ?
Esta semana mi vida fue MUY RARA (Ms de lo habitual!) Mi padre ...
Quieren el argumento de la proxima novela ?
La Mascara del Amor

Aai estan enamorados, ojala se lo digan ds una vez por todas dx
ResponderEliminarEspeero mas :)
Bsso
Arii
@AriadnaAyelen
Me encanta más!!
ResponderEliminarEstoy en exams pero hay voy leyendo me encanta esta genial Masss haha se quieren demasiado
ResponderEliminarEn verdad ya se va a terminar?? Me gusta mucho la nove!!! Espero el argumento!!! Gracias
ResponderEliminar@Titel842
woaaaaaaaaaau! me encanta! la novelis
ResponderEliminarquiero saber que pasara!
esperare cn ,muchas ansias los proximos capitulos
mas nove :)
ResponderEliminarmas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas mas :L
ResponderEliminarqiero mas nove!!!
masss
ResponderEliminarx varios motivos ninguno d os dos es capaz d decirle al otro k lo ama.
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