Adaptacion Laliter: La Mascara Del Amor. Twitter : @Joslielove . Gracias por leer y por comentar.

sábado, 3 de noviembre de 2012

La Mascara Del Amor Cap 8

                                        La Mascara Del Amor



Ella se había ido.

Peter se despertó con el repicar de la lluvia contra las ventanas, un sonido de lo más agradable, que le dio ganas de ronronear y abrazarse a la deliciosa mujer que estaba tumbada a su lado. Así fue como se dio cuenta de que estaba solo. Ni siquiera la había oído irse.

Ante tal descubrimiento, cogió la almohada en la que ella había dormido y se la acercó para poder inhalar su perfume; éste, fresco como la lluvia que caía fuera, lo embriagó de tal manera que casi lo dejó sin aliento.

¿Quién era aquella mujer capaz de hacer realidad todas sus fantasías? ¿Acaso había sido todo un sueño?

Apartó las mantas, se sentó y dejó las piernas colgando a un lado de la cama. No tenía sentido que siguiera allí solo. Tenía que regresar a Mayfair y prepararse para la llegada de sus invitadas. Reunirse con la auténtica Lali sería ahora mucho más fácil.

Completamente vestido, a excepción del pañuelo de cuello, Peter fue a por el mismo, que había dejado encima de la mesa y descubrió que a su lado había también una rosa de seda rosa. Era del vestido de su misteriosa dama. Sonriendo, se acercó la delicada pieza a la nariz, a pesar de que sabía que no olería nada. Así que ella no se había ido de allí sin más. Que eso lo hiciera sentir tan bien era un misterio. Sólo había sido sexo. Pero que la mujer le hubiera dejado una rosa falsa, una mujer que para él era la sustituta de su Lali... bueno, seguramente la ironía no se le escaparía a nadie.

La semana se le haría larguísima hasta que pudiera volver a verla. Mientras se anudaba el pañuelo, recordó lo que había sentido al estar con ella, lo apretada y húmeda que estaba. Casi tímida. A Peter no le costó demasiado imaginarse que su misteriosa dama había sido tan virginal como lo sería su Lali.

La próxima vez no tendría que ir con tanto cuidado, aunque rezaba para tener la paciencia necesaria para explorarla como no había podido esa noche. Sólo de pensar en todo lo que se harían el uno al otro en su próximo encuentro se excitó. Tenía que dejar de pensar en ella o terminaría por ponerse en ridículo.

Salió del club por la puerta reservada a los socios, una que garantizaba que fuera casi imposible que se cruzara con alguien. Como era evidente, los cocheros de Londres conocían la existencia de dicha puerta, lo que facilitaba todavía más las cosas. De ese modo, no tenía que pedirle a su cochero particular que se pasara la noche esperándole, y así se evitaba el riesgo de que algún transeúnte identificara los escudos que adornaban los carruajes de los nobles. Peter le dio la dirección al cochero, se metió en el vehículo, y regresó a su casa.

El interior del carruaje no era en absoluto tan lujoso como el suyo, pero estaba limpio y era relativamente cómodo, y con eso le bastaba. Había estado en lugares peores. De joven, antes del incidente que le destrozó la cara y cambió su vida para siempre, Peter había sido un libertino que había experimentado todo lo imaginable, decadente y lujurioso, que se hubiera encontrado a su paso, sin importarle lo más mínimo quién pudiera saberlo.

Era increíble cómo una cicatriz como aquélla podía cambiar las prioridades de un hombre.

El cochero se detuvo frente a la puerta principal de su casa. La mansión Ryeton parecía de otra época, con su estilo palladiano y los elementos neoclásicos que Robert Lanzani había añadido casi un siglo antes. Peter supuso que ahora le tocaba a él añadir algo más al edificio, igual que habían hecho sus predecesores, pero no tenía valor de castigar aquella pobre casa adornándola más. Le gustaba tal como estaba.

El interior era igual que el exterior: antiguo pero elegante. Cada generación había dejado su huella. El ducado de Lanzani jamás había recaído en manos ajenas a la familia de Peter y, a pesar de que él sabía que tenía pocas probabilidades de tener un heredero legítimo, pues para eso tendría que casarse, le consolaba saber que Pablo o Candela seguro que tendrían un hijo que se haría cargo del título cuando él ya no estuviera.

El olor del desayuno le dio la bienvenida al cruzar el portal: huevos con mantequilla, salchichas, jamón, pan recién hecho... su estómago respondió. Estaba hambriento, así que en vez de irse directamente a su habitación, giró sobre sus talones, lanzó el abrigo, los guantes y el sombrero encima de la mesa de la entrada, y entró en el comedor.

