Ella se había ido.
Peter se despertó con el repicar de la lluvia contra las ventanas, un
sonido de lo más agradable, que le dio ganas de ronronear y abrazarse a la deliciosa
mujer que estaba tumbada a su lado. Así fue como se dio cuenta de que estaba
solo. Ni siquiera la había oído irse.
Ante tal descubrimiento, cogió la almohada en la que ella había
dormido y se la acercó para poder inhalar su perfume; éste, fresco como la
lluvia que caía fuera, lo embriagó de tal manera que casi lo dejó sin aliento.
¿Quién era aquella mujer capaz de hacer realidad todas sus fantasías?
¿Acaso había sido todo un sueño?
Apartó las mantas, se sentó y dejó las piernas colgando a un lado de
la cama. No tenía sentido que siguiera allí solo. Tenía que regresar a Mayfair
y prepararse para la llegada de sus invitadas. Reunirse con la auténtica Lali
sería ahora mucho más fácil.
Completamente vestido, a excepción del pañuelo de cuello, Peter fue a
por el mismo, que había dejado encima de la mesa y descubrió que a su lado
había también una rosa de seda rosa. Era del vestido de su misteriosa dama.
Sonriendo, se acercó la delicada pieza a la nariz, a pesar de que sabía que no
olería nada. Así que ella no se había ido de allí sin más. Que eso lo hiciera
sentir tan bien era un misterio. Sólo había sido sexo. Pero que la mujer le
hubiera dejado una rosa falsa, una mujer que para él era la sustituta de su
Lali... bueno, seguramente la ironía no se le escaparía a nadie.
La semana se le haría larguísima hasta que pudiera volver a verla.
Mientras se anudaba el pañuelo, recordó lo que había sentido al estar con ella,
lo apretada y húmeda que estaba. Casi tímida. A Peter no le costó demasiado
imaginarse que su misteriosa dama había sido tan virginal como lo sería su Lali.
La próxima vez no tendría que ir con tanto cuidado, aunque rezaba para
tener la paciencia necesaria para explorarla como no había podido esa noche.
Sólo de pensar en todo lo que se harían el uno al otro en su próximo encuentro
se excitó. Tenía que dejar de pensar en ella o terminaría por ponerse en
ridículo.
Salió del club por la puerta reservada a los socios, una que
garantizaba que fuera casi imposible que se cruzara con alguien. Como era evidente,
los cocheros de Londres conocían la existencia de dicha puerta, lo que
facilitaba todavía más las cosas. De ese modo, no tenía que pedirle a su
cochero particular que se pasara la noche esperándole, y así se evitaba el
riesgo de que algún transeúnte identificara los escudos que adornaban los
carruajes de los nobles. Peter le dio la dirección al cochero, se metió en el
vehículo, y regresó a su casa.
El interior del carruaje no era en absoluto tan lujoso como el suyo,
pero estaba limpio y era relativamente cómodo, y con eso le bastaba. Había
estado en lugares peores. De joven, antes del incidente que le destrozó la cara
y cambió su vida para siempre, Peter había sido un libertino que había
experimentado todo lo imaginable, decadente y lujurioso, que se hubiera
encontrado a su paso, sin importarle lo más mínimo quién pudiera saberlo.
Era increíble cómo una cicatriz como aquélla podía cambiar las
prioridades de un hombre.
El cochero se detuvo frente a la puerta principal de su casa. La
mansión Ryeton parecía de otra época, con su estilo palladiano y los elementos
neoclásicos que Robert Lanzani había añadido casi un siglo antes. Peter supuso
que ahora le tocaba a él añadir algo más al edificio, igual que habían hecho
sus predecesores, pero no tenía valor de castigar aquella pobre casa
adornándola más. Le gustaba tal como estaba.
El interior era igual que el exterior: antiguo pero elegante. Cada
generación había dejado su huella. El ducado de Lanzani jamás había recaído en
manos ajenas a la familia de Peter y, a pesar de que él sabía que tenía pocas
probabilidades de tener un heredero legítimo, pues para eso tendría que
casarse, le consolaba saber que Pablo o Candela seguro que tendrían un hijo que
se haría cargo del título cuando él ya no estuviera.
El olor del desayuno le dio la bienvenida al cruzar el portal: huevos
con mantequilla, salchichas, jamón, pan recién hecho... su estómago respondió.
Estaba hambriento, así que en vez de irse directamente a su habitación, giró
sobre sus talones, lanzó el abrigo, los guantes y el sombrero encima de la mesa
de la entrada, y entró en el comedor.
Pablo, recién bañado y afeitado, estaba sentado en la silla de Peter,
tomando café y leyendo el Times.
