La Mascara Del Amor
—Esas de ahí —señaló
el, —¿son las que tienes intención de rechazar?
Las mejillas de la muchacha, que normalmente estaban pálidas como el
marfil, se sonrojaron.
—Creo que es lo
mejor.
Peter se sorprendió.
—Te ruego que me
disculpes, pero después de haber estado tanto tiempo alejada de la vida social
creía que os apetecería ir a todas partes. —En especial, teniendo en cuenta lo
impaciente que había estado ella para regresar a ese nido de pirañas y ratas
inmundas que era la alta sociedad londinense.
Lali lo miró con lo que podría llamarse indignación ¿Había también resentimiento
en aquella mirada? Ridículo. Después de todo lo que él había hecho por ella y
por su madre, ¿qué motivo podría tener para pensar mal de él? Peter siempre
había sido amable con ellas, y jamás se le ocurriría decirles cómo tenían que
vivir la vida ni a qué fiestas tenían que asistir. Maldición, si él nunca iba a
ninguna.
—Porque una de estas
imitaciones es de lady Francis y la otra de lady Devane. ¿No son esas dos
algunas de las damas sospechosas de estar detrás de tu ataque? ¿O acaso no
escuché bien la conversación que mantuviste con mi padre?
—¡Lali! —Emilia
estaba tan sonrojada por el atrevimiento de su hija que parecía a punto de
estallar.
Peter se sentía más arrepentido que humillado por el recordatorio. De
hecho, le emocionaba pensar que la joven estuviera dispuesta a ignorar a
aquellas dos damas de la alta sociedad por él.
—Jamás debiste haber
oído esa conversación —se lamentó. —Pero ya que fue así, supongo que no puedo
negarlo, aunque la verdad es que nunca encontré suficientes pruebas en contra
de ninguna de ellas. No quiero que rechaces ninguna invitación por mí, pero
tampoco quiero que asistas a una fiesta en la que no vayas a estar cómoda.
Ella apartó la vista y volvió a ignorarlo, a evitarlo.
—Estoy convencida de
que sólo me han invitado para preguntarme por ti.
—Lali —la reconvino
su madre. —No me gusta que seas tan mal pensada.
Su hija se encogió de hombros.
—Pero es así, mamá. Y
eso no significa que no tenga razón. No quiero tener nada que ver con una dama
capaz de cometer tal vileza, tenga el título que tenga.
Peter podría besarla hasta cansarse, sólo por ser tan leal. Peter
podía sentir toda la indignación que quisiera en su nombre, pero él sabía que
se tenía merecido lo que le había sucedido esa noche. De hecho, aquel incidente
le había cambiado la vida para siempre, para mejor.
Había quien creía que rehuía a la sociedad porque tenía miedo o se
sentía humillado. Otros porque no quería que lo vieran con la cara desfigurada.
Pero no era verdad. Peter no quería tener nada que ver con la sociedad porque
odiaba las sucias mentiras que se ocultaban tras aquella superficie de modales
y absurdas normas de etiqueta. Evitaba los actos sociales porque le daban asco.
—Eres una persona con
un gran sentido del honor y de la lealtad. Lali —le dijo, aunque ella seguía
sin mirarlo. —Me recuerdas a tu padre.
La muchacha levantó la cabeza, tenía los ojos brillantes por las
lágrimas.
—Gracias.
Charles Esposito había sido un gran hombre, pero sin cabeza para el
dinero ni los negocios, igual que muchos otros miembros de su clase. Esa había
sido su perdición; años de gastar sin control, comprando todo lo que se le
antojaba para él, o para su esposa y su hija. Peter, igual que todos los demás,
no tenía ni idea del estado real de las finanzas de su amigo, pues Charles
nunca le dijo nada. Así que cuando se arruinó, lo perdió todo.
El pobre jamás consiguió superarlo.
Peter sostuvo la mirada de Lali, ahogándote en la profundidad de
aquellos ojos castaños. No tenía ni idea de cuánto rato estuvieron mirándose,
pero cuando Emilia carraspeó, supo que había sido demasiado.