Pablo, recién bañado y afeitado, estaba sentado en la silla de Peter, tomando café y leyendo el Times.

—Levanta el culo de mi silla —le ordenó a modo de saludo. Su hermano bajó un poco el periódico —el periódico de Peter—y lo miró por encima de las páginas, arqueando una ceja.

—Vaya, vaya —replicó, seco como una tostada fría, —mira quién ha decidido salir de su madriguera. Estás hecho una mierda. —Pero a pesar del insulto, se levantó y cogió su plato para sentarse a la derecha de la presidencia.

Peter sonrió. Había estado fuera hasta más tarde que Pablo. Hacía mucho tiempo que no sucedía tal cosa, así que decidió fanfarronear.

—Gracias.

Se sentó en su silla, se colocó la blanca servilleta en el regazo, y se quitó la máscara que había llevado puesta toda la noche. Su piel respiró aliviada después de tantas horas. Más tarde, cuando tomara un baño, tendría que eliminar los restos que la goma le hubiera dejado en el rostro.

—¿No piensas bañarte antes de desayunar?

Peter se puso en el plato todo lo que vio.

—No. —Tenía demasiada hambre, y ninguna prisa por eliminar de su cuerpo el aroma de su misteriosa amante. —¿Dice algo interesante el periódico?

—Lo de siempre. Divagaciones acerca de Rusia y Turquía, y que la princesa de Gales está en Grecia. —Pablo cerró el periódico y lo dejó a un lado. —Anoche, en el Saint Row, me crucé con Aiden y Blackbourne. Me dijeron que habían oído a Martingale fanfarronear acerca de que te había dado un puñetazo. Como veo que no tienes ningún morado, doy por hecho que el rumor es completamente falso.

—Sí que me dio un puñetazo, pero se cayó de culo al suelo sin acertarme. —Peter se sirvió una taza de café. A la luz del día, el incidente tenía mucha más gracia. —Pero no te molestes en contar nada por ahí. Todo el mundo sabe que el conde es un pésimo borracho, incapaz de darle a un carruaje con un bate de criquet. —Era casi imposible que nadie se creyera que Peter se había ido del club y que había perdido una pelea contra ese individuo. Pablo frunció el cejo.

—Estás muy hablador esta mañana. Por no decir que casi pareces simpático. ¿Puedo asumir que has tenido una buena noche?

—Asume lo que quieras. —Se metió una cucharada de huevo en la boca. Buenísimo.

—Eres un tonto —le soltó su hermano, —yo lo contaría.

Peter ladeó la cabeza y dio un mordisco a un panecillo todavía caliente.

—Tú no eres tan discreto como yo.

—¡Y una mierda! ¿Desde cuándo?

La mantequilla se derritió sobre el pedazo de pan que sostenía entre los dedos.

—Desde siempre. —Se metió el pan en la boca, ¿la comida siempre había sabido tan bien?

Pablo lo fulminó con la mirada y Peter se apiadó de él.

—He pasado una noche magnífica, Pablo. ¿Y tú qué tal?

—Más que magnífica, — lo había dejado en tal estado, que apenas estaba nervioso por ir a ver a Lali. De hecho, estaba dispuesto a apostarse su fortuna a que sería capaz de abrazarla sin preguntarse cómo sería besarle los pechos... algo con lo que se había estado torturando desde que la muchacha cumplió los diecisiete, o dieciocho años. En aquel entonces, él tenía ya veintiocho, y sabía que no debía imaginarse tales cosas.

Satisfecho por la migaja de interés que su hermano le había lanzado, Pablo cogió un panecillo y lo untó con mantequilla y mermelada de fresa. Sonrió.

—Genial —le respondió, con el tono justo de fanfarronería en la voz. —Se podría decir que incluso ha sido atlética.

Peter cogió una loncha de jamón con los dedos y le dio un mordisco.

—¿Qué has hecho, tirarte al equipo de remo de Cambridge?

Un trozo de pan le pasó rozando el ojo y le golpeó la mejilla.

—Idiota.

Mientras se limpiaba la mermelada de la cara. Peter se rió con ganas. Se sentía tan bien que incluso tenía ganas de darle un abrazo a su insolente hermano menor, Pablo no tardó también en reír.

—Daría lo que fuera por pasar una noche tan buena como la tuya —dijo éste, sirviendo a ambos otra taza de café. —¿Cómo era ella?

Peter se puso serio y se llevó la taza a los labios.

—Era todo lo que siempre he querido. —Pero tan pronto como dijo esas palabras, supo que había mentido. —O lo más parecido a lo que podré tener jamás.

Pablo lo miró a los ojos, y luego mordió otro trozo de panecillo con mermelada.