—Levanta el culo de
mi silla —le ordenó a modo de saludo. Su hermano bajó un poco el periódico —el
periódico de Peter—y lo miró por encima de las páginas, arqueando una ceja.
—Vaya, vaya —replicó,
seco como una tostada fría, —mira quién ha decidido salir de su madriguera.
Estás hecho una mierda. —Pero a pesar del insulto, se levantó y cogió su plato
para sentarse a la derecha de la presidencia.
Peter sonrió. Había estado fuera hasta más tarde que Pablo. Hacía
mucho tiempo que no sucedía tal cosa, así que decidió fanfarronear.
—Gracias.
Se sentó en su silla, se colocó la blanca servilleta en el regazo, y
se quitó la máscara que había llevado puesta toda la noche. Su piel respiró
aliviada después de tantas horas. Más tarde, cuando tomara un baño, tendría que
eliminar los restos que la goma le hubiera dejado en el rostro.
—¿No piensas bañarte
antes de desayunar?
Peter se puso en el plato todo lo que vio.
—No. —Tenía demasiada
hambre, y ninguna prisa por eliminar de su cuerpo el aroma de su misteriosa
amante. —¿Dice algo interesante el periódico?
—Lo de siempre.
Divagaciones acerca de Rusia y Turquía, y que la princesa de Gales está en
Grecia. —Pablo cerró el periódico y lo dejó a un lado. —Anoche, en el Saint
Row, me crucé con Aiden y Blackbourne. Me dijeron que habían oído a Martingale
fanfarronear acerca de que te había dado un puñetazo. Como veo que no tienes
ningún morado, doy por hecho que el rumor es completamente falso.
—Sí que me dio un
puñetazo, pero se cayó de culo al suelo sin acertarme. —Peter se sirvió una
taza de café. A la luz del día, el incidente tenía mucha más gracia. —Pero no
te molestes en contar nada por ahí. Todo el mundo sabe que el conde es un
pésimo borracho, incapaz de darle a un carruaje con un bate de criquet. —Era
casi imposible que nadie se creyera que Peter se había ido del club y que había
perdido una pelea contra ese individuo. Pablo frunció el cejo.
—Estás muy hablador
esta mañana. Por no decir que casi pareces simpático. ¿Puedo asumir que has
tenido una buena noche?
—Asume lo que
quieras. —Se metió una cucharada de huevo en la boca. Buenísimo.
—Eres un tonto —le
soltó su hermano, —yo lo contaría.
Peter ladeó la cabeza y dio un mordisco a un panecillo todavía
caliente.
—Tú no eres tan
discreto como yo.
—¡Y una mierda!
¿Desde cuándo?
La mantequilla se derritió sobre el pedazo de pan que sostenía entre
los dedos.
—Desde siempre. —Se
metió el pan en la boca, ¿la comida siempre había sabido tan bien?
Pablo lo fulminó con la mirada y Peter se apiadó de él.
—He pasado una noche
magnífica, Pablo. ¿Y tú qué tal?
—Más que magnífica, — lo había dejado en tal estado, que apenas estaba
nervioso por ir a ver a Lali. De hecho, estaba dispuesto a apostarse su fortuna
a que sería capaz de abrazarla sin preguntarse cómo sería besarle los pechos...
algo con lo que se había estado torturando desde que la muchacha cumplió los
diecisiete, o dieciocho años. En aquel entonces, él tenía ya veintiocho, y
sabía que no debía imaginarse tales cosas.
Satisfecho por la migaja de interés que su hermano le había lanzado, Pablo
cogió un panecillo y lo untó con mantequilla y mermelada de fresa. Sonrió.
—Genial —le
respondió, con el tono justo de fanfarronería en la voz. —Se podría decir que
incluso ha sido atlética.
Peter cogió una loncha de jamón con los dedos y le dio un mordisco.
—¿Qué has hecho,
tirarte al equipo de remo de Cambridge?
Un trozo de pan le pasó rozando el ojo y le golpeó la mejilla.
—Idiota.
Mientras se limpiaba la mermelada de la cara. Peter se rió con ganas.
Se sentía tan bien que incluso tenía ganas de darle un abrazo a su insolente
hermano menor, Pablo no tardó también en reír.
—Daría lo que fuera
por pasar una noche tan buena como la tuya —dijo éste, sirviendo a ambos otra
taza de café. —¿Cómo era ella?
Peter se puso serio y se llevó la taza a los labios.
—Era todo lo que
siempre he querido. —Pero tan pronto como dijo esas palabras, supo que había
mentido. —O lo más parecido a lo que podré tener jamás.
Pablo lo miró a los ojos, y luego mordió otro trozo de panecillo con
mermelada.
—Deja que lo adivine;
pelo oscuro, piel pálida, y con un culo al que dan ganas de hincarle los
dientes.