—Jamás he podido
darle las gracias por todo lo que ha hecho por nosotras, su gra... Juan Pedro.
—Mi querida dama, es
del todo innecesario. —Podía parecer que sólo estaba siendo educado, pero lo
decía de verdad.
—Aun así —insistió
lady Esposito. —Has sido muy amable con mi hija y conmigo. Regalarle una
temporada a Lali... jamás podré agradecértelo lo suficiente.
El volvió a mirar a la silenciosa joven que estaba sentada a su
escritorio.
—Ver a Lali
felizmente casada será agradecimiento suficiente.
Emilia se río feliz, como haría cualquier madre al pensar en los
esponsales de su hija, pero el rostro sonrojado de la muchacha palideció en
cuestión de segundos. Cualquiera diría que Peter acababa de darle un puñetazo.
—Claro que yo no
tengo nada que decir acerca de tu posible marido. Lali. —Pensó que buena parte
de la sociedad londinense asistiría a su boda. Y también pensó que quizá a ella
le daría vergüenza que él estuviera allí, con aquella cicatriz.
Asimismo pensó o, mejor dicho, sintió como una patada en la cabeza,
que ver a Lali casándose con otro tipo
le apetecía casi tanto como que lo castraran.
Quizá menos.
Carraspeó, consciente del silencio que se había instaurado en el
salón.
—Puedes tomarte todo
el tiempo que quieras. Me ocuparé de vosotras todo el tiempo que sea necesario.
—¡Oh! —Emilia se
llevó las manos a su voluptuoso pecho. —¡Eres muy amable!
Peter se esforzó por esbozar una sonrisa antes de volver a mirar a la
joven que ocupaba una parte excesiva de su mente.
—¿Has pensado alguna
vez qué cualidades buscas en un marido, Lali? Tal vez conozca a algún joven que
pueda encajar. —Ninguno tanto como él. Ninguno se arrodillaría delante de ella
y la adoraría del modo en que él ya lo hacía.
Dejando a un lado su obsesión. Peter la respetaba. Había presenciado
cómo había pasado de ser una niña malcriada a una joven capaz de estar junto a
su padre cuando éste tuvo que enfrentarse a la ruina. Una mujer que lo había
cuidado después de que lo atacaran, que había consolado a su madre cuando ambas
perdieron al hombre que las cuidaba. Por eso Peter no había dudado ni un
instante en ocupar su puesto, porque a él nunca lo habían querido ni necesitado
como aquellas mujeres querían y necesitaban a Charles Esposito. Ocuparse de
ellas le había aportado tanto que jamás podría compensarlas por ello.
Lali estaba jugando con un sobre por abrir, recorriendo el borde con
los dedos. Tenía la mirada fija en la mesa, pero en ese instante la levantó y miró
a Peter. Esta vez no le cupo duda: en los ojos de la muchacha brillaba un
desafío que lo desconcertó.
—Las cualidades que
busco en un esposo son sencillas —contestó tranquila. —Lo único que quiero es
que ese hombre me quiera por encima de todas las cosas, incluso de su caballo,
su fortuna y su orgullo.

Tremendo palo le tiro lali!! lo captara peter??? Me encanta más!!
ResponderEliminarUHHHHHHHHHHHH .... eso! Más más más :)
ResponderEliminarClarito y al pie.Muy tranquila.Otro cap?siiiiiiiiiiiiiiii?.
ResponderEliminarAPAAA !!!! Palazo!!
ResponderEliminarAsí o mas indirecta!!! Espero que Peter reaccione porfís!!!
ResponderEliminarGracias por los caps!!!
@Titel842
holaaaaaaaa aca tnes una nueva lectora! tengo q ponerme al dia cn la nove! ajajaa
ResponderEliminarme gustaria descargarme las otras pero no me deja me ayudarias?? =)
Lali más directa o pudo ser jaja:)
ResponderEliminarLa de arriba soy @Masi_ruth que lali es directa
ResponderEliminarindirectaaaaaaaaaaaaaaaaaas :D
ResponderEliminarSUBE MAS POR FAVOOR! ESTA MUY BUENA LA NOVE
ResponderEliminar