—Deja que lo adivine; pelo oscuro, piel pálida, y con un culo al que dan ganas de hincarle los dientes.

Al escuchar la acertada descripción, Peter dudó entre reírse otra vez o reñir a su hermano por ser tan impertinente.

—Algo así.

Pablo asintió, dio otro mordisco y masticó hasta tragar.

—No sé por qué sencillamente no te casas con lady Lali.

Y él que había creído haber logrado ocultar su obsesión...

—Porque ella no es para mí.

—Eso es una tontería, y lo sabes.

Peter suspiró. ¿Cuántas veces había tenido esa conversación consigo mismo? No importaba lo mucho que quisiera a Lali, la poca decencia que le quedaba le decía que estaba haciendo lo correcto.

—No pienso hablar del tema.

Pablo negó con la cabeza y una mueca apareció en sus labios.

—Dios, Pablo. Si yo tuviera la suerte de encontrar a una mujer a la que quisiera tanto, haría todo lo posible para tenerla. Se comió otro huevo.

—Pero yo no puedo tenerla. Existen demasiadas razones por las que algo entre ella y yo jamás podría funcionar.

—Dime una.

—A Lali le encanta ir de fiesta y asistir a bailes, disfruta de la vida social.

—Pues mueve el culo. Ve con ella a todas esas fiestas.

—Preferiría arrancarme un ojo con la cucharilla de la mermelada.

—Pues entonces, está claro que no la quieres tanto —replicó Pablo encogiéndose de hombros.

—Idiota. —El tenedor de Peter cayó sobre el plato. El podía ser tan mal hablado como su hermano.

El otro ni siquiera se inmutó.

—Esa excusa es una mierda, y lo sabes perfectamente.

—¿Y qué me dices de que si me caso con ella jamás sabré si ha aceptado por amor o para darme las gracias por salvar a su familia?

Pablo lo miró como si fuera idiota.

—Podrías preguntárselo.

Peter se apoyó en el respaldo de la silla y lo observó como si los separaran diez años, y no apenas unos meses.

—¿Tú querrías saber la respuesta si estuvieras en mi lugar?

Para eso, su hermano no tuvo ninguna réplica sarcástica. Y, a juzgar por lo rápido que desapareció el buen humor de su rostro, estaba claro que Peter le había hecho entender lo que pasaba.

—Supongo que no.

Pablo perdió el apetito y lanzó la servilleta a la mesa.

—Soy diez años mayor que ella. Era amigo de su padre, y estoy seguro de que Lali me ve como a un tío. Y aun en el caso de que no fuera así, le prometí a Charles que jamás le pondría una mano encima. —El conde de Mardsen había sido uno de sus mejores amigos, casi el único. Y una promesa de ésas no podía romperse así como así.

Pablo se incorporó un poco, con la incredulidad pintada en el rostro.

—¿Por qué diablos hiciste tal cosa?

—El me lo pidió —contestó Peter.

Negando con la cabeza, el joven soltó el aliento.

—Nunca me lo habías contado.

—Supongo que me sentía avergonzado. —Y herido, aunque sabía que su amigo sólo le había pedido que le prometiera eso para proteger a su hija de un hombre cuyas conquistas sexuales habían conseguido que terminara con el rostro marcado para siempre. Si la situación hubiera sido al revés, seguramente él también le habría exigido a Mardsen la misma promesa. Y, a pesar de ser un libertino, era un hombre de palabra.

—Joder, Peter, Charles Esposito era un tipo muy cruel.

Al oír el insulto. Peter sonrió.

—Y que lo digas.
                               ___________________________________________ 
Hola, Como hoy es mi cumple les dejo un cap largo y hacemos Maraton si quieren!
Firmen!!
 Estoy en Francia asi que hay 5h de dif.
Gracias!

9 comentarios:

  1. Feliz cumpleaños!! Me encanta más!!

    ResponderEliminar
  2. Feliz cumple!!!amo a este peter!!! enamorado de lali y queriendo respetarla♥

    ResponderEliminar
  3. FELIZ CUMPLE !!! Pasalo EXCELENTE !! Qe cumplas MUCHOS mas

    ResponderEliminar
  4. Feeliz cumple pasalo de lo mejor y muy buen cap,,
    Besoo :)

    Arii - @AriadnaAyelen

    ResponderEliminar
  5. Ahora entendi todo sobre la relacion de lali y peter ja.
    Quiero otro cap!
    Ah, y FELIZ CUMPLE! ojala que pasaste increible!(:
    Mas!!

    ResponderEliminar
  6. Feliz cumple ,aunque atrasado mis mejores deseos para ti.

    ResponderEliminar
  7. Pablo conoce muy bien los estados d ánimo d Peter.

    ResponderEliminar