Al escuchar la acertada descripción, Peter dudó entre reírse otra vez
o reñir a su hermano por ser tan impertinente.
—Algo así.
Pablo asintió, dio otro mordisco y masticó hasta tragar.
—No sé por qué
sencillamente no te casas con lady Lali.
Y él que había creído haber logrado ocultar su obsesión...
—Porque ella no es
para mí.
—Eso es una tontería,
y lo sabes.
Peter suspiró. ¿Cuántas veces había tenido esa conversación consigo
mismo? No importaba lo mucho que quisiera a Lali, la poca decencia que le
quedaba le decía que estaba haciendo lo correcto.
—No pienso hablar del
tema.
Pablo negó con la cabeza y una mueca apareció en sus labios.
—Dios, Pablo. Si yo
tuviera la suerte de encontrar a una mujer a la que quisiera tanto, haría todo
lo posible para tenerla. Se comió otro huevo.
—Pero yo no puedo
tenerla. Existen demasiadas razones por las que algo entre ella y yo jamás
podría funcionar.
—Dime una.
—A Lali le encanta ir
de fiesta y asistir a bailes, disfruta de la vida social.
—Pues mueve el culo.
Ve con ella a todas esas fiestas.
—Preferiría
arrancarme un ojo con la cucharilla de la mermelada.
—Pues entonces, está
claro que no la quieres tanto —replicó Pablo encogiéndose de hombros.
—Idiota. —El tenedor
de Peter cayó sobre el plato. El podía ser tan mal hablado como su hermano.
El otro ni siquiera se inmutó.
—Esa excusa es una
mierda, y lo sabes perfectamente.
—¿Y qué me dices de
que si me caso con ella jamás sabré si ha aceptado por amor o para darme las
gracias por salvar a su familia?
Pablo lo miró como si fuera idiota.
—Podrías
preguntárselo.
Peter se apoyó en el respaldo de la silla y lo observó como si los
separaran diez años, y no apenas unos meses.
—¿Tú querrías saber
la respuesta si estuvieras en mi lugar?
Para eso, su hermano no tuvo ninguna réplica sarcástica. Y, a juzgar
por lo rápido que desapareció el buen humor de su rostro, estaba claro que Peter
le había hecho entender lo que pasaba.
—Supongo que no.
Pablo perdió el apetito y lanzó la servilleta a la mesa.
—Soy diez años mayor
que ella. Era amigo de su padre, y estoy seguro de que Lali me ve como a un
tío. Y aun en el caso de que no fuera así, le prometí a Charles que jamás le
pondría una mano encima. —El conde de Mardsen había sido uno de sus mejores
amigos, casi el único. Y una promesa de ésas no podía romperse así como así.
Pablo se incorporó un poco, con la incredulidad pintada en el rostro.
—¿Por qué diablos
hiciste tal cosa?
—El me lo pidió
—contestó Peter.
Negando con la cabeza, el joven soltó el aliento.
—Nunca me lo habías
contado.
—Supongo que me
sentía avergonzado. —Y herido, aunque sabía que su amigo sólo le había pedido
que le prometiera eso para proteger a su hija de un hombre cuyas conquistas
sexuales habían conseguido que terminara con el rostro marcado para siempre. Si
la situación hubiera sido al revés, seguramente él también le habría exigido a
Mardsen la misma promesa. Y, a pesar de ser un libertino, era un hombre de
palabra.
—Joder, Peter,
Charles Esposito era un tipo muy cruel.
Al oír el insulto. Peter sonrió.
—Y que lo digas.
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Hola, Como hoy es mi cumple les dejo un cap largo y hacemos Maraton si quieren!
Firmen!!
Estoy en Francia asi que hay 5h de dif.
Gracias!

Feliz cumpleaños!! Me encanta más!!
ResponderEliminarFeliz Cumple!!!
ResponderEliminarFeliz cumple!!!amo a este peter!!! enamorado de lali y queriendo respetarla♥
ResponderEliminarFELIZ CUMPLE !!! Pasalo EXCELENTE !! Qe cumplas MUCHOS mas
ResponderEliminarFeeliz cumple pasalo de lo mejor y muy buen cap,,
ResponderEliminarBesoo :)
Arii - @AriadnaAyelen
Ahora entendi todo sobre la relacion de lali y peter ja.
ResponderEliminarQuiero otro cap!
Ah, y FELIZ CUMPLE! ojala que pasaste increible!(:
Mas!!
maaassssssssssssss ♥
ResponderEliminarFeliz cumple ,aunque atrasado mis mejores deseos para ti.
ResponderEliminarPablo conoce muy bien los estados d ánimo d Peter.
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